Nuestra ciudad, ¿y el arte urbano? / Análisis de lo cotidiano - LJA Aguascalientes
06/08/2020


Aguascalientes es una ciudad de artistas. Esta es una afirmación muy fácil de comprobar porque el arte, sobre todo el arte urbano, está a la vista. Basta con caminar por las calles y plazas para deleitarnos con la arquitectura del arquitecto sin título Refugio Reyes en tantos edificios que le honran con su memoria de cantera. Visita obligada para los turistas son los murales del Palacio de Gobierno, que además del gozo visual nos enriquecen con una rápida y observable lección de historia, de la mano y pinceles del chileno Osvaldo Barra. La religiosidad pétrea de los templos de Guadalupe, la Merced, el Sagrado Corazón, el Encino y Catedral son arte urbano herencia centenaria de nuestros abuelos. Eso en cuanto a lo que puede verse a simple vista, ya que nuestra gente ha sido también pintor de caballete como Saturnino Herrán, músicos como Manuel M. Ponce y Alfonso Esparza, innumerables escritores de novela y poesía, escultores como Jesús F. Contreras y una dilatadísima lista de artistas que han engrandecido a nuestra tierra. Sólo que al caminar de nuevo por las plazas, calles y jardines echamos en falta algo ¿Dónde está el arte urbano de hoy? La Puerta Saturnina (1998) de Sebastián fue felizmente reubicada en fecha reciente. La fuente del Quijote y Sancho (1985) ha sido programada para colocarse en otro sitio, aunque por ahora sigue en su lugar original. La obra del arquitecto Abraham Zabludovsky, el majestuoso Teatro Aguascalientes nació en 1991. El grupo escultórico El Encierro realizado por el jalisciense Jorge de la Peña se instaló en 1986. Entonces nos damos cuenta de que los tesoros artísticos de nuestra ciudad en su gran mayoría pertenecen al pasado. Los más recientes tienen más de quince años. Vale la pena preguntarnos ¿Son necesarios los monumentos artísticos en las ciudades? ¿Sería lo mismo París sin Torre Eiffel o Moscú sin el Kremlin? Si una ciudad como la nuestra cuenta con tantos hermosos edificios valiosos, de siglos anteriores, ¿es necesario que tengamos obras contemporáneas? ¿Se puede considerar arte urbano a las estatuas de los próceres? ¿Qué características deberán tener los edificios públicos, las plazas, jardines y camellones para ser considerados artísticos? Un edificio privado en franco deterioro como El Castillo Douglas ¿Es arte urbano? Y si en este momento los ciudadanos y las sociedades civiles nos propusiéramos impulsar a nuestros arquitectos particulares y oficiales a que se dedicaran a crear obras artísticas en todas las construcciones que se hagan a partir de esta fecha, ¿ello contribuirá al bienestar emocional de quienes vivimos aquí? Resulta claro que es la iniciativa privada, la que ha edificado los más recientes edificios bellos y funcionales, en torres de oficinas, tiendas, plazas comerciales y restaurantes, ¿entran en la categoría de arte urbano? ¿Es obligación de los gobiernos crear monumentos bellos, para el disfrute de sus gobernados? ¿Es obligación del ciudadano pedirlos? A mí como habitante ¿qué me ayuda más, tener una ciudad hermosa o una ciudad funcional? ¿O se puede tener las dos cosas? Aunque estas preguntas pueden llevarnos a conclusiones muy arriesgadas tales como ¿por qué una ciudad de encanto como Guanajuato decayó tan ostensiblemente? ¿Por qué algunas ciudades mexicanas como las fronteras nunca han sido bellas? ¿Qué queremos para nuestra Aguascalientes?

 

hecgrijalva@hotmail.com



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