Reuniones y provocación / Taktika - LJA Aguascalientes
01/10/2022

Soren de Velasco Galván

Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.

 

Teherán, Irán. 23 de noviembre de 2015. Esbozando su típica sonrisa de tigre siberiano, Vladimir Putin entrega una copia manuscrita del libro sagrado del Islam, el Corán, a su interlocutor, el líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei. El máximo jerarca religioso dice al mandatario ruso: “los estadounidenses tienen un complot a largo plazo para dominar a Siria y luego a la región entera. Esto es una amenaza a todos los países, especialmente para Rusia e Irán”.

Al otro día, un caza ruso Su-24 regresa a su base tras atacar las posiciones del Estado Islámico en Siria, cuando es derribado por un misil disparado por una aeronave turca. Al enterarse de la noticia, Vladimir Putin reacciona con furia contenida y exclama: “esto es una puñalada en la espalda” perpetrada por “los cómplices de los terroristas”.

Las escenas arriba descritas sirven como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar las reuniones que han tenido y tendrán lugar en París, Teherán, Washington, Sochi y Moscú y cómo el derribo del avión ruso puede influir en ellas.

La reunión entre Vladimir Putin y sus aliados iraníes fue descrita por varios periódicos en el Medio Oriente como una “reunión de titanes”, pues Irán y Rusia reafirmaron su apoyo al presidente de Siria, Bashar al-Assad, quien en la víspera había reconocido que, gracias al apoyo aéreo ruso, sus tropas avanzaban en “casi todos los frentes”.

Asimismo, sirvió para cimentar las propuestas que el viceprimer ministro ruso, Dmitri Rogozin, había ofrecido la semana previa. Estas ofertas son: cooperación aeroespacial, el uso por parte de Teherán del sistema Glonass; coproducción de aviones rusos en Irán, el establecimiento de una zona de libre comercio en Irán por la Unión Económica Euroasiática. Además, pareciera haberse destrabado la venta del sistema de misiles antiaéreos S-300 por parte de Moscú a Teherán.

Todo ello confirma el dicho del rotativo italiano Il Giornale, el cual afirmó que Rusia e Irán eran “dos nuevos jugadores mundiales”. Además, la visita de Putin a Teherán “marca un parteaguas en la política e historia del Medio Oriente”, pues eleva la relación ruso-iraní a la categoría de una “alianza que impacta la geopolítica de Oriente Próximo”.1


Mientras eso ocurría en Teherán, a miles de kilómetros de ahí, en París, el primer ministro británico, David Cameron, se entrevistaba con el presidente de Francia, François Hollande. Los británicos quieren participar militarmente en Siria para así aumentar su estatura diplomática en el contexto europeo y ante los ojos de su principal aliado: los Estados Unidos de América.

Hoy, 24 de noviembre, Putin recibía en la ciudad de Sochi al rey de Jordania, Abdalá II, con quien comentaba la situación en Siria, cuando fue informado del derribo del avión ruso a manos de los turcos. El mandatario ruso reaccionó así: “Yo entiendo que cada país tenga sus intereses regionales, y nosotros siempre los hemos respetado, pero nunca toleraremos crímenes como el de hoy”. Igualmente, al saber que Turquía había solicitado una reunión con los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Putin exclamó: “¿Esto significa que ellos quieren que la OTAN sirva al Estado Islámico?”.

La reacción rusa fue inmediata: el crucero lanzamisiles Moskva fue desplegado para apoyar a los aviones rusos, el canciller Serguéi Lavrov canceló su visita a Turquía y el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, puso en tela de juicio la visita del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a Moscú, la cual estaba programada para diciembre próximo.

Por su parte, los turcos argumentaron que, antes de disparar, habían advertido diez veces a la aeronave rusa de que violaba su espacio aéreo.

Al mismo tiempo, Hollande conferenciaba con su par estadounidense, Barack Obama, quien se muestra reacio a formar parte de una coalición internacional que, incluyendo a Rusia, combata al Estado Islámico. Lo único que el político norteamericano afirmó ante la prensa fue: el “Estado Islámico, y su horrenda estrategia, no puede ser tolerado más y debe ser destruido”.

Hollande se entrevistará con la canciller germana, Angela Merkel, y con el presidente italiano, Matteo Renzi. Sin embargo, la reunión clave ocurrirá en Moscú, donde tendrá la oportunidad de sopesar el humor ruso ante el derribo de su aeronave.

La participación rusa en una hipotética coalición internacional contra el Estado Islámico y un arreglo diplomático a la guerra civil en Siria es primordial, pues “Rusia ya no es más una Unión Soviética enervada en su crepúsculo”2 sino un país dirigido por Putin, “un pensador estratégico y un reformador económico cuya visión es hacer de Rusia una potencia moderna y respetada”.

Finalmente, las reuniones motivadas por los ataques terroristas en París y la provocación de Turquía a Rusia hacen pensar al escribano que el Reloj del Apocalipsis está a cinco minutos de la media noche.

Aide-Mémoire.- La victoria de Macri es un triunfo de la oligarquía pampera y de sus aliados en la Unión Americana y una derrota para Brasil y Venezuela.

1.- http://goo.gl/jqWVOM

2.- Steven Lee Myers. The rise and reign of Vladimir Putin. Alfred A. Knopf, Nueva York. 2015, pp. 465


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