Esfera Pública

Derechas o izquierdas y el discurso de odio

Norberto Bobbio, en su libro Derecha e Izquierda establece que esta relación dicotómica es y será natural durante todos los siglos, y que además para que exista esa discusión cada una debe seguir existiendo, el bien no existiría sin el mal, el negro sin el blanco, la derecha no existiría sin la izquierda. Sin embargo, como afirma Bobbio, la sociedad ha entendido que todo lo que tiene que ver con la derecha es negativo y que todo lo que tenga que ver con la izquierda es positivo, y así lo hemos visto a lo largo de los años con discursos donde la propiedad privada de la derecha es algo negativo y las medidas de igualdad extrema de la izquierda son algo positivo.

La distinción de derecha a izquierda, aunque en nuestros días parezca una distinción casi difuminada, seguirá hasta los últimos días, aunque ha habido nuevas corrientes ideológicas como la centro izquierda, la centro derecha, el centro, la tercera vía o la socialdemocracia, la dicotomía principal en el espectro ideológico sigue construyéndose sobre la derecha y la izquierda.

Coincido con la percepción de Bobbio; en la mayoría de las ocasiones los debates ideológicos confrontan y no deliberan, descalifican y no construyen. Así hemos evolucionado o involucionado como sociedad política, que nunca entendió que el diálogo entre extremistas de izquierda y de derecha pudieron evitar grandes genocidios, injusticias y consolidación de prácticas inhumanas, ese discurso de confrontación, a veces polarización extrema, entre derecha e izquierda no hace bien a nuestra democracia.

Creo que la tolerancia, pluralidad y deliberación deben prevalecer en cualquier discusión pública y en las elecciones no es la excepción, debemos de dejar de descalificar a la derecha solamente por ser derecha y a la izquierda solamente por ser izquierda y comenzar a repensar lo público desde una perspectiva de diálogo y apertura. Como se dice coloquialmente: el horno no está para bollos.

Orlando, Veracruz, Oaxaca, Reino Unido, Donald Trump, ISIS y centenas de lugares y personas que emiten mensajes de odio nos dan una señal de que se debe procurar el diálogo y la deliberación de las ideas sobre la imposición y la minimización del ajeno. La derecha bien entendida desde donde ha tenido mejores resultados abona a construir una mejor sociedad, la izquierda, de igual manera. La derecha mal entendida nos ha llevado al nazismo y la izquierda al comunismo extremo.

En las elecciones pasadas la Iglesia, violando la ley que no permite a los ministros de culto promover el voto y violando incluso las reglas no escritas de la misma iglesia católica sobre al César lo que es del César y a Dios lo que es del Dios, llamó a no votar por el PRI, con el principal argumento de que ellos promovían la ley que legaliza el matrimonio homosexual.

Aquí habrá que construir dos argumentos: el primero es que la iglesia católica aunque se ha manifestado en contra de estas uniones, debería estar a favor de la inclusión, el respeto y la tolerancia, como en sus preceptos lo está, otra cosa son las personas, sacerdotes, obispos y cualquier tipo e ministro que emiten mensajes de odio, incluso en contra de sus propios preceptos.

En segundo lugar, la iglesia comete un error cuando se asume un actor político, que históricamente así ha sido, sin embargo eso no la absuelve de que siempre haya sido un error. Las iglesias, creencias y religiones deben ser defendidas por nuestro estado como un derecho humano, en eso estoy totalmente de acuerdo, sin embargo la fe, la creencia y la religión están en un ámbito de la vida privada, no pública. Y esta es una diferencia que a muchos nos cuesta entender.

En estricto sentido entonces, que una persona asista a misa, crea en lo que quiera creer, lea el Corán o no, no lo hace mejor o peor persona, sin embargo lo que sí lo hace mejor o peor persona son las acciones negativas que pueda realizar en público. Reacciones homofóbicas, intolerantes, violentas e incluso genocidas. Eso, aunque haya sido en nombre de Dios, debe ser sancionado por la CONAPRED e incluso penado por las instituciones de procuración de justicia.

Cuando se afirma que volvió la derecha adoctrinaría tenemos que precisar, la derecha no siempre es doctrinaria, la derecha no es mala por naturaleza y si a derecha doctrinaria nos referimos a la iglesia es una visión limitada, la iglesia no es ni debería ser una corriente política y que todos los comportamientos políticos que tengan, deben ser señalados y penados. También habrá que precisar, basado en Bobbio que la izquierda también adoctrina, también lo hace en ideas que pueden imprimir odio y repudio, lo que también hay que señalar.

En este sentido, veo la futura discusión sobre la impugnación de la elección con muchos argumentos favorables para ser impugnada, la iglesia no debe ni puede meterse en los asuntos políticos-electorales, sin embargo por hacerlo tampoco debemos caer en descalificaciones y mensajes de odio, debemos construir espacios y plataformas de deliberación inteligente, así se consolida la democracia.

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Francisco Miguel Aguirre Arias

Francisco Miguel Aguirre Arias

Director de La Jornada Aguascalientes e integrante del CPC del SEA de Aguascalientes. @PacoAguirre_ en Twitter

1 Comment

  1. José Chavira Carrasco
    27/06/2016 at 12:35 — Responder

    Súper magnífico artículo.
    Congratulaciones.

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