Opinión

De las verdades a medias y la forma de medir el mundo actual / Enredos Financieros

Estimado lector, después de ver en las notas nacionales y locales como el mundo de muchos actores políticos y no tanto cambia de un día para otro, de cómo Gabriel Arellano pasó de ser un “paria” del PRI a una pieza fundamental del ajedrez político local o de cómo el poder asociado a un periodista hace que tenga tanta influencia y crea que puede ponerse a pelear con la mujer más rica de México sin salir raspado, y ese es el caso de Joaquín López Dóriga que aparece con todos sus negocios, los legales y los no tan legales en la portada de la revista Proceso, comienzo a pensar que lo que pasa es que estamos en un mundo que se ha acostumbrado a las verdades a medias, y la forma en que anteriormente se media a las personas o al mundo ha cambiado radicalmente, y me parece, que no para bien.

La verdad no necesita ser defendida, esa ES. Es notorio cuando se encuentra uno en una discusión o una argumentación quién quiere “defender” hasta los dientes “su verdad”, y eso se hace, porque sabe en el fondo, que quizá esa verdad no sea LA verdad, y más que querer convencer al otro se está convenciendo a sí mismo de esto. La Verdad, así con mayúsculas no necesita ser defendida. El caso más sonado podrá verse en el juicio a Galileo Galilei, donde él sabía que tenía la verdad, pero que no necesitaba ser defendida, ya que aunque un tribunal decidiera que legalmente esa verdad era incorrecta, eso no afectaba en nada el funcionamiento de los planetas y tarde que temprano llegó a “descubrirse” y aceptarse la verdad.

El problema actual es que cada quién tiene o maneja “su” verdad. El ejemplo que se vio en el Capitolio fue extraordinario. Los eventos del cambio climático están a la vista, y no sólo por apreciación, sino que hay estudios científicos que avalan lo que está sucediendo en el mundo debido al mal uso que estamos haciendo de nuestros recursos. Francisco, el papa jesuita, lo muestra ante el Congreso de Estados Unidos y de inmediato hubo voces clamando que lo que estaba aduciendo el papa como una verdad, era sólo un dogma católico que nada tenía que ver con lo científico. ¿Es cierto esto? ¿Entonces todos los estudios están equivocados porque no es MI verdad?

No sólo allá se las gastan buscando SU verdad o MI verdad. El caso Ayotzinapa está lleno y plagado de diversas “verdades”. Ya el gobierno ha hablado de la “verdad histórica” cualesquiera que sea el significado de la misma. Los padres de familia tienen su “otra” verdad histórica y cada que algún equipo interdisciplinario se ponga buscar el hilo conductor de esa terrible trama, tiene otra verdad. La verdad de ese caso no necesita ser defendida, y es la que menos se ocupa. La verdad es que el gobierno está coludido, al menos en ese caso, con el narcotráfico. Que el secuestro de estos muchachos fue dado por un revanchismo o venganza porque yo quería mostrar mi verdad como presidente municipal. Y este relativismo está acabando con el país.

Un Luis Videgaray que dice que el país va muy bien, cuando en la realidad vemos que no va del todo bien, y que pide a gritos que se hagan algunos cambios para bien de todos. Pero como eso no es SU verdad, por eso no quiero escucharlo.

Y como la Verdad es manipulada, manoseada y violada de manera sistemática por todos, pues entonces también puedo cambiar la forma en que mida a los demás. Es por eso que al que roba por hambre se le da una condena mayor que al delincuente que roba, droga o comete actos imperdonables. Al contribuyente evasor mayor, se le dan todas las concesiones para seguir evadiendo mientras que al que es un pequeño por una falta menor casi lo meten a la cárcel por defraudación fiscal.

Mientras estemos en ese manoseo de la verdad, y esa medición tan injusta de lo que ocurre en el país, México no podrá avanzar porque como los cangrejos, estaremos caminando hacia atrás y tirando hacia abajo al que quiere salir adelante.

 

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José de Jesús González Serna

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