Rubén Bonifaz Nuño, figura entrañable del humanismo - LJA Aguascalientes
02/02/2023

 

  • Dedicó su vida a distintas líneas de trabajo: poesía, traducción e investigación, coinciden escritores
  • El Colegio Nacional realizará en agosto un homenaje al gran autor mexicano

 

El humanista Rubén Bonifaz Nuño (Córdoba, Veracruz, 12 de noviembre, 1923-Ciudad de México, 31 de enero, 2013) fue un hombre de letras que dedicó su vida a distintas líneas de trabajo, entre ellas la poesía, la traducción, los estudios del pasado mexicano e iconográficos y a la labor universitaria con su aportación a cada una de ellas, comentó en entrevista Lilian Álvarez Arellano, especialista del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Indicó que acercarse a la diversa obra y trabajo de Rubén Bonifaz Nuño vale la pena, porque las facetas en las que se interesó son áreas distintas que se complementan: “Pienso que su veta más conocida fue la poesía, pero creo que lo han leído podrían acercarse a sus otros trabajos, como a sus traducciones”.

La doctora en Filosofía por la Universidad de Harvard, a tres años del fallecimiento de quien fuera miembro de El Colegio Nacional, recordó a Bonifaz Nuño como un hombre de gran claridad, nacionalismo y amor hacia la universidad. “Parte de su trabajo era comentar con autoridades universitarias e investigadores los asuntos del día, del país y de la UNAM. Se le extraña porque tenía claro qué podían hacer para mejorar las cosas en la universidad y nuestro país”, indicó.

En entrevista, el crítico literario Juan Domingo Argüelles expuso que las diferentes facetas de Rubén Bonifaz Nuño lo convirtieron en uno de los grandes autores mexicanos, pero además como un conocedor profundo de la cultura, no sólo clásica, sino mexicana.

Un poeta del amor y el heroísmo

El escritor Vicente Quirarte afirmó que Bonifaz Nuño es uno de los poetas más importantes de la tradición moderna, quien siempre se reinventó y fue cambiando, dejando una lección de tradición e innovación.

“Creo que es un poeta que todavía merece y debe ser releído muchas veces, nadie como él nos enseñó lo que es el verso, lo que era el lenguaje hablado, el lenguaje natural. Él decía que la poesía era la actividad más libre de las artes, pero también la más rigurosa y la más exigente”, indicó.


En su opinión, el miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua fue un escritor del amor y del heroísmo. “Es el más clásico de los poetas y el más mexicano, uno de los que mejor trabajó el tema del héroe, que no es sólo el que está trepado en un pedestal, sino el que realmente enfrenta la existencia y la vida con dignidad y aplomo”, manifestó.

Para Juan Domingo Argüelles, en Bonifaz Nuño la faceta más apreciada fue la del poeta, quien regaló extraordinarios momentos en la vida, que tocó fibras emotivas importantes y dejó poemas inolvidables.

“El maestro Bonifaz Nuño escribió muchos libros, entre ellos El manto y la corona, Fuego de pobres, volúmenes que constituyeron su obra principal. Fue el poeta amoroso por excelencia, trabajó en gran medida el gusto por la poesía lírica; es aquel que se nos ha quedado marcado más profundamente. Igual que Sabines, tiene una veta de poeta amoroso que lo hace inolvidable”.

En tanto, Lilian Álvarez destacó del fundador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM sus innovaciones métricas y el que incluyera en sus versos el tema del pueblo de una manera distinta, con elegancia y gran trabajo.

La editora dijo sentir un gran gusto de que un verso de uno de los poemas de Bonifaz Nuño esté colocado frente al Templo Mayor, donde se pueden leer sus palabras y su intención estética y social: “Él es un poeta para estar en las calles, un poeta para el pueblo que debieran conocer todos. Fue un poeta cultísimo que llegó a un grado de dominio de la cultura que lo hizo ser sumamente sencillo en su expresión literaria y también en su trato con la gente”.

