Fracaso en la lucha contra la pobreza / Desde Aguascalientes - LJA Aguascalientes
06/08/2020


Ha sido verdaderamente preocupante que en un país como México, en donde los presupuestos y salarios en los poderes, tanto Ejecutivo como Legislativo y Judicial, son de los más altos en América Latina, tengamos retrocesos en los programas sociales que diariamente son publicados en los medios de comunicación. Eventos encabezados por el secretario del ramo, José Antonio Meade. Dicha secretaría es la que más burócratas tiene en su nómina, esto aparte de las áreas tanto estatales y municipales de la misma área en el combate a la pobreza e indigencia.

Este comentario viene a raíz de que acaba de ser publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, su última edición del Panorama social de América Latina, a través de su secretaria ejecutiva de dicho organismo, Alicia Bárcena, en dicho documento se habla que Latinoamérica ha logrado bajar la pobreza a excepción de México y Costa Rica.

Dicho estudio comprende los periodos de 2002 a 2012, en los cuales se encontró que la pobreza bajó de 43.9 % a 28.2%, o sea una disminución de 15.7%; y el segundo periodo es de 2010 a 2014, en donde la pobreza bajó de 31.1 % al 28.2%, y la indigencia bajó de 12.1% a 11.8%, que son los resultados a 2014. Pero lo explican de esa manera para que se vea que la tendencia ha sido a la baja, pero se tiene la preocupación, muy fundada, de que pudiera volver a subir, a causa de la crisis económica mundial, y que algunos países en América Latina la han resentido de manera muy fuerte, por ejemplo Brasil, Argentina, Venezuela y algunos otros.

Sin embargo, lo verdaderamente preocupante es que en el caso de México se ha incrementado tanto la pobreza y la indigencia, y no sólo eso, sino que estamos muy por arriba de los demás países, y de la media latinoamericana, por ejemplo, la pobreza que se registró en 2014 es de 53.2 % de la población mexicana, y la indigencia de 20.6%; o sea que estamos muy lejos del promedio en el primer caso, con un 25%, y en el segundo caso con 8.8%.



Debemos de considerar el presupuesto que se ha autorizado a este rubro, a través de Sedesol, y los que los estados y municipios dicen estar invirtiendo en dicho rubro; con el agravante de que se estima que el año pasado aumentó. Todavía no se tienen los resultados, pero esa es la estimación.

También debemos de considerar que en el corte presupuestal anunciado por la Secretaría de Hacienda, se nos dijo que ningún programa social será afectado, por lo cual debemos de hacer una revisión sobre qué está pasando, o si los programas no son efectivos; o bien, si quienes los están manejando no son los adecuados, pues no es posible que un país que dice haber entrado en la época de la modernidad, a través de las reformas estructurales, se encuentre junto con Costa Rica, con el porcentaje de pobres e indigentes más alto de América Latina, y lo peor: con tendencia a que aumente.

Debemos de considerar que este problema no es de porcentajes, sino que nos habla de una presión social muy peligrosa, y de una inequidad sistémica, lo cual, en un país como el nuestro, no puede tener, y menos con los miles de millones que se invierten para revertir este fenómeno, y sobre todo, cuando gastamos tanto en actos masivos de agradecimientos por los programas sociales, los cuales, por lo que se ve, no han tenido éxito.

Lo anterior no puede permitirse, y creo que a la brevedad se deberán revisar las políticas públicas, para ver en donde están fallando y, sobre todo, que se debe de cambiar.

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