Mitos geniales: la corrupción en la educación - LJA Aguascalientes
26/05/2022

 

El tema de la corrupción generalizada que priva en México ha ganado terreno como asunto relevante en la discusión e interés público, no es para menos. Hay muchas estimaciones de lo que cuesta la corrupción. El Centro de Estudios del Sector Privado la estima en 20 por ciento del Producto Interno Bruto; el Banco Mundial tiene su propia estimación y la ubica en el 9 por ciento del PIB; Transparencia Internacional coloca a México en el lugar 101 de 175, es decir con 74 países más corruptos http://goo.gl/MPdqB4. Sin duda, por sus dimensiones en la vida económica, política y social la corrupción es uno de los asuntos públicos que reclaman no solo cambios legales para reducir su incidencia sino cambio en el comportamiento de los ciudadanos que no entienden otra manera de funcionar que la “mordida” o la “transa” de por medio.

La corrupción es una moneda de dos caras porque involucra al que pide como al que da y por eso sorprende el reclamo del Consejo Coordinador Empresarial cuando al amparo de la iniciativa 3de3 se pidió a los proveedores del gobierno que mostraran la evidencia de tenían las manos limpias, ya que para nadie es desconocido que la contraparte promotora de la corrupción con el gobierno son, justamente, los empresarios. No se trata de ninguna realidad recién descubierta. La participación de la “iniciativa privada” en los concursos públicos se encuentra plenamente identificada con los “moches”, el tráfico de influencia, los concursos amañados, las subastas en reversa y toda la amplia gama de modalidades corruptas a través de las cuáles los empresarios actúan en connivencia con los funcionarios públicos.

Pero la corrupción no sólo se da en las esferas de los concursos públicos para proveer al gobierno. A nivel de los empleados de menor rango se observa también bajo otras modalidades: la observamos en cualquier trámite en una oficina pública: el burócrata ejerce su poder al retener documentos, al aletargar trámites, al negar un servicio, al simular realizar tareas que no puede y no sabe hacer. Este burócrata de bajo nivel -y bajo perfil- no se postula para puestos públicos, permanece rumiando su suerte, se siente mal tratado y mal pagado y hace que los ciudadanos o usuarios que caen en sus manos vean sus suerte. Regularmente no ve en riesgo su posición porque se encuentra sindicalizado o con plazas de “base” que lo hacen prácticamente intocable y, pese a que se reconoce su incompetencia y su incapacidad para realizar el trabajo por el que nos cuesta a todos, permanece en su puesto.

También es el caso de muchos de los profesores de primaria que “educan” a los niños. En muchos casos sus puestos se lo deben a algún líder charro del sindicato, a un padrino o una madrina del partido que se cobija bajo de sombra de los maestros de educación básica o simple y llanamente la heredaron, si no es que abiertamente la compraron. ¡Qué tipo de educación puede ofrecer alguien sin la menor vocación por la docencia? Éste es un problema cuyas raíces no toca la Reforma Educativa, empeñada en evaluar la ineficiencias e ineficacias que por evidentes ni siquiera requieren ser medidas sino desterradas. Estos maestros no sirven para un sistema educativo que buscas crear alumnos funcionales y acríticos; que requiere de técnicos calificados pero no de historiadores, ni de lingüistas ni de filósofos. Hoy se quiere eliminar un sistema de prebendas en el que se disfrutaba -y se disfruta- de dobles plazas, ¿a qué hora prepara la clase alguien que entra a las 7:00 de la mañana y termina de trabajar a las 8:00 de la noche? Simular es una forma de corrupción, una modalidad no abierta pero igualmente dañina y oprobiosa.

¿Y qué decir de los ilustres maestros universitarios? Ni por asomo se debe tocar ni cuestionar a la intelligentzia ni a sus procederes. No importa que den una clase con presentaciones de un muchacho de preparatoria que han usado durante décadas y lo demás de su tiempo lo dediquen a una “investigación” que nadie sabe de dónde viene ni a dónde irá, o que profundizará en determinar la medida promedio de los zapatos de los peregrinos a San Juan, resultado relevante para los fabricantes de huaraches (chinos por supuesto). Tampoco importa que pese a todas las modalidades de evaluación ninguno haya sido removido de su “plaza” por incompetencia o negligencia. Una vez que su padrino o el señor rector le otorgó la “plaza” ya no habrá poder que lo mueva de su zona de confort, ni más ni menos que como sucede con los profesores de educación básica. En la universidad se profundizan las deficiencias educativas del sistema corrupto que inicia en el kínder, pasa a la primaria, a la secundaria (ambos niveles donde está prohibido reprobar alumnos para lograr los índices de eficiencia) y tiene como punto fino la preparatoria, que para lo único que prepara es para que los jóvenes atrasen su demanda de ingreso al mercado laboral.

Esos profesores ilustres que se la pasan buscando el turismo académico, para pasear con gastos pagados, cobrando hasta el papel higiénico que se llevaron a su casa, también profundizan con su simulación la permanencia del sistema corrupto que tanto critican. No sólo es corrupto quien lucra con las prebendas de los bienes y servicios que compra el gobierno; no solo es corrupto quien por la vía de traficar influencias tiene beneficios ilegales e indebidos. También es corrupto quien a través de un sistema amañado de acceso a plazas y a beneficios -que no está sujeto a evaluaciones externas verdaderas-, cobra por algo que no hace y que en muchas ocasiones no sabe hacer. Ojalá y también inicie el combate a este tipo de corrupción que por igual merma los recursos de todos.
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