La peripecia del emprender / Enredos financieros - LJA Aguascalientes
18/10/2021

Estimado lector, vamos a dejar por esta ocasión de lado la volatilidad financiera, las situaciones que pueden parecer incomprensibles del mercado, los vaivenes de la economía y los yerros de la clase política que busca distraer la atención pública para que no se vean sus promesas incumplidas, para hablar de la peripecia del emprender.

A través de varios editoriales pasados hemos dicho cómo el emprendimiento y el hacer empresa es lo que hace que un país tenga mayor productividad, cómo es una fuente inagotable de empleos, y la prosperidad de su población se da en gran medida por el hecho de hacer empresa. También cómo el primer escalón de la movilidad social y económica está dado por el hacer empresa.

También hemos platicado de ciertas características del emprender y cómo implica cerebro, corazón y coraje para hacer empresa. El día de hoy platicaremos de qué hace que haya empresarios exitosos y otros que fracasan estrepitosamente.

Mucho se ha hablado de que el hacer empresa es para aquellos que nacen para la empresa, y que por muchos estudios que se tengan no se podrá hacer empresa si no naciste para ser emprendedor. Existen estudios sobre esto y hablan de las probabilidades que tiene una persona que nace en una familia empresaria y cómo es más “fácil” ser emprendedor en ese entorno. Si bien es cierto esto es parte verdad para algunos emprendedores, también hay otros estudios que hablan de todo lo contrario, es decir, de que los emprendedores con más éxito son aquellos que vienen de familias de padres trabajadores pero empleados, que queriendo salir de ese molde se vuelven creativos y con ganas de emprender, y tienen éxito. Estudios contradictorios que por tanto no pueden ser susceptibles de ser tomados en cuenta del todo.

Entonces, ¿qué se necesita para emprender?

Primero que nada, corroborar que todos podemos ser emprendedores, no se nace con el “chip”, se puede ser emprendedor sin estudios, con estudios, de familia empresaria, de familia proletaria, en fin, CUALQUIERA puede ser empresario.

Pero entonces, ¿en qué estriba la diferencia?

El emprendedor tiene muy claro la respuesta a las siguientes preguntas;

  1. ¿Qué es lo que te importa? Es decir, qué te interesa, qué quieres hacer en el mercado y cómo quieres satisfacer una necesidad o cumplir un deseo. Qué importa es muy importante para saber que vas por buen camino.
  2. ¿Qué te apasiona? Cuántas veces hemos visto personas caminando por la vida, ya sea empresarios o empleados, que parecen salidos de la serie The Walking Dead, zombies de una realidad que van como autómatas saliendo de su hogar, regresan como tales y parece que son muertos vivientes. Las personas exitosas son aquellas que tienen pasión hacia algo y se mueven al logro de esa pasión. ¿Puede ser el dinero tu pasión? No, la experiencia nos ha dicho que aquellos que dicen que su pasión es el dinero terminan mal, ya sea económicamente o físicamente, además que como su pasión es el dinero, por el dinero terminan por perder totalmente a sus amistades por poner el dinero sobre ellas.
  3. ¿Por qué peleas? Esta pregunta, es quizá, la más importante que debe contestar el emprendedor. ¿Qué te motiva a estar en ese mercado tan competido, a olvidar la comodidad de un salario, ya sea bueno o malo, para que busques lo que piensas y consideras que es lo mejor? Ese motivador, puede ser tu familia, tus hijos, tus padres, tu sociedad, tu comunidad, pero NUNCA, serás tu mismo. Por mucho que escuchemos actualmente que primero tienes que satisfacer tus necesidades TÚ mismo, la realidad es que en cuanto la lucha que tengas o el motivador principal sea otro, más fácilmente podrás lograr tus objetivos.
  4. ¿Cuál es tu fortaleza? Todos nacemos con fortalezas y debilidades, pero hay UNA fortaleza que nos hace únicos, y para la que somos no sólo buenos, sino realmente muy buenos. Encuéntrala, explótala, eso es lo que te dará la ventaja competitiva. Es imposible que digas que no tienes ninguna fortaleza. Puede ser que seas un gran comunicador, un buen solucionador de problemas, o bien que seas el mejor para escribir y hacer contratos o escritos. Es tan diverso en lo que puedes ser bueno que tienes que encontrarlo. ¿Y lo demás que no sabes o eres muy débil qué? Pues busca y rodéate de personas de primer nivel (que quizá pienses que son muy caras, pero a final de cuentas cuando tengas éxito serán las más baratas de todas) que te ayuden de manera efectiva a llevar tu empresa.

¿Con esto tendré éxito? Quizá no, pero es un comienzo grandioso para tu empresa. Lo que si no puedo dejar de decirte es que muchas ocasiones, el 95% del tiempo de tu empresa para ser exactos, te sentirás deprimido, tendrás problemas y querrás tirar la toalla, pero el 5% de tu tiempo en la empresa será GRANDIOSO, y vaya que vale la pena ese 5%.

 

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