El papel de las instituciones ante el devenir histórico - LJA Aguascalientes
03/07/2022

 

Conocer la historia no nada más es importante para no repetir errores, sino porque es nuestro vínculo con el presente y con el futuro. A través de la historia, las instituciones han tenido un lugar preponderante como eje rector. Incluso estas han acotado el poder supremo que ha sido intrínseco a grandes hombres, el Senado fue siempre un contrapeso importante para el intento de Julio César para tener un control absoluto del Imperio Romano. En la historia de América Latina, las instituciones también frenaron la visión de un amplio poder de Simón Bolívar.

Douglas North, un brillante economista, el cual destaca el papel del marco institucional para un desempeño eficiente económico, argumenta que el correcto desempeño de éstas reducen la incertidumbre y los costos de transacción para lograr un mayor crecimiento económico. Si no hay instituciones sólidas que nos ofrezcan certeza y otorguen viabilidad al desarrollo de los agentes económicos, hasta enterrar a nuestros muertos sería complicado.

En el texto que menciona Jesús Medina sobre Hacer Historia con Mayúsculas, es importante el papel que deben desempeñar nuestras instituciones. Sobre todo ante el “contrato social” que menciona Rousseau en el cual los hombres voluntariamente renuncian a un estado de natural inocencia para someterse a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores inherentes al intercambio social. Ese ser que cuando nace lo hace sin maldad y en que predomina el amor y la piedad, pero que cuando crece se perturba con las riquezas.

De hecho, Jeremy Bentham, en su Introducción a Los Principios de la Moral y Legislación escribió: “La Naturaleza ha colocado al hombre bajo el dominio de dos maestros soberanos, el dolor y el placer. Estos determinan todo lo que debemos hacer y lo que vamos a hacer… gobiernan todo lo que hacemos, decimos, y pensamos”. Así incluso este contrato social se pueden regir por estos dos maestros soberanos.

Ante la coyuntura actual y el rediseño de un nuevo pacto social, un marco institucional sólido llevará a buen puerto la firma del mismo. En este sentido es necesario profundizar las reformas estructurales para fortalecer nuestras instituciones. El fortalecimiento de la competencia evita las distorsiones de los precios relativos y la pérdida del poder adquisitivo, una mejor educación eleva la productividad, y mayores inversiones en sectores claves detonan el crecimiento económico.

Como menciona José Miguel Torres en su texto de “Psicología y Economía”: Hay que distinguir entre entre razonable y racional. Normalmente decimos que alguien es razonable si sus creencias están apegadas a la realidad, y si sus acciones son consistentes con sus intereses y valores. El término racional es más fuerte: nos hace pensar en deliberación, cálculos, y frialdad.


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