Si algo unió a Paz con Pacheco fue la pasión por la literatura - LJA Aguascalientes
04/07/2022

  • El autor de Las batallas en el desierto habría cumplido 76 años
  • Jorge Luis Espinosa recrea momentos del autor en el texto “José Emilio Pacheco: coronas al poeta”, dentro su libro En memoria del fuego

 

“José Emilio Pacheco tenía dieciocho años de edad cuando a partir de un artículo suyo, publicado en la revista Estaciones, Octavio Paz, quien en ese entonces contaba con 43 años, lo llamó para conversar. Era 1957 y Pacheco aún no publicaba ningún libro de poesía y pasarían seis años más antes de que diera a conocer Los elementos de la noche, pero ya llamaba la atención del autor de El laberinto de la soledad”, así inicia el texto del periodista Jorge Luis Espinosa (Comitán, Chiapas, 2 de noviembre, 1963-México, DF, 2 de noviembre 2009) en el que combina testimonios vertidos en diversos ejercicios periodísticos sobre el creador de Las batallas del desierto, Morirás lejos y El viento distante, entre otros.

El texto “José Emilio Pacheco: coronas al poeta” toma forma a partir de lo publicado originalmente por Jorge Luis Espinosa en los periódicos El Independiente, Milenio Diario y El Universal y se presenta en el apartado “Fuegos de esta tierra. México en su literatura. Entrevistas” del libro En memoria del fuego publicado por la colección Periodismo Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a propósito de que José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 30 de junio, 1939-Íbid, 26 de enero, 2014) habría cumplido 76 años este 30 de junio.

Más de 40 años de amistad sostuvieron Octavio Paz (Ciudad de México 31 de marzo, 1914-Íbid, 19 de abril, 1998) y José Emilio Pacheco, misma que se “coronaría” con el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2003 otorgado a Pacheco, quien ya tenía en su haber el Premio José Asunción Silva que le dieron por El silencio de la luna como mejor libro de poemas en lengua española y el José Donoso que mereció en la Feria de la Universidad de Talca, Chile (similar al Premio de Literatura en Lenguas Romances de la FIL de Guadalajara).

“De hecho en ese volumen Paz habla de Pacheco como de un poeta cuya poesía ‘se inscribe no en el mundo de la naturaleza, sino en el de la cultura y, dentro de éste, en su mitad en sombra’, pero también del poeta que aunque a veces identifica al ‘tiempo’ como ‘el agente de la destrucción universal’ y a la ‘historia’ como ‘un paisaje en ruinas’, se da la oportunidad de verse seducido por la naturaleza”.

José Emilio Pacheco también recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y el Premio Internacional Alfonso Reyes. En charla con Jorge Luis Espinosa, recordó que conoció a Reyes a través de su obra, y dijo que hay libros de Reyes como La experiencia literaria que permiten un acercamiento y posibilitan una grata entrada a la vasta obra del autor de Visión de Anáhuac.

Un dato curioso es que, en 1976, cuando Pacheco presentó su poemario Islas a la deriva en el Palacio de Bellas Artes, su amigo, Armando Ayala Anguiano, le recomendó dedicarse a escribir canciones, actividad que le permitiría ganar más dinero y, además, ser famoso. Incluso le ofreció entregar él mismo algunas de sus propuestas a su joven y talentoso amigo compositor, quien rechazó el trabajo del poeta. Años después, con un ingreso estable gracias a la literatura y en el mismo recinto, días antes de la entrega del Premio Internacional de Poesía Octavio Paz, Pacheco recordó ese suceso y dijo “si hubiera tenido éxito como letrista de Sergio Andrade, posiblemente en lugar de estar con ustedes estaría preso en la cárcel de Brasil…”.

En opinión de Marie Jo Paz (viuda de Octavio Paz): “si algo unió a Paz con Pacheco fue la pasión por la literatura por ese ‘algo real que para ellos era la poesía’. ‘Esto se siente no solamente al leerlos, sino también al oírlos’ había la misma improvisación, el mismo gusto por el poema”.

Jorge Luis Espinosa también consignó en las páginas de En memoria del fuego el punto de vista de Adolfo Castañón, quien dijo que si bien la relación Pacheco-Paz fue más intermitente, de acercamiento intenso, distancia y retorno, más allá de todo eso hay en ambos una conciencia de la tradición y de la literatura: “La relación entre ellos yo la llevaría a un terreno estrictamente poético, artesanal, donde podríamos ver una coincidencia en actitudes ante la literatura. Tienen formas de iniciación similares, aunque sus discursos podrían ser distintos.”


“En términos estrictos, de la artesanía del verso, podría hacerse una simetría o una correspondencia entre Paz-Pacheco a propósito de las actitudes, como el que ambos demuestran ante el haiku o ante la poesía lírica griega… Hay muchos destinos compartidos”, sugiere Castañón.

 

Con información de Conaculta

 


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