Traductor de los clásicos

Respecto a su labor como traductor, comentó que Bonifaz Nuño dejó una obra de traducción “magnífica y muy amplia”, lo que fue una apropiación de traducción a nuestra lengua de los autores grecolatinos universales, como Virgilio, Horacio, Catulo, Propercio, Homero y Cicerón.

Para Vicente Quirarte, Rubén Bonifaz como traductor hizo una labor incomparable al traer al español autores clásicos, tanto griegos como latinos. La edición en castellano de Catulo apareció en 1969 y “ese prólogo que él hizo a la poesía de Gayo Valerio Catulo es como un manifiesto de la generación que nació a la vida literaria”.

Sobre esta veta, Juan Domingo Argüelles dijo que sus traducciones son parte del patrimonio de la traducción y la difusión de autores importantes, sobre todo los poetas latinos y de la colección extraordinaria que tiene la UNAM en su biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana. “En general, Rubén Bonifaz Nuño se entregó a un conocimiento y a la divulgación de un conocimiento que se le agradece mucho”, apuntó.

Obras destacadas

Para Vicente Quirarte, en el libro Los demonios y los días, los poemas de Bonifaz Nuño van dirigidos al héroe y se ve la gran herencia clásica, así como su adaptación a la vida cotidiana e indicó que es una obra publicada por el humanista a sus 33 años, “la edad heroica”.

Al referirse a El manto y la corona, consideró como volumen de poesía amorosa más importante en poesía mexicana y universal. “En este libro Bonifaz Nuño nos enseña cómo hablar con la mujer amada. Este ejemplar extraordinario lo leemos y releemos, creo que es un libro que todos hemos utilizado en algún momento para descargar nuestra pasión amorosa, para entender lo que es amar a otro ser”.

Juan Domingo Argüelles coincidió que El manto y la corona logra una extraordinaria simbiosis entre las poesías clásica y popular. “Lo que consigue Bonifaz Nuño es una combinación de ambas posibilidades que no se había dado en la poesía mexicana, entonces lo que encontramos es una enorme variedad de la poesía que él nos descubre gracias a su gran cultura clásica”.

Labor universitaria

Lilian Álvarez destacó como proyecto importante de Rubén Bonifaz Nuño la fundación del Instituto de Investigaciones Filológicas, en 1973, que reunió centros de investigación que de un modo u otro se vinculaban con la investigación filológica.

“Hay tres fuentes de la cultura mexicana: la indígena autóctona, la grecolatina judeo-cristiana, y la que nos viene por la lengua española, esas tres había que estudiarlas a fondo en un mismo lugar que se ocupe de ver nuestra cultura, nuestros problemas desde un punto de vista cultural.

“El Instituto fue una propuesta muy fecunda, en este momento es el Instituto más grande de la Universidad, un Instituto productivo que con métodos científicos, humanísticos se ocupa de los temas seriamente. No es una división superficial desde nuestra cultura, son una serie de líneas de investigación tan diversas y complementarias, en las que vamos arrojando a la sociedad una visión compleja, rica y profunda de nosotros mismos”, indicó.

Lilian Álvarez comentó que Bonifaz Nuño fue nombrado investigador emérito de la UNAM en 1989 y nacional emérito en 1992 e indicó que su vida universitaria consistió en trabajar todos los días desde muy temprano.

Cabe señalar que el 3 de marzo de 2016, Vicente Quirarte ingresará a El Colegio Nacional, ya como miembro realizará actividades en las que tiene programado organizar un ciclo homenaje a la figura de Rubén Bonifaz Nuño, en agosto.

“En este evento se hará una revisión de las facetas de trabajo del maestro Bonifaz Nuño, como poeta, traductor de los clásicos, estudioso de los antiguos mexicanos, universitario, e incluso como abogado. “Pienso que su manera de argumentar era como abogado, presentaba el caso, ofrecía pruebas y demostraba, eso fue una de las lecciones que me enseñó”, puntualizó Vicente Quirarte.

Con información de la Secretaría de Cultura

 


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