Sexto concierto de temporada - Orquesta Sinfónica de Aguascalientes - LJA Aguascalientes
03/08/2020


El sexto concierto de la tercera temporada 2015 de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes representa, desde mi punto de vista, una sólida y contundente declaración de principios: “Hay talento en México”, ese es el nombre de esta temporada y es algo que de ninguna manera nos atreveríamos a cuestionar, mucho menos a negar, hay talento en México y eso lo vimos con una gran nitidez durante el sexto concierto celebrado el pasado viernes 18 de septiembre, los dos grandes protagonistas del concierto, director y solista, son dos jóvenes con un talento incuestionable que nos hacen entender que, a pesar de todas las situaciones que nuestro país está viviendo, hay esperanza, si los niños y los jóvenes, futuro inmediato de México, se sienten atraídos por el arte y se dejan seducir por los dulces encantos de la música, entendemos que a pesar de todo hay esperanza, una sólida esperanza.

El sexto concierto de temporada inició con la Obertura La Scala di Seta o la Escalera de Seda del compositor italiano Gioacchino Rossini, después disfrutamos de una muy convincente ejecución del Concertino para Trombón, Op.4 de Ferdinand David con el maestro Carlos Meza como solista. Después del intermedio escuchamos dos hermosos poemas sinfónicos del compositor checo Antonin Dvorak, primero La Paloma de los Bosques, Op. 110 y después La Rueca de Oro, Op. 109, aunque la disposición original en la programación, las dos obras siguen una cronología, el maestro David Pérez Olmedo, director huésped para este concierto, decidió presentarlas de manera invertida, en realidad, eso es lo de menos, lo que verdaderamente importa es la ejecución.

Sin duda debemos sentirnos afortunados de que este joven director de orquesta, David Pérez Olmedo, venga con frecuencia a nuestra ciudad, no hace mucho dirigió la cantata escénica de Orff Carmina Burana, estuvo presente en el pasado Festival de Música de Cámara que se celebra cada verano en Aguascalientes y también lo vimos en una temporada de conciertos didácticos, ahora regresa para dirigir este programa.

Las oberturas de Rossini son de las más cotizadas y frecuentadas en las programaciones de todas las orquestas del mundo, de hecho, han adquirido cierto nivel de independencia del resto de la ópera que están prologando, tanto así, que hace algunos años, aquí en Aguascalientes se confeccionó un concierto sólo con algunas de las más célebres oberturas de Rossini.



El concertino para trombón de Ferdinand David es una obra que a pesar de pertenecer al romanticismo, un período musical en el que se cultivó casi como artículo de fe el gigantismo en todos sentidos, entre ellos, el de las dimensiones orquestales, no es el caso de el Op. 4 de David, es una obra que exige una orquesta de formación clásica, de las orquestas llamadas mozartianas, con la cuerda completa, dos cornos y maderas a dos. Es una obra estructurada en tres movimientos dispuestos en el acomodo convencional, movimiento lento enmedio densos rápidos, en este caso: Allegro maestoso, Andante marcia funebre y finalmente, un allegro ejecutados sin solución de continuidad, es decir, sin pausas entre los movimientos.

Como ya lo hemos señalado líneas arriba, el solista fue el maestro Carlos Meza, un muchacho muy joven, pero que a pesar de su juventud no se dejó intimidar por las exigencias de la partitura ni por los pasajes virtuosos que el compositor pide al oficiante como solista, resolvió el compromiso con una técnica irreprochable y una sensibilidad evidente sobre todo en esos pasajes virtuosos del Op. 4 de Ferdinand David. El público, y los propios integrantes de la Sinfónica, reconocieron el talento del maestro Meza, así que para agradecer los aplausos, nos presentó un encore totalmente improbable, al menos así me lo parece, una versión, ignoro de quién es la transcripción, de la Habanera de Carmen de Bizet para trombón solo, una pieza instrumental que pone en constante riesgo al intérprete, es decir, el maestro Carlos Meza no busca el vulgar y conformista facilismo, al contrario, busca hacer bien las cosas independientemente de qué tan complicadas puedan ser, pero también vale la pena señalar el trabajo del maestro Pérez Olmedo que desde el podio del director supo cobijar al solista y facilitarle todo el lucimiento que la partitura le permite

Después del intermedio escuchamos los dos poemas sinfónicos de Dvorak, junto con Bedrich Smetana, el máximo representante del nacionalismo musical bohemio, dos obras de una rica y generosa orquestación que sin duda el director debe agradecer porque le permite mostrar su verdadero potencial con la batuta, yo diría, salvo tu mejor opinión, amigo melómano, que el maestro David Pérez Olmedo nos dejó clara la diferencias entre lo que es hacer simplemente una lectura de la partitura y lo que significa proponer una verdadera interpretación de la obra en cuestión.

El próximo viernes se cierra la tercera temporada del año con un programa que inicia con el poema sinfónico Hamlet de Franz Liszt, justamente el creador de este lenguaje llamado poema sinfónico, después, de este mismo compositor húngaro, escucharemos el Concierto para Piano y Orquesta No.1 en Mi bemol mayor con la participación del pianista José Alfredo Zendejas. El concierto concluye con la monumental y soberbia Misa No. 2 en Mi menor del llamado “trovador de Dios” Anton Bruckner, con el Coro de Ópera del Instituto Cultural de Aguascalientes, nuestra Orquesta Sinfónica y la dirección del titular, el maestro Román Revueltas. La cita con su majestad la música es el próximo viernes 25 de septiembre a las 21:00 horas en el Teatro Aguascalientes, la casa de la Orquesta Sinfónica. Por ahí nos veremos si Dios no dispone lo contrario. Hasta entonces.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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