Opinión

Terror, semántica e ideología / Opciones y decisiones

Difícilmente podemos encontrar escenas de terror más dramáticas que las producidas por atentados terroristas, provengan de donde provengan; ya que implican ataques contra población abierta, indefensa, tomada por sorpresa, aglutinada en masa y convertida instantáneamente en víctima aleatoria, que muere o es lesionada, so pretexto de holocaustos blasfemos que pretenden reivindicar sacrílegamente imperativos de éticas militantes del signo que sea, ofrendados como horripilantes humos de incienso, que emanan de la sangre humana, a la figura más sagrada de la Divinidad. Escenas dantescas, matizadas y cuidadas mediáticamente, que son puestas en su tinta, con que han estado impregnando los periódicos e imágenes digitales del mundo entero, desde el pasado viernes 13 de noviembre.

Una sucinta nota periodística engloba la primera síntesis de los hechos registrados. Los terroristas que perpetraron los atentados de anoche en París hicieron alusiones a Siria e Irak durante su asalto a la sala Bataclan y actuaron en tres equipos coordinados, informó este sábado el fiscal de París, François Molins. En una rueda de prensa, Molins explicó que “muy posiblemente” los atentados de anoche fueron obra de “tres equipos de terroristas que estaban muy coordinados”. Según el balance, hay 129 personas muertas y 352 heridas, de las cuales hay “al menos 99” en estado crítico, indicó. Un total de siete terroristas murieron en esas acciones, tres de ellos en los alrededores del estadio de Francia donde se jugaba el partido amistoso Francia-Alemania, al hacer explotar los chalecos de explosivos que llevaban. Allí falleció otra persona a causa de la onda expansiva. Otros tres terroristas irrumpieron en pleno concierto en el Bataclan con armas de guerra y dispararon varias ráfagas contra el público. Un total de 89 personas murieron en esa sala, y muchas otras resultaron heridas. (Fuente: Revista Semana, ed. 1750. http://goo.gl/gMuNmB )

Actos terroristas que acusan fuentes de financiamiento bien concretas. “Las millonarias sumas de dinero inyectadas por la monarquía de Arabia Saudí en la captación, adoctrinamiento y puesta en marcha de grupos yihadistas en Europa estarían por detrás de la oleada de atentados perpetrados en París (2015), Londres (2005) y Madrid (2004) en la última década, apuntó el escritor, Daniel Estulin”. (Fuente: http://sptnkne.ws/aeDb)



Quien perpetró dichos atentados, tiene ya nombre y suerte final. “Un comunicado de la Fiscalía general de la República francesa así lo ha confirmado: Abdelhamid Abaaoud, de 28 años, de nacionalidad francesa, origen marroquí y residente en Bélgica, la persona que según todos los indicios planeó los atentados de París, el tipo implicado en al menos cuatro de los seis atentados frustrados por la policía francesa desde la pasada primavera hasta ahora (incluido el del tren que iba de Amsterdam a París), murió ayer durante la operación policial puesta en marcha tras recibir las fuerzas de seguridad un chivatazo que indicaba que el sujeto en cuestión se ocultaba en un apartamento de la localidad de Saint-Denis, al norte de París. Ese chivatazo, según fuentes de la investigación, procedía de un marroquí.” (Fuente: El Mundo. España. Irene Hdez. Velasco. Enviada especial París. Actualizado 19/11/201521:14).

Cabe preguntarnos si es posible aprender algo de estos hechos cruentos que caracterizan la violencia física letal, mundializada, en pleno siglo XXI. Yo encuentro un indicio de respuesta en la ejemplaridad de una escena fílmica de hace tres décadas. Me refiero al filme Apocalypse Now –Apocalipsis Ahora-, (de Francis Ford Coppola, 1979), protagonizado por Marlon Brando. Uno de cuyos parlamentos clave versa así: “El horror tiene rostro, y debemos hacerlo amigo, el horror y el terror mortal son tus amigos, y si no lo son, entonces son enemigos que hay que temer, pues son tus verdaderos enemigos (…).

