13/07/2020


  • Abordan investigadoras los personajes femeninos de la obra de Ana Clavel
  • En el ciclo La sexualidad femenina, Luz María Becerra y Berenice Romano analizaron el erotismo plasmado por la integrante del SNCA

“Llevo 30 años trabajando en una narrativa en la que hay una poética de los deseos, sombras, territorios del cuerpo, no sólo de sexualidad femenina, también la masculina. Al momento en que una escribe están muchas lecturas previas, muchas intenciones, hay una red subterránea que entrelaza diferentes universos”, dijo sobre su proceso creativo la escritora Ana Clavel (Ciudad de México, 1961), en la conversación Bésame sin labios.

En el evento que formó parte del ciclo La sexualidad femenina, además de la autora, integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), participaron las investigadoras Luz María Becerra y Berenice Romano, de la Universidad Iberoamericana y la Universidad Autónoma del Estado de México, quienes desglosaron los personajes femeninos en las obras de Ana Clavel y hablaron sobre su más reciente novela El amor es hambre.

En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Berenice Romano señaló que el género de novela corta es el espacio más cómodo para Ana Clavel, cuya brevedad le ha permitido crear una literatura llena de sugerencias: “Este espacio reducido parece el mejor para recrear sitios donde la emoción está por encima de la anécdota, incluso en ocasiones de los personajes, la sucesión de hechos en estos lugares textuales va tejiendo una exaltación contenida y cada vez más apretada conforme avanza la historia”.

La investigadora se cuestionó qué sucede en la brevedad en la que escribe la maestra en letras latinoamericanas por la UNAM al abordar la sexualidad femenina, por lo cual afirmó que es el deseo lo que se escribe en la narrativa de Ana Clavel.

“En el origen del feminismo narrativo está el deseo femenino, el tejido narrativo ya no se trata sólo de la descripción de emociones íntimas, sino de la interrelación también íntima, pero expuesta con el mundo, esto a través de la exploración del deseo en un cuerpo femenino”, indicó Berenice Romano. En su opinión, el camino en la narrativa de Ana Clavel está sembrado de deseo, lo que queda de manifiesto en las novelas Las violetas son flores del deseo y en Las ninfas a veces sonríen.

Al referirse a la más reciente novela, El amor es hambre, la cual visualiza una Caperucita contemporánea de nombre Artemisa, Berenice Romano expuso que la comida se presenta como una forma plástica del deseo: “Cada uno de los episodios se sostiene en una experiencia erótica en vinculación con la comida, implica una especie de puesta en escena donde distintos alimentos detonan encuentros”.

Explicó que en El amor es hambre, el lobo, como en la historia de Charles Perrault, inicia a la niña Artemisa en la vida sexual, quien decide seguir el camino que le marca su deseo. Agregó que la novela se presenta como una suerte de cajas chinas y se alimenta de personajes que se convierten en depredadores de los otros.

Otro de los aspectos que Berenice Romero abordó en su análisis es que además de su escritura, Ana Clavel hace una representación plástica de sus obras, con los que la galardonada con el Premio de Novela Corta Juan Rulfo 2005 de Radio Francia Internacional, prolonga el efecto estético de sus historias: “Me gusta pensar en la idea de una Ana Clavel transgresora, porque es capaz de rebasar los espacios artísticos y fusionarlos para lograr un efecto estético mayor”.

“Es un cuerpo textual que se extiende fuera de sus páginas y se materializan en fotografías, instalaciones, performances e intervenciones que son y no son al mismo tiempo la puesta en escena contundente de lo que se configura en su escritura”, comentó la investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Sobre ese trabajo plástico, Ana Clavel los describió como trabajos satelitales a los textos que realiza, el permitirse hacer cosas, para lo cual evocó a Mario Bellatin: “Cuando uno hace otras formas aledañas, en realidad es otra forma de escritura”.

La investigadora Luz María Becerra indicó que la escritora, Medalla de Plata 2004 de la Société Académique Arts-Sciences-Lettres de Francia, desde su primera novela Los deseos y su sombra explora la representación de la sombra, la metáfora del deseo: “Por esta vía la escritura de Ana Clavel se interna en los goces de los cuerpos para descubrirnos el universo del lenguaje de los labios”.

Ana Clavel ha publicado Cuerpo náufrago (Alfaguara 2005), El dibujante de sombras (Alfaguara 2009), Las violetas son flores del deseo (Alfaguara 2007), Las ninfas a veces sonríen (Alfaguara 2013), los cuales han dado origen a proyectos multimedia que conjuntan video, fotografía, instalación, intervención artística y performances y pueden verse en www.anaclavel.com,  página web de la escritora.

 

Con información de Conaculta

 

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