Cultura

Murales patrocinados por el estado no deben considerarse arte urbano: Watchavato

  • Según el artista gráfico, estas expresiones no entran dentro de los cánones del arte urbano
  • Los jóvenes que están haciendo arte urbano actualmente carecen de conceptualización
  • Watchavato estará de nuevo en Aguascalientes

 

“Hay que poner las cosas sobre la mesa y llamarlas por su nombre, esos murales que son promovidos por el gobierno ya no se pueden considerar arte urbano”, expresó el artista gráfico Watchavato, respecto a los grandes murales promovidos por el estado.

El artista urbano Watchavato quien estuvo de visita en Aguascalientes durante esta semana expresó en su pasada estancia que el arte en gran formato que últimamente ha sido promovido por instancias de gobierno como la Secretaría de la Juventud de Aguascalientes (Sejuva) no se puede considerar arte urbano.

“Hay que poner las cosas sobre la mesa y llamarlas por su nombre, esos murales que son promovidos por el gobierno ya no se pueden considerar arte urbano, se trata de muralismo o puede ser gráfica en gran formato”, comentó el gráfico en hace un par de semanas.

Según el artista, el arte urbano va más allá de ejecutar una obra plástica sobre la calle pues ese concepto originalmente está relacionado con la clandestinidad e incluso con la ilegalidad, “empezamos a hacer street Art (arte urbano) desde el 95 cuando no era una moda todavía, era una manera de expresión y muchos queríamos que nuestro trabajo fuera visto, teníamos una idea de contracultura y contra el sistema”.

Aunque Watchavato ha participado en festivales patrocinados por marcas comerciales, aclaró que “generalmente siempre he sido más ilegal, me gusta salir en la noche, a las seis de la mañana a pegar cosas”.

Aclaró que este pensamiento no va en contra de estos murales pues considera que efectivamente esta corriente cumple con los parámetros de arte, sin embargo reiteró que, dentro de lo que implica para él el arte urbano, no pueden ser considerados de esta manera, “no estoy hablando mal, pero ellos ya son otra corriente (…) yo no hago mural nunca me vas a ver a mi pintando estas cosas con un pincel, perdería todo lo que soy”.

Por otro lado, muchos de los jóvenes que actualmente están realizando arte urbano, según Watchavato, carecen de conceptualización, lectura y conocimiento, “yo veo stickers en la calle que son desde Bob Esponja o el Chavo del 8”.

Estos jóvenes, agregó, no se han sabido reconocer entre ellos por lo que reflejando lo que son, al proyectan que son, todo y nada, “los proyectos exitosos tienen un fundamento y una cabeza, eso no le va a suceder jamás a quienes están pegando cosas que vio en la televisión por mera estética, las nuevas generaciones deben reconocerse y ver más allá”.

The Author

Carlos Olvera Zurita

Carlos Olvera Zurita

Nada, sólo 28 años de vida. Reportero en La Jornada Aguascalientes.

8 Comments

  1. 26/09/2016 at 17:00 — Responder

    Como sentirte Artista Urvano cuando as pasado a ser artista comercial!

  2. Andres J.
    26/09/2016 at 21:11 — Responder

    Kade es un analfabeta que no sabe escribir, “Watchavato” es más bien “Watchavoruco” y su tesis ideológica es totalmente estúpida. Maldito vándalo que mejor se ponga a buscar trabajo de algo.

  3. 27/09/2016 at 09:02 — Responder

    ya dejen al muralismo en paz, eso tampoco es muralismo, son gigantografías y punto.

  4. Fabián
    27/09/2016 at 11:16 — Responder

    yo creo que para ser arte urbano, tiene que haber sido hecho entre cuatro y cinco de la mañana, con pintura en aerosol usando de 2 a 5 colores. no más porque sino, es gráfica agigantada. si el creador se tiene que parar de puntitas, entonces ya tampoco es arte urbano, sobre todo si no trae una hoddie de skate. tampoco lo considero arte urbano cuando no se está pensando en que el estado de derecho está podrido y la policía está corrompida.
    las nuevas generaciones se inspiran en la televisión, cuando las viejas generaciones se inspiraban en lo que los rodeaba, o sea, los programas de la TV. Hay una gran direrencia, pues antes nosotros sí éramos originales. en cambio hoy los chavos sólo repiten.
    para ser arte urbano, las latas de pintura tuvieron que haber sido robadas, pero no de una tienda pequeña, sino de un gran almacén, y de preferencia cargando un escapulario de la santa muerte. sino, pues obvio no es arte urbano. bien ahí, wachavato, tú sí sabes cómo limitarte chingón.

