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Breves Apuntes de la Historia de las Elecciones en Aguascalientes (IX) / Debate electoral

Una de las acciones más importantes de Jesús Terán como gobernador, en lo que se refiere a la materia política, es la ya famosa carta geográfica del estado, obra de Isidoro Epstein, que permitió, entre otras cosas, el conocimiento geográfico de la entidad en su conjunto. En un momento de la historia en que otras entidades juzgaban su importancia en el concierto nacional, para Aguascalientes representaba un avance la delimitación geográfica necesaria para la toma de decisiones, cosa que para entonces, pocas entidades poseían.

Justo en el momento en que la Constitución de 1857 era jurada, los diputados al Congreso de la Unión por Aguascalientes eran Manuel Buenrostro, del partido liberal y José María Barros del partido reaccionario-conservador. Políticamente el avance para la entidad es que su nombre figura ya junto con el de los demás estados de la República, dando plenitud de derechos y considerando a Aguascalientes como parte integrante de la Federación.

Sin embargo, no todos los aguascalentenses se decantaban a favor de esta situación. De hecho, el diputado Barros no firmó ni juró la Constitución, que de cualquier manera fue aprobada en el Congreso Nacional. Se cuenta que al ser sancionada en Aguascalientes pocos funcionarios juraron la carta fundamental, por lo que el gobernador Terán tuvo que sustituir a quienes dejaban los puestos públicos con personas afines a la causa liberal. Sin embargo, fácil es creer que la divergencia de opiniones era mucho mayor a lo demostrado. Seguramente más de uno en público vitoreaba el triunfo liberal, mientras que en la sombra de la intimidad, seguramente mantenía dudas acerca de lo ocurrido, máxime cuando la discusión tomó tintes religiosos.

En un estado asumido laico por decreto, pero con una fuerte carga religiosa en la sociedad, frecuentes resultaban frases como excomuniones o condenación eterna de los juramentados, lo que provocó que primero las familias, y después la sociedad entera se polarizara en dos bandos, en una lucha que comenzó política y concluyó religiosa. Los conservadores veían con la constitución el fin de la religión aborreciendo con ello a la Constitución y a los liberales, mientras que éstos trataban por medio de la prensa afín de hacerse oír entre una turba.

A pesar de que las condiciones estaban dadas para la lucha armada fratricida, no ocurrieron sino algunos cambios en el personal de la administración pública, fortaleciendo con ello la causa liberal del gobernador. Un tumulto se registró el domingo de pascua de aquel año, al regresar un batallón victorioso del bando liberal que se encontraba en San Luis. En la efervescencia del triunfo, el pueblo apoyó la causa liberal públicamente y sin tapujos, atacando al bando conservador. La turba provocó vandalismo pero careció de líderes y se extinguió.

Todo el ambiente enrarecido por los últimos acontecimientos, tuvo repercusión en la campaña electoral de aquel año. Los conservadores trabajaron por ser electos, mientras que el partido liberal, no queriendo soltar el poder, utilizaron al club liberal como su estructura política. En el ámbito nacional ello significó el triunfo de Comonfort como presidente de la República y de Benito Juárez como presidente de la Corte, de Terán como gobernador de Aguascalientes y de José María López de Nava como vicegobernador. De los ocho distritos del estado, surgieron igual número de diputados locales: Antonio Rayón, José María Chávez, Isidro Calera, Jesús R. Macías, Esteban Ávila, Jesús Carrión, Manuel Cardona y Juan Alcázar. Incluso hubo voto público para los magistrados López, Jayme y Maldonado, y como jueces de primera instancia Solana y Alonso.

La legislatura tuvo como característica ser constituyente y constitucional. El proyecto de carta magna local estuvo a cargo de Esteban Ávila e Isidro Calera, ambos liberales de avanzada. La constitución local se sancionó solemnemente el 29 de octubre, y en ella se consagra el sufragio universal, bajo la idea concebida de que el ciudadano goza del reconocimiento jurídico garantizando sus derechos y obligaciones. Sin embargo en la legislación reglamentaria aún se mantiene la idea de elecciones indirectas en primer grado con voto público y de mayoría relativa en elecciones primarias.

En ese tiempo, la ley electoral a nivel nacional, creación de Santos Degollado, para regular las elecciones de presidente de la república y diputados federales, cambia de nombre a las jurisdicciones electorales para comenzar a nombrarlas como “distritos” y a las subdivisiones como “sección”.

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Luis Fernando Landeros

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