Betsy Pecanins en el Teatro Morelos / El banquete de los pordioseros - LJA Aguascalientes
03/08/2020


 

En el verano de 1985 yo tenía 22 años, estaba estudiando en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, tenía muy poco de haber iniciado mi aventura en la radio, por supuesto que no me imaginaba en ese momento que los medios, especialmente la radio, se convertirían en mi proyecto de vida; tenía una novia que se llamaba Clara Lucía y acababa de comprar el disco In the Court of the Crimson King, lo que me hacía sentir verdaderamente importante. Acababa de descubrir a la Corte del Rey Carmesí, aunque claro, para 1985 Robert Fripp y sus huestes eran ya una leyenda consolidada, ese disco al que hago referencia es de 1969, imagínate, pero para tu servidor era lo más novedoso y escuché el disco tantas veces que los surcos del acetato parecían cada vez más pronunciados.

Este era mi contexto de vida cuando el Teatro Morelos, uno de los escenarios culturales más importantes de Aguascalientes, de hecho en 1985 era sin duda el recinto más importante, cumplía su primer centenario de vida lógicamente, para tan importante acontecimiento se realizaron en este escenario una serie de conciertos muy interesantes, al que me quiero referir en el Banquete del día de hoy es el que ofreció la cantante de blues Betsy Pecanins, una mujer de muy poca estatura, pero de un talento y un fuerza impresionantes. Se ve pequeña en el escenario, pero su talento y su convicción al interpretar el blues la hacen parecer un verdadero gigante, de hecho es un gigante, un coloso cuando empieza a cantar.

Yo no la conocía, era la primera vez que la escuchaba, tampoco tenía referencias de su grupo de acompañamiento, Real de Catorce, y mucho menos del guitarrista que fungía como director musical, un afroamericano originario de Los Angeles, California, de nombre Dwight Carroll, desde que lo vi en el escenario me recordó a Jimi Hendrix, se lo comenté a mi buen amigo Federico Ramìrez Hernández, que entre otros, me acompañó a este concierto, estuvimos de acuerdo en esta apreciación, no había duda, usaba una cinta en su cabeza, como Hendrix, su guitarra era una Fender Stratocaster, como la de Hendrix, raspaba la guitarra con el pedestal del micrófono y retroalimentaba el sonido con los amplificadores, exactamente como Hendrix y tocaba la guitarra… muy bien, pero no como Hendrix, imposible, como Hendrix nadie.



En ese momento, te recuerdo que es 1985, Real de Catorce estaba integrado por Fernando Abrego en la batería, Severo Viñas en el bajo, aunque hizo un solo de percusiones con los bongos que resultó muy convincente, y José Cruz en la guitarra y armónica, todavía no nos sorprendía con su fino y delicado talento poético que terminó por ser la mejor definición de Real de Catorce. Dos años más tarde, en 1987, Real de Catorce regresó a Aguascalientes como un grupo independiente de Betsy Pecanins con el lanzamiento de su primera producción y con la afortunada inclusión del guitarrista José Iglesias, que murió el 11 de agosto de 2004 creando, sin duda, el concepto de blues mexicano, si es que semejante término existe, más sólido que yo recuerdo.    

Pero volvamos con Betsy Pecanins, este es el menú para el Banquete de esta semana, ¿sabes?, recuerdo perfectamente bien aquel concierto, lo tengo detalladamente claro en mi mente, casi me lo sé de memoria, es uno de esos conciertos que me dejaron una huella imborrable, me marcaron. Puedo decirte con toda seguridad que yo no era el mismo cuando entré al teatro que cuando salí de él, algo se había movido en mi interior, lógicamente para mejorar, ese es precisamente el poder transformador del arte al que tanto me aferro, incluso hasta con los dientes.

Canciones como “Cast your bread”, “Soft arrows”, “I’m a woman”, una adaptación del tema clásico de Muddy Waters: “I’m a man”, lógicamente al cantarlo una mujer, debe adaptarse a sus condiciones, no sólo de género, sino de vida, en fin, los buenos blues se seguían uno a otro con las indispensables improvisaciones instrumentales, recuerdo soberbios solos de armónica de José Cruz, de guitarra de Dwight Carroll, de batería en un armonioso ensamble con las percusiones entre Severo Viñas y Fernando Abrego, convincente Betsy en sus armonizaciones vocales, en fin, todo fue realmente perfecto.

Esto que te cuento sucedió hace treinta años en los festejos del primer centenario del histórico Teatro Morelos, la casi extinta XENM, en ese tiempo todavía llevaba orgullosa el nombre de Radio Instituto Cultural de Aguascalientes, grabó y transmitió el concierto en vivo, no recuerdo en realidad quiénes fueron los conductores, yo apenas iniciaba en estos menesteres y estaba ahí de mirón a ver qué podía aprender, y sin duda, aprendí mucho, lo triste es que esa grabación en formato de cinta de carrete abierto que con tanto amor se hizo, fue abandonada, junto con muchas otras más de eventos cuyo testimonio es, desafortunadamente, irrecuperable, en una bodega del edificio de Radio y Televisión de Aguascalientes cuando estábamos en Expo Plaza, el lugar era húmedo y lleno de polvo, y las cintas estaban expuesta a todo tipo de inclemencias, esto fue durante el sexenio de 1998 a 2004. Por fortuna, los operadores de audio, Héctor Ramos Esparza, el Kircho, y Hugo Lara, comprometidos con la historia de la radio cultural y el trabajo que se había hecho anteriormente, digitalizaron esta y otras grabaciones y se pudo rescatar tan valioso material, yo conservo una copia, pero muchas grabaciones más se han perdido per saecula saeculorum, es una pena, un crimen lesa cultura, en fin.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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