  5. 27/09/2016 at 18:10 — Responder

    Aplausos y reverencias, mil mujeres y cervezas para ese cabron. ja ja ja

  6. Mario
    28/09/2016 at 13:42 — Responder

    si analizamos lo básico y elemental del mismo concepto, ¿qué es el arte? ya sea patrocinado o no, legal o ilegal, es expresión, un sentir, una opinión por medio de lo inconvencional, ¿cuál? o ¿cómo’ depende del artista. El hecho de que este personaje se considere vieja escuela y que su trabajo lo respalde, no le da derecho a determinar qué es y qué no es arte. Si bien, su trabajo debe y a sido reconocido, su argumento sin embargo de ser “contra-sistema”, permanecer en la ilegalidad, hacerlo a las 5am, carece de fundamento ya que finalmente para que la gente conociera su trabajo, se tuvo que dar a conocer, ¿cómo lo hizo? por medio del sistema. Desgraciadamente muchos “revolucionarios” o “independientes” no pueden permanecer sin que los reflectores los “iluminen”. Si realmente este personaje fuese vieja escuela y confiase en su talento, no haría este tipo de declaraciones, se mantendría real y enfocado en lo que sabe hacer, ser artista. “Vive y deja vivir” dicen por ahí.

  7. Doktor Faustus
    29/09/2016 at 08:38 — Responder

    Ese wey esta bien pendejo, y no sólo eso es un maldito iletrado de mierda, te explico por qué: una de las más grandes mutaciones del espacio público se fabricó por una tendencia a romper los moldes clásicos del grafiti, lo que mal llamado es post-grafiti (srteet art) se acentuó por llamar al Arte Urbano, siendo la etiqueta que se le da porque la urbe es aquella donde se exhibe la sociedad y simula colectividad. Hay que reflexionar acerca de que el arte urbano es aquello que abraza a las incomparables prácticas artísticas, que se representan en la calle, como forma de protesta o como un aspecto de la cultura popular. Precisamente, debido a ese carácter urbano y de reflejo de la sociedad y sobre todo de localizarse en lugares públicos, el arte urbano pretende sorprender a los espectadores tanto esporádicos, como los anónimos. Suele tener un atrayente recado subversivo que critica a la sociedad con ironía y excita a la lucha social, la crítica política o, simplemente, a la reflexión. Sin embargo, existe cierto debate sobre los objetivos reales de los artistas que actualmente intervienen el espacio público. Entonces hay que preguntarnos; ¿Qué es el Arte Urbano? ¿Será mera moda? ¿Un cambio social? ¿Deviene de una predisposición sujetada al síntoma urbano como motor económico y cultural de la posmodernidad? o ¿Simplemente se convirtió en el espacio de expresión popular por contextos de aspectos positivos? Este tipo de cánones deben ser debatidos para aclarar las dudas que se forman alrededor del escepticismo de las expresiones gráficas creadas al aire libre.
    Aquí nos interesa tan sólo la consideración de la ciudad desde el punto de vista de la Historia del Arte, en la medida en que nuestro punto específico y autónomo data sobre la ciudad como obra de arte. En esta línea el pionero fue el profesor francés Pierre Lavedan, que acuñó el concepto de Arte urbano para designar a los distintos sistemas de proyección y realización de la ciudad a través del tiempo. Como historiador del Arte, Lavedan, entendía la ciudad como un continuo espacio-temporal, como el resultado de la evolución de las formas urbanas. Entonces, arte urbano es un término acuñado para designar a todo lo que se refiere a la morfología y arquitectura de la ciudad, a las arquitecturas y los espacios urbanos considerados conjuntamente, es decir, desde las calles y plazas, hasta las composiciones volumétricas de los edificios, sin olvidar los monumentos históricos, las esculturas, el mobiliario urbano, etc. Hay que tener en cuenta que arte urbano no es sólo una pinta, intervención pictórica o graffiti en la calle, es más que eso, porque para eso un malabarista, un músico y todo aquel que interactué en la calle forma parte de tal arte, al ser partícipes en procesos de inclusión. Desde esta perspectiva, la intensificación de la compresión global en términos espacio-temporal, tanto físico como privado, mediante los procesos universalizantes de la nueva tecnología de las comunicaciones, el poder de los flujos de información, de finanzas y de mercancías significa que las culturas locales inevitablemente se hacen a un lado.
    Todo esto implica conferirle al espacio público o espacio exterior rasgos de expresión cultural, social, artística, simbólica, lúdica e individual del ser humano, al ser el motor de nuevas perspectivas y el espacio para el desarrollo de las necesidades colectivas. Bueno hay que aclarar una cosa; el arte urbano no es para nada un mural, ya que la condición del muralismo como tal, se denomina a todo lo ejecutado sobre un muro, pero el arte urbano por lo general [no es verdad, siempre] nunca cumple con un tipo de composición que el muralismo tenía como régimen. Un ejemplo muy grande es que el arte urbano se refiere en todos sus casos no a una narración gráfica, sino a un tipo de gigantismo de extraña procedencia y en una técnica mixta que puede ir desde el esténcil, aerosol, wheatpaste y la pintura acrílica. Bueno nada eso es muralismo, a eso le llaman arte urbano. Hay que analizar que se aleja en lo parcial al concepto acuñado para designar cuestiones meramente urbanistas. Ante esas malas interpretaciones de los conceptos mencionados hay que cuestionarse; ¿Están vigentes las ideologías que estructuraron las formas del muralismo mexicano posrevolucionario? o ¿Simplemente son recuentos de un sufragio del hacking social? ¿Podemos llamar a cualquier tipo de representación, escultórica o pictórica que posee como soporte a un muro, muralismo?
