Opinión

Segundo concierto. Tercera temporada 2016 / Orquesta Sinfónica de Aguascalientes

El maestro Rodrigo Sierra Moncayo, director huésped para este segundo concierto de temporada de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, apareció en el escenario con muletas y su pie derecho con una férula, asunto tan poco probable como el concierto para contrabajo y orquesta de Tubin que tuvimos la fortuna de escuchar.

No obstante su problema en la pierna, eso no fue impedimento para que realizara un trabajo excepcional dirigiendo este segundo programa que inició con La Balada del venado y la luna de Carlos  Jiménez Mabarak, continuó después con el ya citado Concierto para contrabajo y orquesta, OP. 25 de Eduard Tubin y la participación solista del maestro José de Jesús Romero, después del intermedio escuchamos la maravillosa Sinfonía No.8 en Sol mayor, Op. 88 de Antonin Dvorak, un programa atractivo, con dos obra de repertorio, la primera, de Jiménez Mabarak, de tintes nacionalistas y obligada en el repertorio de todas las  orquestas mexicanas, al menos, así me lo parece, y la Octava de Dvorak, aunque con menos reflectores que la famosa del Nuevo mundo, la novena de su corpus sinfónico de nueve extraordinarios capítulos, es una obra de una belleza incuestionable, llena, plagada, de hermosas melodías que hacen de la audición de esta partitura un verdadero deleite.

Interpretar una obra de corte nacionalista como La Balada del venado y la luna de Jiménez Mabarak obliga al director ubicarse en el contexto de la música mexicana, esto puede parecer casi obvio, pero a la hora de abordar este tipo de repertorio resulta no ser tan sencillo como puede parecer en el papel. El maestro Rodrigo Sierra Moncayo  lo entendió perfectamente y su ejecución de la obra en cuestión fue exacta y puntual en sus intenciones, el maestro sabía perfectamente a dónde quería llegar, a qué punto pretendía llevar a la orquesta y no tuvo ningún problema en lograr su objetivo, por supuesto, contando con la respuesta solvente de los integrantes de nuestra Sinfónica.

Salvo tu mejor opinión, amigo melómano, me parece que el punto de equilibrio, el gran momento del diseño de este segundo programa fue el Concierto para contrabajo del estonio Eduard Tubin, es una obra que muy rara vez se presenta en las grandes salas de concierto y el hecho de verla programada es un gran oportunidad que no se puede desperdiciar, así que ahí estuvimos para ser testigos de este hecho. Por otra parte, una obra que por su dificultad pone en constante riesgo al oficiante como solista, que en este caso fue el maestro José de Jesús Romero, integrante de la sección de contrabajos de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, un verdadero placer escuchar su versión del concierto de Tubin. En lo personal esperaba con ansiedad el momento cumbre de la obra, la complicada pero fascinante cadenza, que por su amplitud e importancia dentro de la estructura del concierto, puede fácilmente representar un movimiento además de los cuatro que dan forma a esta exquisita partitura. Muy pronto todas mis dudas fueron despejadas al ver lo que nos propondría el maestro  Romero.

Antes de asistir al concierto, me puse a buscar algunas grabaciones de esta obra, muy pocas disponibles esa es la verdad, así como muy poca es la información que podemos encontrar de esta hermosa página concertante, me decidí por una versión muy interesante en reducción para piano de este mismo concierto ejecutado, en la parte solista, por la maestra Ana María Gómez Cortés, totalmente improbable, considerando que el contrabajo es, generalmente, un instrumento ejecutado por hombres, probablemente por las mismas características del instrumento en cuestión, sin embargo, nos queda claro que cualquier instrumento puede ser tocado por cualquier persona, sin importar el género, esos pensamientos sexistas que obedecen a esquemas y formas de pensar ancestrales, deben desaparecer.

Pues el hecho es que llegué al concierto con la referencia de esta obra en la versión que te comento todavía fresca y viva en la memoria y probablemente esto ayudó a poder disfrutar más de esta partitura de finos y suculentos acabados.

Por supuesto que la versión que nos propuso el maestro Romero fue por demás convincente, como  te decía, casi desde el primer  compás del concierto, mis dudas respecto a cómo definiría el solista el compromiso que tenía en frente muy pronto quedaron resueltas, fue un placer escuchar al solista, lo único que quizás no me satisfizo del todo fue que el sonido del contrabajo fue amplificado, seguramente a solicitud del propio ejecutante, no estoy seguro si la poderosa voz del contrabajo pudiera llegar a ser opacada por la orquesta, lo dudo, a menos que por la ubicación del contrabajista no se viera beneficiado por el reflejo de sonido de la concha acústica y de esta manera fuera necesario la amplificación del sonido, que aunque fue buena, creo que demerita un poco la sonoridad  real del instrumento, pero esto de ninguna manera fue factor para no entender y disfrutar de las verdaderas posibilidades del maestro Jesús Romero, como ya lo mencioné, fue un verdadero placer.

Para el final del concierto disfrutamos de la Sinfonía Octava de Dvorak con un trabajo espléndido del director invitado, el maestro Sierra Moncayo, aunque claro, sus facultades en la dirección orquestal las manifestó a lo largo de todo este segundo programa, es un director muy joven pero de un pensamiento musical muy convincente.

Para la próxima semana escucharemos el Concierto para piano No. 2 en do menor, OP. 18 de Rachmaninov con Anthony Tamayo en el instrumento solista, uno de los más conocidos y ejecutados en toda la literatura pianística. Escucharemos también  tres piezas de Gayane de Aram Khachaturian y finalmente Aladino, siete piezas, OP. 34 de Carl Nielsen, dirige el maestro Revueltas. La cita es el viernes 26 de agosto a las 21:00 hrs en el Teatro Aguascalientes, por ahí nos veremos si Dios lo permite.

rodolfo_popoca@hotmail.com

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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