Cultura

José Pablo Moncayo, figura central del movimiento musical mexicano en el siglo XX

El compositor y director de orquesta José Pablo Moncayo García (Guadalajara, Jalisco, 29 de junio, 1912–Ciudad de México, 16 de junio, 1958), considerado uno de los representantes del nacionalismo musical mexicano del siglo XX, tuvo como fuente de inspiración la naturaleza, la cual plasmó en sus obras realizadas entre los años 1931 y 1958.

Hijo de Francisco Moncayo Casillas y Juana García López, José Pablo dejó un legado musical amplio e importante, pues en su repertorio se encuentran obras para piano; canto y piano; dúos instrumentales, tríos, quintetos, sextetos, orquestas de cámara, obra coral, suite de ballet, ópera, música para cine y orquesta sinfónica, donde se ubica su obra maestra Huapango.

En la Fonoteca Nacional, esta composición, la más conocida en México y el mundo, creada en 1941, puede escucharse en la ejecución de orquestas nacionales e internacionales, como las efectuadas por la Orquesta Filarmónica de Rotterdam, con la batuta de Eduardo Mata, y la Orquesta Sinfónica Nacional, con dirección de Carlos Chávez.

En la Casa de los Sonidos de México, como es conocida la Fonoteca Nacional, se pueden encontrar transmisiones radiofónicas en las que se escuchan interpretaciones de obras de Moncayo por parte de la Orquesta de la Universidad, así como las primeras grabaciones que del compositor hiciera el reconocido director de orquesta Luis Herrera de la Fuente (Ciudad de México, 25 de abril, 1916 – Íbid., 5 de diciembre de 2014).

También se resguardan otras de sus obras conocidas, entre ellas Bosques, Cumbres, Muros verdes o Tierra de temporal, pero destacan dos piezas que se consideran inéditas, como su obra coral La canción del mar (1948) y Cuento de la potranca (1954) creada para el filme mexicano Raíces.

La canción del mar, obra escrita para coro mixto a capella, es uno de los muy escasos ejemplos de música vocal del compositor. La obra es a cuatro voces sobre un texto de Alfonso del Río. La interpretación que alberga el recinto cultural corre a cargo del Coro de Madrigalistas del Instituto Nacional de Bellas Artes, con dirección de Luis Sandi, en una grabación histórica recuperada en la Fonoteca Nacional, a su vez tomada de una transmisión de Televisa Radio.

En vida, el musicólogo José Antonio Alcaraz dijo de esta obra que José Pablo Moncayo optó por sinuosas curvas horizontales que se superponen con marcada voluptuosidad y que estaba emparentada tanto en la redacción como en su devenir sonoro con la ópera La mulata de Córdoba.

Sobre la composición para el filme Raíces, en 1954, Cuento de la potranca, creada para orquesta sinfónica, se sabe que en 1954 Benito Alazraki estrenó la película de corte indigenista basada en el libro de cuentos El diosero, de Francisco Rojas.

La música de la cinta fue encargada a cuatro compositores para crear de esta forma ambientes diferentes, pero unidos por un mismo ideal. En José Pablo Moncayo recayó La potranca. Al finalizar la filmación, el productor Miguel Barbachano Ponce hizo un álbum de edición limitada y no comercial que regaló a los participantes, es de ahí que se obtiene la obra considerada invaluable al dar muestra de una época gloriosa del cine y música mexicanos.

Huapango

Huapango (1941), una de las piezas de música de concierto con mayor arraigo nacional, incluso es considerada un segundo Himno Nacional, obra de arte que el público no se cansa de escuchar y las orquestas y directores de interpretar.

El 15 de agosto de 1941, en el Palacio de Bellas Artes, la Orquesta Sinfónica de México, con la batuta de Carlos Chávez, interpretó por primera vez esta pieza, desde entonces no ha dejado de tocarse por orquestas de México y del mundo, como ejemplo están la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, una de las más importantes de Venezuela y América Latina, la Orquesta del Teatro Mariinsky y la London Philharmonic Orchestra, las cuales la ejecutaron en su más reciente visita a México.

José Pablo Moncayo realizó esta obra a los 29 años, cuando se escuchó por primera vez tuvo un éxito inmediato. En esta popular pieza sinfónica figuran tres huapangos procedentes del puerto de Alvarado, en Veracruz: Ziqui Ziri, Balaju y El Gavilán. La historia marca que Carlos Chávez mandó a José Pablo Moncayo a realizar una investigación a Veracruz. Junto con su amigo Blas Galindo, el artista que trabajó como pianista en cafés y estaciones de radio para sostener sus estudios llegó al puerto para encontrarse con la fiesta del Fandango.

Del pianista, percusionista, profesor de música, compositor y director de orquesta se sabe que desde pequeño descubrió su gusto por la música, realizando sus primeros estudios en esta materia bajo la tutela de Eduardo Hernández Moncada.

A los 17 años, José Pablo Moncayo ingresó al Conservatorio Nacional de Música y para sostener sus estudios y ayudar con los gastos a su familia se inició en el mundo laboral como pianista y tocando en orquestas de jazz y estaciones de radio.

En 1931 se le presentó la oportunidad de incorporarse a la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de México, donde se desempeñó como pianista y percusionista. A partir de 1936 asumió en cinco ocasiones su dirección y fungió además como su subdirector y director artístico.

En 1935, junto con Salvador Contreras, Blas Galindo y Daniel Ayala, forman el conjunto de música de cámara Grupo de los Cuatro, el cual desarrolló sus composiciones con base en la música popular, étnica y folclórica. Este grupo tenía como proyecto dar a conocer sus obras en conciertos que organizaban periódicamente, cuya primera presentación se llevó a cabo el 25 de noviembre de 1935 en el Teatro Orientación de la Secretaría de Educación Pública.

El reconocido compositor fue becado en 1942 por el Instituto Berkshire donde estudió con el compositor y director de orquesta Aoron Copland; Moncayo asumió la titularidad de la Orquesta Sinfónica de México, hoy conocida como Orquesta Sinfónica Nacional y dirigió además la Orquesta Sinfónica del Conservatorio.

Con la Sinfonía No.1 ganó el concurso convocado por la Orquesta Sinfónica de México; obtuvo el Premio Chopin con la sinfonía Tierra de temporal, obras con un marcado arraigo a la naturaleza. Otras de sus creaciones fueron Amatzinac (1938), Homenaje a Cervantes (1947), Sinfonía No. 1 (1944), Tres piezas para orquesta (1947) y Pequeño nocturno (1936), entre otras.

El 16 de junio de 1958, a los 46 años de edad, José Pablo Moncayo falleció dejando al mundo el legado de toda una vida consagrada a la música que lo llevó a ocupar en su tiempo un lugar importante en el ámbito internacional.

En el centenario de su natalicio, el 22 de noviembre de 2012, los restos de José Pablo Moncayo fueron depositados en ceremonia solemne en la Rotonda de las Personas Ilustres, lugar donde reposan actualmente.
Con información de la Secretaría de Cultura

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