Discos conceptuales / El banquete de los pordioseros - LJA Aguascalientes
03/08/2020


La primera vez que escuché el término “disco conceptual”, fue, me parece, con referencia al álbum Snow Goose de los ingleses de Camel, este disco es, si no me equivoco, de 1975, una impresionante grabación del más depurado rock progresivo que está basado en el libro del escritor Paul Gallico.

En ese momento yo no entendía muy bien a qué se refería esto, no me quedaba claro el término, un poco tiempo después, y ya habiéndome sumergido en las deliciosas y casi siempre sinuosas profundidades de la música no comercial, esa que no goza de los reflectores con los que generalmente cuenta la música desechable, empecé a entender de qué se trataba el asunto y, por consecuencia, a disfrutar más de esos discos que son considerados como conceptuales.

No pretendo dar aquí una definición de lo que es un disco conceptual, pero estoy seguro que entiendes perfectamente bien de qué estamos hablando, un disco que no es sólo un acumulado de diez, doce o más canciones en una sola placa. Más allá de eso, es una grabación en la que se desarrolla una misma historia, todo gira en torno a una misma idea, es decir, se trabaja en todo el disco sobre un mismo concepto, más o menos es lo que en términos de música clásica o académica, podemos considerar como un poema sinfónico, esa forma musical inventada por Franz Liszt en el el siglo XIX, en pleno romanticismo musical que se desarrolla en un formato sinfónico, es decir, estructurado generalmente en cuatro movimientos. Es una historia basada en un guión previamente diseñado, sigue un libreto, en pocas palabras es música descriptiva, y con esta misma base que podríamos considerar como doctrinal, se desarrolla en la música popular, concretamente en el jazz y en el rock.

Hay músicos como el pianista y tecladista Keith Emerson, o como el experimental, extremadamente inteligente y ambicioso compositor, casi tan buen guitarrista como compositor, Frank Zappa, que han trabajado paralelamente en el mundo del rock y en el de la gran música de concierto con los mismos exitosos resultados. Muy frecuentemente, en estas propuestas musicales, sobre todo en el lado del rock encontramos significativos discos conceptuales como el de Pictures at an Exhibition, una versión libre de la obra de Modest Mussorgsky originalmente escrita para piano y llevada a los intrincados terrenos del rock a cargo de Emerson, Lake & Palmer. Con Zappa encontramos verdaderos monumentos musicales en el terreno académico, concretamente en la música contemporánea, como son los casos de Yellow Shark con el Ensamble Moderno, y The Perfect Stranger, una deliciosa obra de carácter contemporáneo grabada con the Ensemble Intercontemporain y The Barking Pumpkin Digital Gratification Consort, todo este ensamble instrumental dirigido por el maestro Pierre Boulez, uno de los más experimentados directores especializados en música contemporánea. En el rock Zappa ha hecho cualquier cantidad de discos sorprendentes, la mayoría auténticas joyas de la historia del rock, como son, entre otros, Chunga’s Revenge, Tinseltown Rebellion, We’re only in it for the money, Lumpy Gravy, Freak Out, pero sobre todo, me parece a mí, su gran álbum conceptual es Joe’s Garage, de 1979.



Un disco conceptual se debe escuchar completo, escuchar una canción, o separar un tema musical del resto de la obra, equivaldría a, por ejemplo, leer un capítulo de alguna novela, y prescindir del resto de la obra. Claro que hay canciones impresionantes en el conjunto completo de una obra conceptual, como es el caso de Comfortably Numb, de The Wall de Pink Floyd o …, no sé, se me ocurre pensar en The Beach Theme, de la película Thief, de Tangerine Dream, se disfrutan independientemente del resto de la obra, pero son parte de ella y ocupan un lugar imprescindible en todo el conjunto, así como por ejemplo, en el libro de Rayuela, de Julio Cortázar, encontramos capítulos que se pueden disfrutar por su valor poético del resto de la producción, ¿recuerdas el capítulo 7 de Rayuela? Lo puedes leer independientemente de la novela, sin importar cuál de las dos formas de leer la obra elijas, incluso si la lees en las dos propuestas que ofrece Cortázar, sin embargo, en el contexto de la obra resulta imprescindible en su conjunto.

Pues con el único fin de divertirnos un poco y de pasarla bien, me puse a hacer una lista de los que para tu servidor, son los mejores discos conceptuales en el jazz o en el rock. Seguramente al leer las presentes líneas me dirás que falta uno o el otro, sin duda, no te propongo esto como una lista definitiva y mucho menos, como una verdad absoluta, es nada más algunos de los disco conceptuales que considero mis favoritos, es eso, y nada más, así que con tu permiso, te propongo la siguiente lista, no están escritos en orden de importancia ni cronológicamente ni obedecen a orden alguno, están acomodados así, porque así fue como, uno a uno, los fui recordando.

Algunos de estos ya los mencioné líneas arriba, como el Snow Goose de Camel, o el Joe’s Garage de Zappa, además agrego el Sargento Pimienta de The Beatles, me parece piedra angular. El inconmensurable Bitches Brew de Miles Davis, Thick as brick de Jethro Tull. Felona e Sorona de Le Orme o de Yes el Tales of Topographic Oceans. Imposible omitir Quadrophenia de The Who o Animals de Pink Floyd, y claro, de Genesis, The Lamb lies down on Broadway. Como bonus track, pero no menos importante, te propongo Zarathustra de Museo Rosenbach.

Si tienes una mejor opinión, envíamela, con gusto la comentaremos.

 

rodolfo_popoca@hotmail.com

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