La cosecha de mentiras, nunca se acaba / Vale al Paraíso - LJA Aguascalientes
27/02/2024

A raíz de que La Purísima… Grilla es considerada por su autor, Edilberto Aldán, una especie de centro recreativo, El Pinocho Felíz, donde es posible encontrar un “divertimento tomando de acá y de allá, rumores y dichos para elaborar un escenario posible, a veces en el mejor de los casos, le atinamos, otras no y no pasa nada;…”, dejé revisarla diariamente, porque esa ligera diversión es sustituida con los programas de Viruta y Capulina, los reyes de los pastelazos.

Hace dos semanas dije, en el texto A Edilberto Aldán, que el jovencito hacía de la mentira, el sustento periodístico en La (im) Purísma Grilla; no pasó mucho tiempo para confirmarlo.

El reciente viernes 14 escribió que soy “asesor en gobiernos panistas”: nótese el  plural de la afirmación que conlleva a la multiplicidad de salarios. Una vez más, Edilberto Aldán le falta el respeto al lector. Miente. Engaña. Falsea la información. Niego categórico la calumnia.

En la hemeroteca de este diario están guardadas las cartas aclaratorias y los desmentidos publicados, para exhibir las mentiras del columnista convertido en calumnista. El más reciente “derecho de réplica” fue remitido por Rodrigo Arami Pérez Hernández, trabajador de la Presidencia Municipal de Jesús María, Aguascalientes, el martes 27 del pasado mes, para destruir la quimera del escribano de La (im)Purísma.

La enfermedad del compañero jornalero, llamada mitomanía, me hizo pedirle al afamado jurisconsulto que, con peras y manzanas, le explique al jovencito Aldán el significado jurídico del onus probandi  (carga de la prueba); “Quien afirma esta obligado a probar”, mandata la ley en los tribunales del Poder Judicial.

De no entender, con el didáctico método frutal, pongo a su disposición una máxima del desaparecido maestro Miguel Ángel Granados Chapa: “Nunca escriba o diga algo de una persona que no se le pueda decir en la cara”.

Si la enseñanza de calidad topa con cabeza dura, va la tercera lección, retomada de la sabiduría del propietario del Envoltorio de Papaya: “Los medios de comunicación no sólo olvidamos el papel de intermediario, apaleados por la posibilidad de desaparecer (al menos como medios impresos) nos rendimos a buscar seguidores y likes, no a informar; en muchas redacciones –más allá de la búsqueda incesante del escándalo político– difícilmente se piensa ya en contar historias, nos obsesiona la idea de la presentación, no el contenido; se hacen a un lado las ideas, los argumentos, la investigación y el cotejo de datos para dar paso a lo atractivo, lo que llamará la atención de la audiencia”.

La cita que usted acaba de leer, publicada en estas páginas el 6 de septiembre de 2014, es de la autoría de Edilberto Aldán, el mismísimo calumnista que escribe La (im)Purísima… Grilla. La contradicción entre el púlpito y la parcela jornalera es evidente En la columna, “el cotejo de datos” no existe, nunca ha existido, para desgracia del periodismo profesional. ¿A cuál Edilberto Aldán le cree usted? Yo a ninguno.

La envidia (de la buena) me corroe. Hasta la fecha no se qué se siente recibir esas cartitas, esos desmentidos; quizás, porque utilizo información concisa, precisa, verificable y confiable. Apegada a la verdad.


Por supuesto, mis opiniones están sujetas al debate, el rebate y el embate, siempre y cuando los divergentes de mis apreciaciones, muestren el rostro, den la cara, cuestionen con nombre y apellido. Desprecio a los desvergonzados fantasmas que filtran el infundio para ser esparcido con el ventilador pendenciero del quintacolumnista.

El también director editorial de LJA disfruta a plenitud el sadomasoquismo. Espero que haya quedado satisfecho. Es una forma de agradecerle el reconocimiento a Vale al Paraíso, al escribir que “columnas solemnes y de una confiabilidad irrefutable como la de Mario Granados Roldán…”.  

Para la próxima,  Aldán deberá pedir el descuento en caja o mostrar la tarjeta de cliente consentido, le saldrá más barata la paga de la dolorosa sesión, porque tal parece que su embate, personal y recurrente, continuará; no importa, textos como el de hoy me solazan.  

Porque alguien debe de escribirlo: El viernes reciente, Otto Granados, en su comentario editorial de Radio Grupo, le aplicó los santos oleos al PRI Aguascalientes; preguntó que “cómo el PRI irá a hacer política desde la oposición cuando las urnas han dejado un resultado adverso”; pidió darle vuelta a la página; visualizó una parte de la estrategia electoral para el proceso 2017-2018: “quizá lo mejor para el PRI es desterrar la creencia de que las candidaturas ya tienen dueño o que hay facturas por pagar y asegurar que los candidatos que vengan en el futuro, concretamente en 2018, sean los más competitivos, los de mejor imagen, los de más experiencia y los más eficaces políticamente para representar al estado en el gobierno federal”.

Y colocó en piso, la piedra donde el tricolor edificará su resurrección:”Habrá que definir qué le ofrece el PRI a Aguascalientes en los próximos dos años y empezar a trabajar desde ahora en aquello que realmente le importe a la gente, que son las cosas elementales: buenos empleos y bien pagados, seguridad, un desarrollo social y urbano equilibrado, una educación de gran calidad y una propuesta de decencia y honestidad en los cargos públicos. Si no se reúnen estos requisitos, el PRI estará en la oposición por largo rato”.

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