Opinión

¿Serpiente o paloma? / Opciones y decisiones

El asunto de tomar decisiones nunca se acaba, siempre continúa. ¿Quién no se sentiría aliviado de tener que pasar por esta fragua candente de emociones y pasiones? Y, por ejemplo, resolver la opción por una u otra alternativa, simplemente por instinto, ese indicativo animal que conecta instantáneamente el deseo con su objeto propio; sin equivocarse, sin dudar, sin quedarse perplejo. Háblese de protección, nutrición, reproducción, defensa, ataque, huida, el instinto animal no se equivoca. La satisfacción de una necesidad vital, apenas detectada, busca su resolución práctica e inmediata; sin más filtros ni trámites que identificar certeramente el objeto de su deseo y apropiárselo al instante. Eso de los costos de satisfacción de una necesidad no es preocupación del instinto animal, ya que le basta aplicar su energía y destreza para obtener su logro.

Cosa muy distinta es recorrer este circuito de la necesidad/satisfacción, para el ser racional, el llamado homo sapiens, nosotros. Que tenemos tres capas o estratos de cerebros: el reptiliano, el límbico y el neo-córtex. Casi cualquier nota de divulgación científica a este respecto nos enseña que, en esencia, el cerebro humano consta de tres formaciones o cerebros independientes. “Cada uno de estos cerebros posee su propia inteligencia, su propia subjetividad individual, su propio sentido del tiempo y el espacio y su propia memoria, además de otras funciones. Estos tres cerebros son, en orden de evolución, el cerebro reptiliano, el límbico y el neocórtex. Los tres cerebros están interconectados a nivel neuronal y bioquímico y cada uno controla distintas funciones de nuestro cuerpo, afectando directamente a nuestra salud, bienestar y rendimiento personal, profesional o académico (http://goo.gl/awQta2).

El primero dispara las reacciones a los estímulos externo con base en la fisiología del cuerpo. El segundo almacena emociones y memorias, reside en la amígdala cerebral y se conoce como la memoria afectiva. Ahí procesamos el miedo, la rabia, el amor maternal, los celos, las relaciones sociales. El tercero es sede de la conciencia, que controla las emociones y desarrolla las capacidades cognitivas, capaces de autorreflexión, resolución de problemas y la habilidad para escoger el comportamiento. ¡He aquí el problema! Para decidir operamos una compleja red de filtros, sutiles descartes, olvidos interesados y refinados cálculos



¿Qué sustrato cerebral utilizó el actual gobernador constitucional de Aguascalientes para hacer un paseíllo por la comarca hidrocálida el día de la jornada electoral pasada y subir a su autobús a los candidatos a diputados federales por el PRI? Cosa que disgustó a los magistrados electorales del Trife (afectando hipotéticamente su sistema límbico), que declararon nula la elección del hiperdisputado Distrito I electoral de la tierra buena y de la gente buena, dejando en ascuas al diputado federal triunfante del tricolor y en hiperventilación cardíaca al perdedor candidato del albiceleste.

¿Por qué intrincados circuitos neuronales transitó la decisión del obispo residencial ordinario de la diócesis de la Villa de Nuestra Señora de la Asunción, sufragánea de la arquidiócesis de Guadalajara, para acicatear con lengua de vara de membrillo a los grupos disidentes de su decisión negatoria al cambio constitucional del estado para aprobar, en fuerza de las libertades civiles, la equidad de género y los derechos humanos –generaliter dicta (asumidos en general)-, respecto de los matrimonios entre personas del mismo sexo, y también para la disolución heterosexual de los matrimonios, con la sola manifestación unilateral de voluntad de uno de los cónyuges, a vulgo dicto “matrimonio exprés”? Habida cuenta que el propio papa Francisco acaba de declarar como no excomulgados de la Iglesia, y de los primeros “¿Quién soy yo para juzgarlos?”.

