OpiniónSociedad y Justicia

Canción Mixteca / Debate electoral

 

Ya ha sido tema de otras colaboraciones la novedad en el proceso electoral local 2015-2016 consistente en que los aguascalentenses residentes en el extranjero podrán votar en la elección de gobernador.

Esta situación, por novedosa, ha causado amplios comentarios desde que el supuesto apareció en la más reciente reforma a la legislación electoral. Se diseñó un mecanismo para garantizar que los ciudadanos residentes en el extranjero pudieran tener a salvo su derecho a votar, además de que dicha emisión fuera secreta, directa, personal e intransferible, tal como ocurre con el tipo de votación que ahora denominamos tradicional.



Un aspecto que merece precisión es el costo del voto en el extranjero: en una declaración a la prensa se precisó que el presupuesto para el proyecto de voto en el extranjero por parte de la autoridad local administrativa, encargada de organizar las elecciones, ascendía alrededor de dos millones de pesos. La anterior administración del Instituto Estatal Electoral determinó, al no haber parámetro de comparación y ante lo nuevo de la cuestión,  establecer dicha cantidad como un supuesto bajo el cual poder operar.

La operación más básica nos diría que, si cien personas solicitaron votar desde el extranjero y el IEE destinó dos millones de pesos para tal fin, cada uno de los votos nos cuesta a los ciudadanos veinte mil pesos. Magnitud considerable, despilfarro de recursos, democracia cara, poder aprovechar esos recursos en otras necesidades sociales más apremiantes, fueron las primeras voces en alzarse.

Antes valdría la pena puntualizar que esa operación, lógica, carece de verdad: el resultado supondría ser cierto si, y sólo si, el recurso destinado fuera ejercido en su totalidad. De otra manera, habremos de esperar a conocer la cifra final de electores, así como la del gasto efectuado para determinar a cuánto asciende, en costo, un voto de un aguascalentense residente en el extranjero.

Además de la mencionada, varias voces se alzaron sugiriendo que las personas que viven en el exterior no conocen los problemas  de México y mucho menos de Aguascalientes, que no  deberían votar puesto que las decisiones o determinaciones de la representación no les afecta. Creo firmemente que las circunstancias por las que una persona, siendo originaria, no radica en Aguascalientes, sino en el extranjero, son variadas y no todas tienen que ver con alguna cuestión de migración ilegal a los Estados Unidos, que quizá sea  el estereotipo del mexicano residente en el extranjero.

Así pues, luego de que el INE mostrara los resultados de las solicitudes de inscripción a la lista nominal de votantes en el extranjero, caemos en cuenta que no solo en Estados Unidos hay presencia de aguascalentenses, aunque de los 314 que solicitaron su inscripción a la lista nominal de residentes en el extranjero, 200 solicitudes provenían del vecino país del norte. La población mayoritaria se encuentra en los estados de California (53), Oklahoma (47) y Texas (21). El segundo país con más aguascalentenses es Canadá con 60, de los cuales 53 se encuentran en la provincia de New Brunswick, lo que significa toda una colonia de aquicalitenses en las frías tierras canadienses.

Obviamente las solicitudes restantes provienen en menor número de países del resto del mundo, predominantemente países de Europa: Francia (9), Alemania (8) y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte (5); de otros lugares culturalmente lejanos como Australia (6) o aparentemente cercanos como Brasil y España (5) o Chile (4). La lista la complementan, con una o dos solicitudes Argentina, Guatemala, Italia, Japón, Noruega, Perú, Suecia, Suiza y Uruguay en donde hay presencia de coterráneos.

Indudable resulta que las políticas públicas, en un mundo globalizado, afecten a todos los que nos sentimos aguascalentenses. Creo firmemente que la posibilidad de votar trasciende fronteras porque los resultados de la administración pública también lo hacen. Ojalá que los ciudadanos que completaron su procedimiento para poder registrarse como votantes en el extranjero lo hagan con la plena convicción de que por un momento la lejanía se vuelve casi nada con la tierra que los vio nacer. Que en sus manos, como en la de los otros más de novecientos mil ciudadanos que pueden participar en las urnas el 5 de junio, se encuentra nuestro destino común. Que hay que encarar con absoluta seriedad este proceso y que el Instituto Estatal Electoral proporcionará los elementos necesarios para que esos votos lleguen y sean contabilizados en igualdad de circunstancias a los del voto tradicional.

¡Saludo afectuoso a nuestros aguascalentenses alrededor del mundo! ¡Sigan con su empeño poniendo en alto el nombre de esta tierra!

 

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Luis Fernando Landeros

Luis Fernando Landeros

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