Aprendizajes del Proceso Electoral Local 2015-2016. Parte I. Los partidos políticos – LJA Aguascalientes
10/10/2020


 

 

Con todo y que aún se encuentran en trámite diversos medios de impugnación para la gubernatura, diputaciones y presidencias municipales, administrativamente el Proceso Electoral ha concluido y es hora de hacer un recuento de lo sucedido. Es por ello que durante algunas semanas estaremos analizando los acontecimientos pasados a fin de no olvidar cómo llegamos a este presente y lo que previsiblemente podemos esperar de aquí a la próxima elección.

A lo largo del Proceso Electoral los actores políticos más visibles fueron los Partidos y para este ejercicio en Aguascalientes tuvimos 9 en contienda. Con el fin de hacer un análisis sobre las propuestas y alcances de cada uno de ellos vayámonos al origen. ¿Qué son los partidos políticos?

El concepto más aceptado al respecto quizá sea el de Duverger que señala son organizaciones populares que enmarcan a la opinión pública en las democracias. Bueno, en el origen por allá de 1850 en Estados Unidos de América y hasta principios de los 1900 en el resto del mundo occidental, los partidos se desarrollaron sobre todo para agrupar a personas o colectivos con principios y fines comunes que maximizaron el derecho ciudadano al voto e influyeron en la conformación del poder nacional. En un primer momento se crearon grupos parlamentarios y comités electorales que para funcionar, necesariamente debían de entablar una relación constante.

Cuando la relación se fincó, dio paso a una mejor estructura de los grupos parlamentarios en partidos basados en una ideología que lograba agruparlos dando a finales del siglo XIX dos opciones: liberal o conservador aunque esto pasaba solo en las democracias occidentales; para los socialistas (que para 1950 constituían un gran capital de poder), la manera de estructurarse como un partido se basaba en la filiación por obligación de las masas populares mismas que aportaban económicamente en un esquema de cotizaciones que no dejaba lugar para la falta de apoyos financieros a la causa.

Los partidos independientemente de si eran de corte liberal, conservador o socialista se conformaban por miembros que podían ser colectivos o personas en lo individual. En el caso de los socialistas, mayormente agruparon a sindicatos, cooperativas y asociaciones laborales; para los conservadores  y liberales, los adeptos por lo general eran personas en lo individual o bien, algunos colectivos de intelectuales y pensadores de una u otra ideología compartida.

Durante el siglo XX los partidos políticos fueron fuente ideológica y legitimadora de las mujeres (como Margaret Thatcher y su Partido Conservador) y hombres que alcanzaban el poder. En América Latina, países como Chile, Uruguay y Colombia a partir de 1925 lograron estructurarse con un sistema de partidos.

En México, con la creación del Partido Nacional Revolucionario por el  presidente Emilio Portes Gil inicia la era de los partidos políticos. Finalmente el ciudadano es referenciado y aglutinado en un proyecto político común y autoritario; durante algunos años este fue la única fuerza política del país. En 1939, surge otro partido abanderado por Manuel Gómez Morin, el Partido Acción Nacional.  Después de los acontecimientos trágicos del terremoto de 1985 y la tremenda sacudida que los ciudadanos sufrieron en todos los sentidos, se crean nuevos partidos. Para las elecciones de 1988 había en competencia 6 fuerzas políticas en el país y una que coaligaba a 5 partidos bajo el nombre de Frente Democrático Nacional a la cabeza de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

De ese entonces a la fecha partidos políticos han surgido con mayor o menor presencia y éxito en la conquista del poder, la gran diferencia entre los partidos del siglo pasado y los de este presente está sobre todo en las ideologías y en la forma como cada uno ha hecho camino en la política, la manera en que su discurso o su no discurso los ha posicionado entre la opinión pública y la ciudadanía; ha sido determinante el efecto mediático que tienen las propuestas y campañas gracias a los medios de comunicación masiva es en opinión de muchos, lo que define el rumbo de la contienda y apuntala al ganador.

En este sentido, cada uno de los 9 partidos en contienda durante el ejercicio correspondiente de su gasto de precampaña y campaña nos mostraron la mejor cara de sus candidatos y sus propuestas a través de las herramientas comunicativas  a nuestro alcance, spots en radio y televisión, debates, mítines publicados en YouTube o en directo por Periscope, las encuestas y los sondeos de opinión que aunque no son herramientas muy objetivas si la fuente es el propio partido, si fueron referente para la ciudadanía en cuanto a las preferencias y posición de su candidato, pero ese es otro tema.

Resultado del pasado proceso (como desafortunadamente en los últimos), algo es muy evidente respecto a los partidos políticos: han perdido la fuerza ideológica y de comunión interna con que en un principio históricamente fueron concebidos.  Ahora el ciudadano basa su decisión de voto sobre todo en la persona en lo individual y no en la colectividad de un partido. ¿Por qué? Es fácil, los partidos carecen hoy de una ideología común que identifique a sus miembros y simpatizantes, que los haga coincidir en un proyecto con bases de pensamiento sólidos, con argumentos de fondo sobre la realidad y el contexto ciudadano. Es decir, los partidos de nuestro país en este pasado proceso electoral han demostrado que apuestan todo al individuo y no a la colectividad, ni siquiera internamente, pero vuelvo a preguntar ¿Por qué?

Lo de hoy son los partidos políticos con problemas internos de estructura, de legitimación de sus dirigentes, de escaso o nulo discurso político. Ahora representan los intereses  individuales de un cierto grupo, no hay demasiadas sinergias internas, no hay un discurso congruente con el bienestar común y lo peor quizá sea que los ciudadanos no se identifican con ellos, los repelen, los meten en el saco de lo que no se quiere tener cerca.

Este proceso electoral les debe dejar un gran aprendizaje que va más allá de una búsqueda a como sea del voto pues tienen muchas amenazas y frentes bajo fuego que cubrir a lo interno y a lo externo además de que, el preciado voto ahora se lo tienen también que disputar con candidatos sin partido que como hemos visto, les han ganado espacios.

Nuestra democracia se basa en un sistema de partidos y a pesar de todo lo buenos o malos que puedan ser, no podemos concebir nuestro sistema político sin ellos de ahí la enorme necesidad de que estos se transformen y promuevan la participación ciudadana con argumentos de fondo y con ejemplos de formas.

 

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