Cultura

Francisco Haghenbeck, de cómics a relatos policiacos e históricos

  • Tardó 3 años en hacer Querubines en el infierno debido a la complejidad de la investigación  

“El placer más grande antes que ser escritor es ser 100 por ciento lector”, fue la primer frase que Francisco Haghenbeck señaló a La Jornada Aguascalientes minutos antes de charlar con los asistentes a la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la tarde de ayer, para la presentación de su más reciente novela publicada Querubines en el infierno.   

Aunque es arquitecto de profesión, toda su vida pretendió ser narrador de historias, de ahí comenzó a trabajar en cómics hasta convertirse en el único mexicano que ha escrito una versión de Superman para DC Comics Time Warner en el año 2002. Es principalmente autor de novela de guerra, históricas, terror y policiacas, además de ser el fundador de Costal de Huesos, editorial dedicada al cómic mexicano. Algunas de sus novelas son: Trago Amargo (ganador del Premio Nacional de Novela Negra Una Vuelta de Tuerca en 2006),  Código Nazi, en 2008, una novela histórica sobre Agustín Lara en 2007, Hierba Santa, El diablo me obligó y El caso tequila.

Hace casi dos meses fue publicado Querubines en el infierno que, sin pensar en que hoy sería uno de los temas más señalados en la actualidad, decidió trabajarlo durante poco más de tres años con un largo proceso de investigación; “hoy en día es un tema de charla universal pues hablo sobre los migrantes mexicanos, hoy está tan en boca de todos con los comentarios de Donald Trump”, lo cual desde su perspectiva no sólo debe quedar en un asunto de moda sino de indignación que lleve a su solución y atención.



Desde 1920 este ha sido un asunto olvidado, tanto por las autoridades como por la propia sociedad, “desde esa época ya se les veía como si fueran ciudadanos de segunda para Estados Unidos y para México porque como ya no están aquí sino allá, ya no les hacemos caso”, durante el proceso, el autor entendió la importancia de los migrantes en Estados Unidos, pues a pesar de estar en una nación ajena a la suya, no han dejado de trabajar en perdurar sus raíces y tradiciones.

Adicionalmente, se habló un poco sobre la época menos tratada en México: los años 40 y el papel que jugaba el trabajo de la mujer en la Unión Americana, así como el rol de más de 300 mil muchachos mexicanos que se apuntaron para pelear para Estados Unidos.

El placer de escribir, de leer y la magia que nos traen los libros

“Quiero destacar que el placer más grande que tengo es leer, antes que ser escritor soy un lector intenso”, desde muy niño quería ser narrador de historias, pero sus orígenes fueron muy distintos a los de un narrador/escritor común, tras años de trabajo y carrera logró entrar como guionista de cómics, un trabajo diferente a lo que hoy hace, pero que al final es una actividad relacionada, pues también narra una historia a través de dibujos.

Después de su trabajo para DC Comics Time Warner donde realizó varios títulos de la historieta, comenzó su interés por dar un brinco por los libros, “fue como un salto grande por un amor inmediato a las historias, y cuando vi que me pagarían por hacer lo que más me gusta y por divertirme, me gustó mucho más”.

Hasta el momento, Haghenbeck asegura no tener ninguna obra preferida pues todas -incluso las fallidas- tienen una historia detrás con características propias que la hacen apreciarla, desde sus retos de empezarlas hasta concluirla y hacer que alguien más se interese en ella y la lea; “aunque sí me enfocado más en escribir novela policíaca e histórica, creo que cada uno representa un sentimiento distinto de una época determinada de mi época personal”.

En cuanto al tiempo que se tardó en Querubines en el infierno, comenta que fueron más de tres años por la complejidad de la investigación, contrario a El diablo me obligó que es un tema más cercano a sus conocimientos, por lo que concluyó en menos de ocho meses.

¿Cómo fue que a Francisco Haghenbeck se le ocurrió pasar de cómics a novela policiaca?

Son preguntas que te haces de pronto. En La primavera del mal la pregunta que me hice fue sobre el problema de las drogas, si era nuevo como tanto lo decían los actores políticos; cuando comencé la investigación me percaté de que esto viene desde con Porfirio Díaz, desde entonces ya había cárteles pero se llamaban tongs y eran chinos, es decir, había una matanza de chinos muy fuerte. Entonces fue cuando me surgió la espinita de que alguien tenía que escribir sobre esto, de que los asuntos de drogas en México no es algo nuevo sino que tenemos más de 100 años.

Piratas contra dinosaurios surgió cuando su hija de ocho años le cuestionó sobre qué pasaría si algún día los piratas pelearan con los dinosaurios, a partir de ahí trabajó.

Haghenbeck ha tenido dos momentos cumbres en su trayectoria, el primero el ser de los mexicanos más traducidos junto a Ruiz Sánchez y Laura Esquivel, a la fecha ha sido traducido en siete idiomas, el último en chino, “el ir a un lugar tan alejado de mí y ver cómo muchos traían mi libro para que se los firmara, fue extremadamente gratificante”.

El segundo momento fue cuando recibió el Premio Bellas Artes a mejor novela José Rubén Romero, pues de alguna manera por años había sido acreedor a reconocimientos y premios extranjeros. pero ninguno mexicano, “sentí, en algún momento, que en México no me pelaban, pero cuando gané dije, bueno, ya, sí me quieren poquito”.

Haghenbeck es un escritor mexicano orgulloso de pertenecer a una de las mejores generaciones que hay en el país, pues son los más alejados de ese academicismo clásico de Octavio Paz, “somos gente muy libre como Alberto Chimal que goza de los zombis, Tony Malpica con la literatura para niños, en fin, venimos de lugares totalmente distintos”, pero con un gran talento que merece espacios en las editoriales tanto internacionales como locales.

“Poco a poco han tenido más espacios, no sé si porque realmente seamos buenos o porque se están muriendo los viejos y, ni modo, ya se fregaron porque les tocará ahora leer historias de terror, zombis y policiaca”.

El 2016 será un año muy activo para este autor mexicano, ya que se publicarán todas sus novelas de Sony Pascal en Océano, una colección que contemplará las tres novelas, así como la reimpresión de Hierba Santa y la publicación del Premio José Rubén Romero, que no ha sido publicado.

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Itzel Acero

Itzel Acero

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