Inicia lo que es un deslumbrante y sorprendente monólogo: -Hay quienes no saben lo que significa el horror…  

Recuerdo cuando estaba en las Fuerzas Especiales. Pareciera que han pasado siglos. Fuimos al campamento a vacunar a unos niños. Nos marchamos del campamento, tras haber vacunado a los niños contra la polio, y un anciano se nos acercó llorando, no podía hablar… Volvimos allá, habían ido allí y cortado los bracitos vacunados de los niños, estaban amontonados en una pila de pequeños brazos, y recuerdo que lloré, solloce como una abuela, quería arrancarme los dientes, no sabía qué hacer. Y quiero recordarlo. Jamás quiero olvidarlo. Súbitamente me di cuenta… como si me hubieran disparado con un diamante, una bala diamante en la frente. Y pensé, Dios mío, ¡Es genial! El genio y la voluntad para hacer eso. Es perfecto, genuino, completo, cristalino, puro. Enseguida me di cuenta de que eran más fuertes que nosotros. No eran monstruos por poder soportarlo. Eran hombres  unidos junto a jefes entrenados. Estos hombres lucharon con el corazón… y tenían familias, hijos, estaban llenos de amor. Pero tenían la fuerza. La fuerza de hacer eso. Si yo tuviera 10 divisiones de esos hombres, entonces nuestros problemas terminarían aquí rápidamente. Tienes que tener hombres con moral, y que al mismo tiempo sean capaces de utilizar sus instintos primordiales, sin sentir, sin pasión, sin juzgar… sin juzgar. Porque lo que juzgar es lo que nos derrota.

Me preocupa que mi hijo no entienda lo que yo he intentado ser. Y si me mataran, Willard, querría que alguien fuera a mi hogar y le contara a mi hijo, todo. Todo lo que hice, todo lo que tú viste. Porque no hay nada que deteste más que la peste de las mentiras.

He ahí su intuición/insight: –Súbitamente entendí el genio de hacer lo que tienes que hacer…, lo intuí como una bala de diamante que atravesara mi frente, una bala transparente como el cristal, que me hizo entender (…). Sin pretender hacer equivalentes esta narrativa de ficción y la realidad de los atentados referidos, por tener dos referentes diametralmente diferentes: uno, la defensa legítima del territorio patrio, nación y cultura; el otro, un atentado contra personas inermes, demonizadas como enemigos impíos del Altísimo, al que se pretende servir, Alá es Grande, Al·lahu-àkbar (en árabe), razonando venganza. Caemos en cuenta de que sí posible aprender algo del terror/horror. Desactivarlo siguiendo nuestros instintos primordiales, pero por la vida, el amor, la lealtad.

Los dichos, lemas, narrativas incendiarias en suma son ideología, armazón verbal concebida como una unidad, entre una visión del mundo y sus correspondientes normas de conducta para un grupo social, o una clase que aspira a hegemonizar la “dirección intelectual y moral” de la sociedad. (Congreso Ideológico del Partido y Pensamiento de Gramsci. Natalio Pescia Ch. y Pablo Pallamar A., Rancagua, verano de 2011).

Ideologías que pronto se convierten en armas ideológicas de la muerte. A este respecto, Umberto Eco hace fuerte resonancia contra ese postulado y lo hace con gallardía, fina ironía semántica y gran humor intelectual, pues al ser condecorado en la excepcional gruta de Patmos, “en donde San Juan escribió su Apocalipsis”, expresó con fundado regocijo. En Europa: “estamos en paz después de más de 70 años y no hay persona alguna que destaque esta obra maestra; imaginar hoy que estallara un conflicto entre España y Francia o Italia y Alemania no provocaría otra cosa que risa. Los Estados Unidos tuvieron necesidad de una guerra civil para unirse verdaderamente, yo espero que la cultura y el mercado nos serán suficientes”. Es decir, la cosmovisión occidental cristiana –dominante en el hemisferio- opera como gran adhesivo universal y la dinámica misma del mercado harán la moderna alquimia del Capital, sin fracturas, para dar cohesión de bloque, frente a la grave amenaza ideológica del EI/ISIS.

franvier2013@gmail.com  

The Author

Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

No Comment

¡Participa!