Opinión

Reconstruir la globalización / Enredos financieros

 

Estimado lector, desde el siglo XVI, el mundo estuvo en un proceso de globalización constante. Primero, en el siglo XV, con las nuevas rutas a China e India que llevaron a que Europa demandara de forma importante productos llamados exóticos y después, con el erróneo descubrimiento de una ruta más cercana a las Indias por Cristóbal Colón (que en realidad descubrió como tal a un continente nuevo), el mundo y el comercio global fueron implementándose y perfeccionándose de forma importante en el mundo. A la par de los progresos comerciales mundiales, los fanatismos patrióticos y nacionalistas hicieron posible el surgimiento de países como Italia, Alemania, y muchos más. De otros, aprovecharon este comercio internacional para ser potencias tanto económicas como políticas mundiales. El primer país que llevo a darle forma a la globalización fue Reino Unido, a través de la conformación del Commonwealth, la unión de sus países colonizados y ex -colonias, que tiene como objetivo el bien común y el comercio internacional más fluido. De hecho, muchos de estos países reconocen en su moneda a la reina británica como su monarca, como lo es el caso de Canadá. Así como el comercio trajo consigo prosperidad y nuevas formas de relacionarse entre países, también trajo desigualdades, y envidias de otros países que llevaron a terribles conflagraciones, desde Napoleón Bonaparte que quiso adueñarse de Europa, hasta la segunda Guerra Mundial, en la que Alemania, el que llegó al final a la repartición de países extranjeros y dependía del comercio de otros países, y que se llevó por tanto la vida de muchas personas.

Pero también es cierto que la globalización ha permitido de algún u otro modo, una elevación de la vida de las personas en el mundo. Antes de la globalización, en la época del oscurantismo medieval (que los fanatismos religiosos actuales ven como una era dorada que sería interesante volver a tener) nacías siervo y no podías escalar en tu posición social o económica, ya que era tu destino divino servir a Dios, al señor feudal o al Rey desde ese ámbito y aceptar por tanto esa circunstancia. La reforma, la contrareforma y la globalización del nuevo mundo que fue promovida por los países bajos (Holanda y Bélgica) y Reino Unido, permitió que aquel que quisiera a través de su trabajo, y de otras técnicas que se abrían, subir en la plataforma social. De un mundo donde existían sólo los siervos pobres y los ricos nobles, surge la burguesía, una clase media pujante y que llevará a las reformas y libertades que todos disfrutamos actualmente.

Pareciera entonces, que esos casi cuatrocientos años de globalización se quieren tirar a la borda, dando marcha atrás no solo a la globalización, sino a las libertades alcanzadas por cada uno de nosotros como humanidad, debido a los fanatismos de derecha o de izquierda, por un lado el lobby gay, por el otro los fanáticos religiosos. El mundo ficticio de “Hyperion” de Dan Simmons se está cumpliendo.

¿Qué hacer entonces?

Hay que repensar la globalización. Quitar los excesos de la misma, que muchos países que la promueven con su doble agenda lo que hacen es explotar a otros que tienen menos recursos económicos o políticos y que son explotados por sus recursos naturales o humanos. Los excesos vividos en Bangladesh con sueldos de miseria, con socios comerciales que pone las reglas de modo de que beneficien solo a uno de los lados.

Hay que repensar la globalización, dando su justa dimensión, no pensar que ese término es igual a colonización, que los países no pueden autodeterminarse o que hay pueblos ignorantes o estúpidos.

Hay que repensar la globalización, que esta llevando a excesos medievales, donde el 1% de la población es más rico que el otro 99%.

Hay que repensar la globalización, haciendo de los ciudadanos de los países, ciudadanos globales que no pierden ni el piso ni sus tradiciones locales que lo hacen único. Es utópico querer quitar el nacionalismo propio que tenemos todos.

Hay que repensar la globalización, haciendo más accesible la educación, no terminando en una educación de calidad solo para los ricos.

Pero prefiero mil veces a la globalización que tenemos actualmente, a caer en las garras de los absolutismos fanáticos que ya vivimos que sólo hicieron destruir humanos y voluntades.

finanzasmodernas@gmail.com

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José de Jesús González Serna

José de Jesús González Serna

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