Opinión

Las banderas de la elección suplente / Opciones y decisiones

Aguascalientes está en el foco del mapa nacional debido a la anulación de la elección del 7 de junio pasado, por el TEPJF, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en su respectivo Distrito I electoral federal. Sucintamente dicho, el territorio comprendido por los diez municipios -impropiamente llamados rurales- y quedando fuera sólo el macrocefálico municipio capital del estado, Aguascalientes. Con un total de 723 mil 43 habitantes (censo de 2010). Y cuya proyección población es la siguiente: “A partir del 1 de enero del 2014 tendremos en Aguascalientes un millón 260 mil 165 habitantes, de acuerdo con las últimas proyecciones del Conapo, de los cuales 614 mil 453 serán hombres y 645 mil 712 mujeres, lo que confirma que el índice de masculinidad seguirá siendo bajo, de 105 mujeres por cada cien varones.” (Lja El Apunte, Eugenio Herrera Nuño | 24/12/2013)

Municipio capital, que crece aceleradamente debido a su conformación como metrópoli, junto con los municipios de Jesús María y San Francisco de Los Romo. Así opinaba el otrora secretario de Gestión Urbanística y Ordenamiento Territorial del estado, Óscar López Velarde Vega, el año de 2012, cuando declaró: “En estos días, la ciudad de Aguascalientes llega al millón de habitantes, cifra mágica no imaginada; pasa a ser una metrópoli con todos sus retos y desafíos, y también estará listo el Proyecto del Nuevo Código Urbano” ( Lja Javier Rodríguez Lozano | 29/08/2012). Fenómeno demográfico de la mayor importancia, si atendemos que: “Según estudio del 2012 elaborado por el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno federal (Sedesol), las zonas metropolitanas del país que registraron las mayores tasas de crecimiento en el número de habitantes entre los años 2000 y 2010 son: Puerto Vallarta, con un promedio anual de +5.3%; Monterrey (+4.16%) y Aguascalientes (+4.07%)”, (La red, 2013-01-04).

Decíamos, por consiguiente, que diez municipios de Aguascalientes quedan a la espera de la celebración de nuevas elecciones para elegir a su diputado federal por el Distrito I. Queda claro que no es la mayoría de la población del estado la que se verá convocada a elegir de nueva cuenta a su representante federal para la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, por haber quedado intocada la elección de los distritos II y III federales, que cubren el territorio de la ciudad de Aguascalientes o municipio capital.



Lo interesante de esta excepcional medida procesal de la elección próxima pasada consiste en reeditar una disputa electoral entre dos contrincantes del PRI/PAN que demostraron quedar tablas en la contienda formal calificada. Ahora sí sabremos quién gozará de la preferencia ciudadana. Mi sospecha apunta a que para reponer la contienda, los colores partidistas contarán menos que las lealtades primordiales de los pobladores hacia quienes consideran miembros a carta cabal de cada cabecera municipal, anteponiendo así sus adhesiones naturales a valores y creencias propias de su terruño que se expresan de manera inequívoca en el folklore propio de la región y se concretizan en las banderas populares de sus santos patronos.

Me explico. De acuerdo con la interpretación sociológica acerca del análisis de las culturas populares, se ha planteado la tesis de que la manifestación particular de la religiosidad popular de un pueblo es su cultura popular. De manera tal que el santo patrono de una comunidad particular es la insignia que da identidad a sus pobladores, los inviste de una pertenencia propia, los hermana en prácticas, costumbres, valores y creencias propias de tal manera que su cohesión social depende en gran medida de su comunión en torno a esa figura emblemática personalizada.

Así tenemos que los habitantes del municipio de Jesús María se agrupan en torno de la figura de Santiago Apóstol -del que veneran anualmente su memoria en la llamada Fiesta de los Chicahuales-, lo que no debe extrañar pues el santo de a caballo simboliza al conquistador de los infieles moros y de allí viene el tipo de danzas y festejos que conmemoran la conquista del islam por el cristianismo. También recuerda a San Isidro Labrador. Su expresión folklórica es perfectamente entendible bajo este esquema interpretativo.

Calvillo enarbola las banderas del Señor del Salitre, y lo hace en la fiesta católica del día de la Ascensión; y se declara orgullosamente poblador del Valle de Huejucar y productor de la guayaba. Rincón de Romos hace lo propio bajo el nombre insignia del Señor de las Angustias, a quien celebra en impresionante peregrinación anual por todo el poblado; y añade la fiesta de San Blas, en febrero. Es orgulloso productor de carnitas de cerdo. El municipio de San José de Gracia, legendario por su presa y precisamente por las reivindicaciones de sus comuneros debido a la inundación de su pueblo originario, venera al evangelista San Juan -con un buen chapuzón en la presa Calles; pero también entroniza al Señor de Esquipulas -importado curiosamente de Centro América-, y festeja con gran colorido la Feria Regional del Maíz; en este poblado muy probablemente se vea dividida la contienda por aquello de la entronización del Cristo Roto, como invención muy luisarmandista y con él surjan a la mejor simpatías por el grupo albiceleste.

El municipio de Asientos se arropa bajo el manto protector de Nuestra Señora de Belén y se muestra solidario en el Día del Minero, con gran afecto al Señor del Tepozán. De igual manera el vecino municipio de Tepezalá forma sus huestes detrás del signo emblemático del señor que lleva su nombre y también adhieren su fe a la Virgen del Perpetuo Socorro, además coronan a la joven más bella, como Flor más bella del ejido. Unos kilómetros más abajo, el municipio de Pabellón de Arteaga adoptó para su parroquia un cuadro de la Virgen de Guadalupe pintado por José de Alcíbar y festeja con gran algarabía la Feria de la Revolución; debido a su creación más reciente, sigue en mucho los usos y costumbres de San José de Gracia, con quienes comparte el regadío de la Presa Calles. El más reciente municipio de Palo Alto se congrega en torno a la reina de México y emperatriz de América, la Virgen de Guadalupe, pero curiosamente la celebra el día sábado más cercano al 12 de febrero de cada año. Día en que organizan una procesión al cerro de Juan Grande, y cuya imagen van pasando en relevos de jóvenes cada cien metros recorridos. El municipio limítrofe con Zacatecas, Cosío, entroniza como santo patrono a San José, a quien festeja con muchos cohetes y bailes. Finalmente, el municipio de San Francisco de los Romo conmemora su hidalguía recordando los primeros siglos de la evangelización, ante San Francisco de Asís.

Si es verdad que la religiosidad popular es la cultura popular; y que no serán los divididos colores partidistas en contienda los que priven como campeones de los pueblos mantenidos en suspenso electoral, tendremos que los comicios para reposición de la diputación federal del Distrito I se jugará más por las adhesiones y lealtades populares a sus raíces, valores, creencias y emblemas de pertenencia, adoptando al candidato que mejor los represente. Será esta inclinación de la cultura popular la que defina el entuerto. Y si no, al tiempo.

franvier2013@gmail.com

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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