Verdades a Medios / Economía de palabras - LJA Aguascalientes
23/01/2022

 

Cuando caminemos por Oaxaca habrá menos pobres. Cuando lo hagamos por Chiapas también. En Guerrero definitivamente las cosas mejoran. También será el caso en Puebla. Así en todos los rincones de este país. México es hoy un mejor lugar y cualquier intento por afirmar lo contrario está en contra del progreso. Sea patriota y entréguese al barullo de las buenas noticias que son pocas.

La nota se repite en varios medios. Especialmente en aquellos que han dejado de hacer periodismo y de manera aún más burda en aquellos en los que jamás lo hicieron. La nota la dan las cifras de Inegi sobre los ingresos de los hogares. En una medida cuyas justificaciones técnicas no han sido aclaradas, la institución responsable de elaborar las estadísticas oficiales, modificó un módulo de una de sus encuestas y acto seguido, citando algunos encabezados, la pobreza disminuyó 9.5% entre 2014 y 2015. 11 millones de mexicanos ya no son pobres, dejaron de serlo de pronto, sin aviso, milagrosamente. Tal vez sea la magia del cine o tal vez será que la pobreza no existe y son los papás.

INEGI no es responsable de la tremenda estupidez de los medios ni de su aterradora falta de principios éticos, no obstante es responsable de aclararnos a todos los mexicanos que sucedió para que en con su nueva forma de medir los ingresos tal cantidad de gente haya salido de la pobreza. No estoy apelando a la cultura del “sospechosismo” de la que alguna vez habló Creel, simplemente me gusta estar del lado que necesita poner los dedos en la llaga cuando llegan esta clase de noticias.

El debate técnico sobre el asunto está lejos de terminar, ya que no se sabe gran cosa debido al opaco manejo de INEGI y es necesario decir que sobre el tema se ha escrito suficiente como para entender la situación. Particularmente Luis Ángel Monroy-Gómez-Franco hace un gran resumen didáctico de la situación en una publicación del 18 de julio en Economía y Sociedad en Nexos: No hagas cosas buenas que parezcan malas. Por ello en esta ocasión le invito a poner especial atención en los medios y no en el debate técnico como tal. En particular, le invito a reflexionar cómo es que los medios han dado la nota: con una fuerte carga política y con una vulgaridad tal que debería generar molestias e indignación. Sobre todo indignación.

México reduce notoriamente la pobreza cambiando la forma en la que la mide: Escándalo. ¿Era tan difícil? Si no queda lo suficientemente claro: esta era su nota, señorxs periodistas, allí estaba la substancia, ése era el mensaje. ¿tanto les cuesta hacer su trabajo? ¿Son imbéciles o simplemente carecen en lo absoluto de ética profesional? Para quien escribe es personal. Todos aquellos agremiados alrededor de los medios tienen una responsabilidad con la verdad. Con la gente a la que informan y con la realidad en la que viven. Si por navegar en las cómodas aguas oficialistas de la omisión deciden no informar deberían renunciar. Se los digo a lo Sicilia. Si no pueden, renuncien. Los medios en este país son, en su conjunto, y no de manera particular, una vergüenza.

Se nos muere el cuarto poder en la mesa del quirófano y para muestra un botón. Para hacer el punto le comparto una recapitulación del contenido informativo que encuentro más inverosímil y que se le ofreció a los lectores en distintos medios locales en recientes días: una larguísima columna de opinión sobre el irrelevante regreso del Necaxa a lo que sea que haya regresado, una nota en la primera plana sobre la reunión de un poco más de 100 sordomudos católicos en el marco de la cual, se comenta, también se realizó una misa, y finalmente, mi favorita, una “polémica” nota sobre la posible sobrepoblación de ardillas en el jardín de San Marcos.

Perdone la burla. Encuentro importante la tan específica necesidad de inclusión de los sordomudos estrictamente católicos a nuestra sociedad y también creo que es importante saciar nuestras mentes de esa magna curiosidad tan inquietante que generan las ardillas o el futbol mediocre, sin embargo, creo que tenemos problemas ligeramente más apremiantes. Perdone, finalmente, la reducción al absurdo de la localidad de las notas para hacer notar que son un sin sentido. Permítame decirle con respeto que no merece usted leer tal basura. Se merece usted un compromiso decidido con la verdad, opiniones informadas, narrativas éticas y responsables. Me gustaría poder ofrecerle de regreso sus valiosos minutos perdidos en lecturas sobre ardillas o de un posible proselitismo disfrazado de periodismo, pero no puedo. Me encantaría poder hacerle saber que el carácter local de un medio no es un pretexto para las nimiedades endémicas y que la tónica nacional de otros no es excluyente de sus preocupaciones.

Se nos hunde el maldito barco y pese a ello los medios, nacionales y locales, deciden que la nota no va sobre el gigantesco boquete (la desigualdad y la pobreza) en el casco. Prefieren, cuando no informan selectivamente, hacer cientos de irrelevantes, casi kafkianos, reportajes, columnas y cuánto formato exista sobre los cubiertos de plata del restaurante de cubierta. Parece que quieren ayudar a mantener la calma, a mantener el estilo acorde al elegante cuarteto de cuerdas que ameniza la tragedia.

Hay que reconocer la creatividad cuando uno la observa. El Estado ha encontrado la forma de resolver la pobreza sin la penosa necesidad de recurrir a prácticas extremas como acabar con la corrupción o ponerse a hacer su trabajo. Hay que agradecerles que se ahorraron las bardas para esconder a los pobres. Bastaron los medios, su incompetencia, su estupidez y sobre todo la falta de principios.

@JOSE_S1ERRA



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