11 de septiembre... Otra vez / El banquete de los pordioseros - LJA Aguascalientes
03/08/2020


Sí, otra vez es 11 de septiembre, con todo lo que eso significa, ya sabes a qué me refiero, diferentes acontecimientos, dentro y fuera de México, han hecho imborrable esta fecha, lo he comentado anteriormente en este mismo espacio, pero creo que siempre hay lugar para otra revisión, finalmente, otra vez es 11 de septiembre.

El 11 de septiembre de 1973 el militar Augusto Pinochet derrocó al presidente electo en Chile, Salvador Allende, escribiendo una de las páginas más oscuras de todas las que escribieron las dictaduras militares en América del Sur durante los años setenta y el nacimiento de los ochenta.

El 11 de septiembre de 2001 la seguridad nacional de los Estados Unidos es vulnerada por un acto terrorista al derribar uno de los símbolos de la economía más sólida de occidente, el World Trade Center en la isla de Manhattan en la ciudad de Nueva York. Treinta años antes de que las Torres Gemelas colapsaran, el 11 de septiembre de 1971, en un tranquilo y paradisiaco lugar en el Estado de México llamado Valle de Bravo, se realizó el gran festival mexicano. Sabemos que en Estados Unidos hubo grandes festivales, el Monterey Pop Festival, al norte de California muy cerca de San Francisco, después vino el mítico y legendario festival de Woodstock en el estado de Nueva York, un poco más tarde el Atlanta Pop Festival, por supuesto, México no podía quedarse mucho tiempo en silencio, no recuerdo en este momento algún gran festival en América del Sur que pudiera competir con Avándaro como la versión latina de Woodstock, finalmente nuestro, eso nadie nos lo puede quitar.

Avándaro se realizó en un contexto político y social muy complicado en México, los líderes del movimiento estudiantil de 1968, que culminó con la masacre en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de ese año, seguían presos, como si fueran delincuentes, en el Palacio Negro de Lecumberri. Por otra parte, como una especie de terrible déjà vu, otro cobarde y artero levantamiento armado se organizó en contra de estudiantes del Poli y de la UNAM en el Casco de Santo Tomás, al norte de la Ciudad de México, esto sucedió el jueves 10 de junio de 1971, en lo que hoy recordamos como la masacre del jueves de Corpus, por coincidir con esta fecha litúrgica. ¿Te imaginas, amigo invitado a degustar de este banquete, la desconfianza que existía entre quienes, viendo los primeros carteles publicitarios que convocaban al Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, decidieron darse cita junto al lago en Valle de Bravo?, sólo tres meses antes tuvo lugar ese cobarde ataque a la juventud mexicana, siendo así, ¿qué garantías de seguridad podrían tener los asistentes a esta convocatoria de la música?, la verdad, salvo tu mejor opinión, no creo que después de los acontecimientos recientes se tuviera mucha fe en el gobierno de Luis Echeverría. Como sea, poco más de 150 mil jóvenes mexicanos se dieron cita en el pueblo de Avándaro, hay quienes dicen que se congregaron 250 mil asistentes, pero ya sabes, resulta imposible poder creer en una cifra, yo prefiero tomar como base las cifras más conservadoras y no las más atrevidas.



Todavía ahora, a 44 años del festival, se sigue especulando si todo esto obedeció a un guión  perversamente diseñado para sepultar al rock, al menos por un rato. Muchos medios de comunicación, sobre todo la prensa, publicaron fotografías informando, o en todo caso condicionando a la opinión pública, a ver a la juventud mexicana como si se tratara del mismísimo Satán. Después de Avándaro, el rock fue prohibido en la radio y las presentaciones de grupos de rock en vivo fueron censuradas y perseguidas como cristianos en tiempos de Calles, finalmente, ni ser cristiano ni ser rockero es un delito, salvo que vivas en México en ciertos periodos igualmente vergonzosos de la historia de nuestro país.

Three souls in my mind, en los tiempos en que el buen Alex Lora era un músico honesto y todavía tenía muchas cosas que decir, y por cierto, fue el grupo al que le tocó cerrar el festival, deja como testimonio en varias de sus canciones algo de la realidad que les tocó vivir a varias bandas de rock de principios de los años 70′, canciones como “Abuso de autoridad”, “La encuerada de Avándaro”, entre otras, son un reflejo de lo que fueron aquellos años y también, claro está, de lo que fue el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro.

Ahí tocaron algunas de las más grandes bandas de rock de la época, los Dug Dug’s abrieron el festival, estuvo el Ritual, White Ink, Peace and Love, y otros más, pero también hubo grandes y lamentables ausencias, como la de la Revolución de Emiliano Zapata o Javier Bátiz, un indispensable en la historia del rock mexicano, problemas de dinero o cualquier otro tipo de intereses, como el hecho de tener un ego muy inflado, fueron factor para privar a Avándaro de contar con algunas de las más grandes luminarias del rock nacional

El Festival de Rock y Ruedas de Avándaro se llamó originalmente así porque se pensó en organizar, además de las audiciones musicales, unas carreras de autos, que finalmente fueron canceladas.

Después del festival vinieron tiempos muy difíciles para el rock, se realizaban conciertos clandestinos y los medios al servicio del sistema se cerraron incondicionalmente a este lenguaje musical.

Creo que sí, Avándaro fue un perverso plan del sistema para tener un pretexto de satanizar a la juventud mexicana del amanecer de los años setenta.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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