Opinión

Los motivos del lobo / La escena

Un hecho de la nota roja sucedió hace más de medio siglo, un hombre encerró a su familia por casi 20 años para que no se contaminaran del mundo exterior. Esta noticia dio origen a una novela, La carcajada del gato de Luis Spota, luego una película, El castillo de la pureza de Arturo Ripstein, y el texto dramático Los motivos del lobo de Sergio Magaña. Estos tres elementos hacen que este hecho se convierta en una denuncia ante lo inexplicable, algo que sigue sucediendo en algunas familias actualmente.

El grupo de teatro Rosa Guerrero, de la Preparatoria Benito Juárez, presentó esta obra de corte dramático, considerada por algunos críticos como una obra de tesis donde se muestra una serie de alegorías que llevan a la decadencia familiar, la cual fue estrenada en 1968 durante la celebración de la XIX olimpiada realizada en ese año en México. El montaje estuvo en el teatro Xola, bajo la dirección de Juan José Gurrola.

En Aguascalientes, además de este grupo escolar fue presentada también por exintegrantes del grupo Uaatretos, hace aproximadamente quince años: “Fue hace más de una década y se eligió este guión, algunos de los actores eran Alan Santacruz, Aline Reyes y tu servidor Abdallah Téllez, fue presentada en un congreso de Psicología en el Auditorio Dr. Pedro de Alba de la Universidad Autónoma de Aguascalientes”.

Abdallah Téllez ahora fue el responsable de la dirección de este montaje, y señala: “Es una obra difícil pero decidí que ésta, mi segunda generación, cerrara con este proyecto y me arriesgué, es el resultado de tres años, nos costó mucho trabajo el comprender y armar este proyecto, fue como un rompecabezas”.

Hace siete años, Abdallah inició como director de teatro de la Preparatoria Benito Juárez, relevando al maestro José Luis Araiza. El grupo Rosa Guerrero cuenta con más de 15 años de trayectoria y es considerado uno de los más sólidos en teatro estudiantil. Esta segunda generación de alumnos que dirigió Abdallah pasó por varios montajes antes de llegar a esta puesta en escena cumbre. Algunas de las obras fueron Niños de sal, ganadora de un concurso nacional de teatro en preparatorias, y las comedias Taxi y Johnny Tenorio, además de pastorelas, pantomimas y participación en festivales de escuela.

Con relación a la obra Los motivos del lobo, ¿cómo logra el director que estos jóvenes lleguen a un estado de locura, se realizaron algunos estudio de campo, vieron la película El Castillo de la pureza? “Sí vimos la película, a partir de ahí desmenuzamos los personajes, leímos el texto en grupo pero también se lo llevaban a su casa para propuestas nuevas, hubo muchas dinámicas en las que se removieron emociones, situaciones que incluso ellos rescataron, se preparó el control de su cuerpo y emociones”, señala Téllez.

El reparto de esta puesta en escena está conformado por adolescentes; sin embargo, se presentan en escena a tres adultos, ¿cuál es la técnica para lograr esto? “Hay tres personajes adultos y traté de mesurarlos en su comportamiento natural de jóvenes y llevarlos a la madurez de un adulto. Hay muchas técnicas, yo soy de la idea que el actor sea el personaje de adentro hacia afuera, hay gente que lo hace al revés, primero se caracteriza y después empieza a trabajar interiormente, nosotros trabajamos el personaje desde el interior”.

¿Qué nos dices de la escenografía de Alan Aled, que nos remite a una cueva y no a una casa? Martín Guolfe se convierte en un lobo, tiene a sus crías y las protege, la familia vive en una casona vieja de la Ciudad de México por lo que nos enfrentábamos a una casa antigua, a colores antiguos, opacos, yo le decía a Alan “yo quiero que se vea viejo, lo que venga de afuera que sí se vea con luz. Necesitaba colores ocre, café y tonos oscuros en la escenografía”.

Los motivos del lobo es una obra que pareciera que no avanza en el tiempo, está estacionada: “Sí, es una obra que está estacionada en el tiempo, se escucha la misma canción porque no hay más canción de fiesta, los libros son los que han leído desde niños y siguen leyendo, juegan con cosas que hay en la casa desde hace mucho tiempo, por eso cuando llega el hermano Lucero y trae cosas del exterior se convierten en la novedad. El cuarto de los tormentos donde se desarrolla una escena importante, que es la muerte de Azul, se construyó a otro nivel, se elaboró un muro falso que cuando no se prende la luz se ve como muro y cuando se prende nos lleva a otra habitación, a otro espacio, lo dividimos como un pastel, en rebanadas.

También me llamaron la atención los planos donde el protagonista en un momento determinado se dirige al público para romper la cuarta pared: “Queríamos que la gente se sintiera dentro de la casa. De hecho, el efecto del cristalazo con el que todo mundo saltó, lo hago a propósito para generar emociones en el público. Yo quería que la gente fuera parte de esa casa. Musicalmente hablando la mayoría de los temas son de películas conocidas. Por supuesto, también vimos la película, la cual tiene tonos muy oscuros, quería que fuera una obra en sepia y creo que se logró el objetivo”.

Algunos datos curiosos de esta obra: Los motivos del lobo fue publicada años después de ser escrita y estrenada (1968) lo que ocasionó que fuera parcialmente olvidada por la crítica teatral y literaria. Fue hasta 1989, en un segundo montaje bajo la dirección de Blas Braidot, que llegó nuevamente a los escenarios. Enrique Serna nos dice: “Magaña sometió a la crítica, la relatividad de los valores morales judeocristianos, los peligros del puritanismo y los infiernos de la virtud militante, adoptando un papel de agitador de conciencias al estilo de Sartre y Camus”.

Los motivos del lobo promete una segunda temporada para julio. Sin duda un buen banquete teatral. Esté al pendiente, se lo recomendamos.

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Julieta Orduña

Julieta Orduña

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