¿A qué vertiginosa velocidad nanocuántica decidió el señor presidente de la República nominar al actual coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, para ir en fórmula de unidad con Carolina Monroy del Mazo, diputada federal electa y ex presidente municipal de Metepec, por la presidencia del Revolucionario Institucional? Sin que ello obste, minime-nequaquam -de ninguna manera- con los protocolos estatutarios y normativos del ya casi nonagenario partido.

¿Qué subrepticia reptiliana conformación cerebral impulsó al presente alcalde de Aguascalientes para emprender osada gira trasatlántica, para ir a vincular el hermanamiento de nuestro terruño limítrofe del semidesértico territorio del altiplano central de México, nada menos que con la marítima capital europea mediterránea del mundo antiguo, medieval y renacentista de la península Apenina, en materia de comercio y finanzas transcontinentales, cuyos apremios y apuros actuales son los de la inundación progresiva de sus bellos palacios, edificios ancestrales y tesoros artísticos incalculables? O tempora, o mores! (Oh tiempos, oh costumbres!) Catilinaria sentencia del gran orador Cicerón en contra del abusivo senador Catilina.

¿Qué instinto de sobrevivencia -dígase enfáticamente partidista- impulsó a los candidatos a consejeros electorales, que menguados ya en número de 333 en el ámbito nacional, serán aún más escrutados por el INE/CIDE, para con cuyos remanentes formar los Organismos Públicos Locales Electorales de cada estado? Lo que deja muy en entredicho aquello del IFE original que designó con el muy honroso epíteto de “consejeros ciudadanos”, título de altísimo honor que se fue borronando en la corta existencia del órgano supremo electoral de México, para quedar simplemente en consejeros electorales, dimensionados por su mera función pragmática, pero ya no por su calidad representativa de proveniencia, abolengo, pedigrí y cepa del mismo pueblo mandante.

¿Qué porción trigémina del cerebro disparan y articulan los esforzados luchadores de la CNTE para concitar a sus colegas del SNTE a disentir de los exámenes de capacidades magisteriales, ya sea para ocupar plazas como docentes o plazas como administradores sindicalistas o plazas como coadyuvantes gerenciales de la Educación de México; sin importar que en las épicas contiendas intra o extra sindicales derrumben el níveo y marmóreo edificio de la Educación del pueblo mexicano? Sin que importen los niveles infracompetitivos de las capacidades educativas de los mexicanos, frente a los países miembros de la OCDE, y se ocupen lastimosamente las últimas plazas de los rankings nacionales. Se decía antes que el ABC con sangre entra, queriendo decir que fustigar con varas a los educandos producía pingües frutos después en el ejercicio profesional; pero, ahora, se nos quiere hacer creer que denostar, fustigar, denigrar y lastimar a los mentores que se acercan voluntariamente a presentar exámenes de capacidad y destrezas magisteriales para obtener de manera transparente y justificada una plaza laboral, son traidores al gremio y, por ende, tenidos como amenazantes rompehuelgas indignos del nombre de maestros. ¿Qué bajos instintos se cuelan subrepticiamente en esta reptilínea forma de justificar la incompetencia, la ineficacia, el cinismo tanto más mordaz cuanto que proviene de supuestos “formadores de almas”, como dijeran los panegiristas decimonónicos de la educación? El cinismo del capitalismo tardío que priva es grave y ostensible, pero el cinismo de izquierdas trasnochadas, analfabetas del análisis marxiano mismo del Capital y provocadores a ultranza supuestamente antisistémicos resultan más ligados y amorosos al sistema de prebendas que los ha entronizado como líderes incuestionables, vitalicios, autoritarios, hegemónicos y finalmente retardatarios de las auténticas reformas educacionales. Sic transit gloria mundi (¡Así pasa la gloria mundana!), se decía en la Roma de los papas, del Renacimiento al siglo XX, al ser coronados como tales…

Mi maestro de Lógica clásica, en el primer semestre de Filosofía, nos definió: La Lógica es el arte de pensar con orden, con facilidad y sin error. Ojalá pudiéramos seguir este breve apotegma para decidir acertada y correctamente; sí, con orden, con facilidad y sin error. franvier2013@gmail.com

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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