Opinión

También la Bioética se mete con el Gini / Opciones y decisiones

La cuestión de los tamaños y magnitudes, a nivel general, sí importa. Y ello ha ocurrido en el mundo por lo menos desde la Edad Antigua. Dígalo, si no, aquella anécdota de un pirata que asolaba los mares del imperio romano, que fue hecho prisionero y llevado a comparecer ante el emperador, quien al cuestionarle por qué estaba causando desolación y muerte entre sus súbditos, le respondió: –Lo que yo hago con una pequeña nave tú le llamas latrocinio y muerte, pero lo que tú haces con una gran flota le llamas “gloria e imperio”. La respuesta cínica del pirata no hace sino revelar la esencia cínica del arte de imperar, bajo la libido gloriae / libido o pasión de gloria terrena.

Dicha remembranza nos trae a una cuestión de suma actualidad. Me refiero a la publicación de los resultados estadísticos respecto de los factores multidimensionales de la pobreza, que son producidos por el INEGI mediante el llamado Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), al alimón con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), los datos publicados corresponden al año 2014. Y su forma de agregación se concentra en un reconocido instrumento de medida llamado Índice de Gini (por su creador, el estadístico italiano, Corrado Gini). Normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual. El coeficiente de Gini es un número entre cero y uno, en donde cero se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor uno se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). Habida cuenta de la compleja construcción de este índice, ya que agrupa múltiples variables o indicadores estadísticos, nos arroja en concreto lecturas por demás reveladoras.

Resulta que en el caso de Aguascalientes el ingreso corriente total es de 15 mil 408 millones de pesos, para 333 mil seis hogares. De este gran conjunto, el ingreso promedio por hogar sería de 46 mil 270 pesos trimestrales -siguiendo el razonamiento lógico de dicho índice, de que partiésemos de una absoluta igualdad-, es decir que nuestra sociedad se comportara como una organización societal con cero desigualdad. Pero, bien pronto nos damos cuenta de que tal ingreso promedio es sólo una bella ficción matemática, ya que pocos hogares tienen ese nivel de ingreso. Y la explicación es que el estado de Aguascalientes está entre las entidades federativas donde los hogares más ricos concentran mayor ingreso, situación local que es comparable con Puebla, Coahuila, Yucatán, Zacatecas, Hidalgo, Chiapas y Oaxaca, curiosamente entidades que presentan en el país los mayores grados de dispersión demográfica -localidades menores de dos mil habitantes-, predominio agrícola y densidad poblacional indígena. Y en este sentido tenemos que: Aguascalientes en el 2010, presentó que los recursos económicos tienen mayor movilidad en los deciles (segmentos del sistema decimal que nos rige) superiores, a saber: al 37.3% del total de ingresos del estado le pertenecía al diez por ciento de los hogares más ricos. En el pasado año 2014, este sector de la población obtuvo un poco menos, es decir el 35.9%. Para ponerlo en términos de contraste, en Aguascalientes el decil de los ricos tiene un ingreso mensual promedio de 55.349 pesos, en tanto que el decil de los menos favorecidos ingresa dos mil 451 pesos. ¡He ahí la diferencia! (Fuente: Eugenio Herrera Nuño, Distribución y transferencias de ingresos, que publica en su columna El Apunte, de este diario. Martes 11/08/2015), de cuya cita los paréntesis explicativos son míos.



Para tener una visión de conjunto, podemos decir -siguiendo la misma referencia- que: cuatro de cada diez mexicanos, el 42.9%, no pueden alimentar a todos los integrantes de su familia a partir de los ingresos laborales que se generan en su hogar, y para hacerlo recurren a formas alternas, como son: programas sociales, remesas e ingresos en especie y otros. Cito textualmente: “El indicador de pobreza salarial se encuentra en rojo, más rojo que nunca desde 2005”. Para Aguascalientes, el Índice Gini más alto ha sido el de 2008, con 0.478 puntos, seguido de 0.471 en 2010; para descender significativamente en los años recientes a 0.442 en 2012; pero, remontar de nuevo a 0.452, el pasado año de 2014.

No hace falta mucha argucia para comprender que la desigualdad social y económica que padece el mundo entero, y que tiene fiel reproducción en México y, por ende, en Aguascalientes se traduce concretamente en la pobreza salarial que cada vez presentan mayor número de familias, en tanto que la acumulación de mayor ingreso se concentra en menor número de familias con, progresivamente, más alto ingreso. Ante lo cual, usted y yo no podemos sólo ascender al asombro para luego caer en la indignación, sino darnos a la tarea de deliberar como individuos y como sociedad, a la que pertenecemos, para detener esta loca carrera por el arrebato indiscriminado de mayores porciones del ingreso total, sin pensar en las graves fisuras que estamos causando al todo social, abriendo grietas cada vez más insalvables de desigualdad, y todo ello bajo la ingenua creencia de que así es como crecemos, impulsamos el desarrollo y, por tanto, nos beneficiamos elevando nuestra calidad de vida y fortalecemos el acceso a los satisfactores del bienestar.

La falta de solidaridad social no se manifiesta por las caridades intermitentes o espontáneas que damos a cada vez mayor contingente de población que, al no tener empleos seguros y bien remunerados, eligen la opción de convertirse en “viene, vienes”, cerillos, limpiaparabrisas, vendedores de semillas de calabaza o golosinas e invadir cuanto espacio público está disponibles y alargar la mano por unos centavos. El tema está más que bien identificado, los peritos y expertos en esto de la manifestación multidimensional de la pobreza nos dicen que se trata de la creciente -entiéndase rampante y estancada- pobreza salarial. Es decir, nunca como ahora los medios de producción, circulación y cosificación dineraria de la economía están siendo la causa de producción de mayores brechas sociales y culturas diferenciadas, no por el bienestar y calidad de vida alcanzados, sino por el distanciamiento cada vez más profundo y acelerado de la desigualdad de ingreso de las familias y, por ende, del factor fundamental de la fuerza de trabajo viva, que según el riguroso análisis marxiano del Capital, es -ya sin tapaderas, ambages o metamorfosis ideológicos de los dueños del Capital dirigente y dominante- la única fuerza natural en este Universo hecho de materia y tiempo capaz de generar riqueza. Lo otro, eso de que el dinero produce dinero es un imaginario de la fracción bancaria del Capital que ni ellos se creen, o que nos expliquen eso de la quiebra y desfonde de Wall Street ocurrido el septiembre negro de 2008.

Hoy mismo estamos atónitos de los niveles bajos y rampantes que está teniendo el peso frente al dólar, fenómeno que nuestras autoridades Hacendarias quieren ver o interpretar exclusivamente como fenómenos intermitentes e incidentales del mercado de divisas; pero lo que no están diciendo es que cada día que pasa y que se mantienen los niveles de depreciación de nuestra moneda, más mordidas nos da el hambre, porque los capitales poderosos se hacen con más y más porciones del pastel local, tomado a bocanadas y mordiscos,  medidos por el tal Gini. Concluyo con una elocuente referencia:

Si una avidez tal de gloria es laudable en aquel que se posesiona de ella, como es posible que la consiga: Augendis divitiis… et rapiendo miseris civibus / “En tanto que se incrementan las riquezas… y robando a los miserables ciudadanos” (San Agustín, La Ciudad de Dios, Libro V, 6. Citando a Catón). Y este recopilador de la Edad Antigua concluye: se hace mediante “la pobreza de lo Público y la opulencia de lo Privado”, en este sentido ¿Qué Re-Pública es ésta? Y conste que esto es mero análisis de Bioética.

franvier2013@gmail.com

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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