Iowa, el día después / Taktika - LJA Aguascalientes
28/05/2022

 

Des Moines, Iowa, Unión Americana. 2 de febrero de 2016. Tragándose su orgullo, el magnate de la construcción, Donald Trump, sube al estrado acompañado de su atractiva esposa, Melania. Tras felicitar al ganador, Ted Cruz, Trump indica a sus seguidores que hay que prepararse para la próxima elección primaria en New Hampshire.

Trump dice: “Iowa, te amamos. Ustedes son muy especiales. Y creo que podría volver y comprar un granja”. Sus adláteres, quienes pocos minutos antes se mostraban cabizbajos y sombríos, reaccionan, como si hubieran recibido una descarga eléctrica, ante el maná electoral prometido por el antiguo conductor de “El aprendiz”.

Las escenas arribas descritas sirven como prólogo al presente artículo, el cual pretende analizar los resultados de la elección primaria en Iowa, tanto para el Partido Republicano como para sus rivales demócratas.

Iowa, conocido como el “estado ojo de halcón”, define a sus delegados a la convención nacional, ya sea republicana o demócrata, por los llamados caucus. Es decir, “un grupo de personas o representantes de la misma ideología que se reúnen para tomar decisiones comunes”.

Desde principios del año en curso, los candidatos del Partido Republicano y Demócrata descendieron sobre Iowa para tratar de ganar en los caucus. En el caso del GOP –Grand Old Party, “el viejo gran partido”-, los principales punteros republicanos -Ted Cruz, Donald Trump y Marco Rubio- trataron de mesmerizar a la base de su partido: los cristianos evangélicos, los conservadores y los seguidores del partido del té.

Donald Trump, dos veces divorciado y alguna vez el playboy número uno de Manhattan, trató de seducir a los evangélicos -cuyo credo se basa en la Trinidad, la fe en Cristo y la infalibilidad de la Biblia-. Para tal efecto, el millonario solicitó la ayuda del reverendo Jerry Falwell, el rector de la Universidad Libertad, una institución evangélica que se opone a las teorías de Charles Robert Darwin. Finalmente, Trump transmitió un video en donde presumía la Biblia que su madre le había autografiado.

Por su parte, Ted Cruz, el hijo de un pastor protestante cubano, trabajó duro para convertirse en el favorito de los evangélicos. Igualmente, la laboriosidad de Cruz fue recompensada por dos errores cometidos por Trump: el magnate se refirió al cubano-americano como alguien a “quien nadie quería”; y el millonario no asistió a un debate televisivo organizado por la cadena de noticias conservadora, Fox News.

Por su parte, Marco Rubio -el joven senador por Florida, hijo de inmigrantes cubanos, y casado con una antigua porrista de los Delfines de Miami- logró conectar con la base republicana pues su mensaje se basó en la lucha por el matrimonio tradicional, la defensa a ultranza de la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, la cual protege el “derecho de la gente a tener y portar armas”1, y la creencia de que el calentamiento global es “un mal chiste”.


Cuando se terminaron de contar los votos, Cruz, Trump y Rubio obtuvieron el 28, 24 y 23 por cientos de los votos respectivamente. Lo que equivale a que el primero tiene ocho delegados y los otros dos, siete, para la Convención Republicana.

En el lado de “los demócratas geriátricos” (Matt K. Lewis dixit), Hillary Clinton apenas pudo vencer por un estrecho margen al senador por Vermont, Bernie Sanders, 49.8 a 49.6. Es decir, Clinton tiene 30 delegados y Sanders 21.

La victoria pírrica de Clinton motivó a Sanders a desempolvar el mantra lopezobradorista de “voto por voto, casilla por casilla”, ya que Sanders sospecha que la diferencia es todavía más estrecha de lo que se cree.

Los resultados del caucus en Iowa desprenden una serie de lecturas: (1) El “estado ojo de halcón” no representa a la Unión Americana del siglo XXI, pues el 90 por ciento de la población es blanca y, además, vive en zonas rurales; (2) Personajes como Trump y Sanders lograron inyectar energía en una contienda que se estimaba aburrida, pues se estableció un récord de participación; (3) Marco Rubio se ha convertido en la nueva estrella de los conservadores norteamericanos debido a su postura contra la unión entre personas del mismo sexo, provida, y a favor de la intervención militar terrestre en Siria e Irak. (4) Trump deberá ganar en New Hampshire, si es que quiere seguir con su carrera a la Casa Blanca; (5) El camino hacia el número 1600 de la avenida Pennsylvania no será un paseíllo para Hillary Clinton.

El escribano cree que la nominación presidencial para ambos partidos se definirá en el llamado “súper martes”: el 1 de marzo de 2016, y que, como decía el primer ministro británico Harold Wilson: “una semana es mucho tiempo en la política”.

Aide-Mémoire.- Interesante la entrevista concedida por el papa Francisco al periódico Asia Times, la cual versa sobre las relaciones entre la Santa Sede y la República Popular de China.

 

1.- Beeman, Richard. The Penguin Guide to the United States Constitution, Penguin Books, New York, 2010, p. 63


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