    Para poder llegar a una conclusión emprendamos por analizar la palabra. Todos estamos al tanto que el sufijo “ismo” significa pensamiento o idea. De ahí que muchas palabras de uso común como: comunismo, existencialismo, dadaísmo, etc.; estén atadas a pensamientos ideológicos. Estás corrientes ideológicas han surgido cuando hay cierto número de personas en concordancia con un ideal de trasfondo filosófico. Es así donde brota la necesidad de publicar por escrito estás ideas, para dar a luz lo que nombramos “manifiesto”. Es también sabido que ciertas palabras de uso común terminadas en “ismo” no poseen detrás un manifiesto y que esto sería la excusa para no tomarle interés todo lo aquí expuesto. Por ejemplo: “El Manifiesto de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores” es lo más cercano a lo que hay de un manifiesto del muralismo. Es curioso el pensar que en todo el manifiesto, nunca se hace la referencia a la palabra muralismo sino a; “El Arte Monumental”, por ser de utilidad pública. Aquí existe ya una incuestionable referencia a pensar qué fue el muralismo mexicano o de dónde proviene la idea del concepto muralismo.
    Todos sabemos que en toda la historia del hombre, el muro, como soporte de la expresión pictórica o escultórica, estuvo presente. Hay una diferencia entre pintura mural, muralismo y arte monumental. -Se le llama mural a cualquier tipo de técnica gráfica, pictórica o escultórica aplicada al muro-. -Se llamó muralismo al movimiento surgido en México en 1922, donde Diego Ribera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y otros formularon el primer manifiesto-. Este manifiesto fue publicado en la Revista “El Machete” que en resumen conferían al arte mural un punto de vista en la cual manejando como soporte a un muro o elemento que funcione como tal incumbiría trasferir un mensaje con sentido estético- ético social, político, pedagógico; donde la imagen correspondía ser representada de decretada manera (al igual que otras escuelas pictóricas) y apuntar en su contenido y lectura a todas las clases sociales-. Los muralistas redactaron un manifiesto donde declararon que su movimiento estaba consagrado a “la raza indígena, humillada durante siglos, a los soldados que lucharon en pro de las reivindicaciones populares; a los obreros y los campesinos, y a los intelectuales no pertenecientes a la burguesía” y reivindicaban al arte indígena como la expresión espiritual más grande y más sana del mundo”. Adhiriendo completamente a la Revolución, testificaron su repudio por la pintura de caballete con veleidades aristocráticas, y juzgaron que todo arte ajeno al sentimiento popular era burgués y habría que eclipsarse y esfumarse. Si bien eran sobrados los antecedentes de murales en la historia de América, jamás antes ningún artista o escuela pictórica surgida en Latino América, pudo influir en el mundo, como lo hizo el Muralismo Mexicano.
    Fue a partir de esta época, que el termino muralismo empezó a manifestarse, aunque, muchas veces de manera errónea ya que he mencionado que en su manifiesto se habla de arte monumental. A menudo cometemos el error cuando citamos a la pintura mural de determinado período anterior como muralismo (es común ver escritos donde se nombra al muralismo barroco, romántico, románico, etc.). Los muralistas, no se conformaron simplemente con agrandar sus bocetos y plasmarlos en muros. Sus investigaciones y experimentaciones fueron más allá de esto. Ellos se inquietaron en la llegada de su mensaje a las masas manipulando el estilo figurativo y realista. Su intención fue entre otras la de colocar el mural al servicio del pueblo y de un modo integral, con la arquitectura como sucedió en los momentos florecientes de la humanidad. Los muralistas tenían la idea de que cuantos más elementos se tengan en cuenta a la hora de realizar un mural, más efectiva y bella será la obra. Las obras murales son consideradas documentos históricos de la vida humana en colectividad y para poder concretarse este objetivo el ideal muralista es que el mensaje sea comprendido de igual manera por todas las clases sociales. Para esto el tema del mural deberá tener un objetivo útil al conjunto de personas que lo apreciará. Este objetivo saldrá a la luz a partir de un estudio del campo sociológico elaborado previamente por el muralista.
    Para terminar, el lenguaje plástico en la calle, se imagina como un tipo de contaminación por romper la uniformidad de la ciudad. Y el contexto real de la calle comprueba ser un lienzo de concreto delimitado y absorbido por la basura visual de la publicidad de consumo (a la par de un mundo cada vez más violento, más saturado de tecnología, menos humano y más antisocial). [Esto constituye la retórica de la sociedad de manera gráfica tan autónoma de una mímesis urbana que asume la no-existencia del Otro.] El Muralismo, arte urbano y el grafiti no sólo son una pinta en la calle, son más que eso: son la proliferación de iniciativas que pretendan tender puentes de diálogo de manera libre y transformar los muros en una corredor abierto a la participación de todos y romper con la estéticas instauradas en el cumulo de la privatización del espacio público.

¡Participa!