Mímesis o agenda de género en el municipio / Porque ser mujer no es fácil - LJA Aguascalientes
28/01/2023

De querer entrar a la política, yo no lo haría a través de las cuotas de género. Supongo que a las personas nos gusta ser conscientes de nuestros logros y que se valore el esfuerzo que imprimimos para obtenerlos, meritocracia, pues. No quisiera ser una mujer joven en este sistema político regido por hombres que se atrevan a minimizar todo lo que hago o digo porque mi condición femenina esté presa de su dominio patriarcal. Peor aún, detestaría no saber qué o cómo responder al trabajo que se me encomendó, porque mi conocimiento es poco y llegué sin saber de qué se trata.

No quisiera despertar un día y tener tras de mí a un asesor de imagen que me diga qué debo usar, cómo y cuándo. Si decidiera no hacerle caso, no me gustaría devanarme los sesos pensando qué será lo más apropiado usar para que los demás me avalen en la reunión o la presentación. No me gustaría que a media mañana alguien se fijara solo en mi maquillaje y que con el ánimo de ayudar me comente que ya se corrió por el sudor, o que mi pelo se ve desarreglado por el viento, que mi escote es muy pronunciado en mi vestido cruzado, y me extienda con una sonrisa un segurito para no levantar habladurías sobre si muestro el pecho que, dicen, decidí aumentarme.

No quiero que cuando llegue a mi oficina un funcionario cualquiera, político, legislador, hombre, se acerque a mí y me salude de beso, mientras pasa su mano por mi espalda y la baja lo suficiente como para sentirme incómoda mientras me dice lo hermosa que estoy este día; que cuando entre al salón, todas las miradas de ellos y de ellas revisen mi atuendo, mis caderas, que si engordé o me veo demacrada, que decidan si no luzco impecable.

Que cuando me ponga nerviosa ante muchas personas y no pueda evitar un error en mi pronunciación, comiencen a murmurar entre las filas que soy inexperta por mi edad y sexo.

Pensar en usar zapatos que lastimen mis pies y que no me pueda quitar a medio evento, o a media conversación, me pone mal, como cuando alguien de mi equipo se atreva a decirme que no se me ocurra tener novio por ahora, que ni pensar en dejarme ver con un compañero del trabajo porque puede prestarse a malas interpretaciones, mucho menos casarme o tener un hijo. Pero ¿si no hago nada de esto también correrían rumores sobre mi sexualidad?

No me va a gustar que alguien se atreva a cuestionar mis decisiones antes de analizarlas, o cuando se pregunten entre ellos con la mirada llena de cizaña si esa idea es mía, o quién es la mente maestra detrás que orquesta mis acciones y palabras.

No quiero porque ya sé lo que se siente, como otras muchas mujeres saben, estar en esas circunstancias. Sé cómo nuestros cabellos largos han sido estigmatizados como sinónimo de ideas pobres para muchos hombres en todos los estratos políticos y sociales. Sé cómo se siente cuando por fin tomas las riendas de una empresa y siempre saldrán a decir que no sabes lo que haces o que ya te mareaste de poder, o que llegaste a ese lugar porque te acostaste con uno o con muchos, para obtenerlo, o que te apalancaste de la paridad de género.

 

Rindió protesta como alcaldesa de Aguascalientes Teresa Jiménez. Los hombres fueron los principales invitados en la sesión, pocas mujeres en el lugar y en el estrado con ella. Las más eran edecanes, con quienes horas después la nueva alcaldesa se tomó una foto para subirla a redes sociales, en un baño de equidad y de pueblo. Las menos fungieron como consortes de los políticos que participaron en el evento y otras tantas fueron las mujeres políticas de siempre, que, solas, con sus asistentes, empoderadas y seguras de sí, participaron sin el menor asombro de lo que ya conocen.


Pocos la cuestionarán por el deficiente desempeño que tuvo como diputada federal, por la oportunidad que perdió al participar en la toma de decisiones e incidir en el ámbito político y jurídico para transformar el contrato social que llevamos a cuestas, pero sí mencionarán, como ya lo han hecho, que es amiga de Ricardo Anaya, el presidente nacional de su partido, o que este evento de su ascenso al poder fue como la coronación de una reina.

No quisiera ser Teresa Jiménez porque viviendo estas u otras violencias y discriminaciones no ha hecho nada por evitar que le suceda lo mismo a otras mujeres, porque ha mostrado su falta de compromiso para con nosotras, como cuando explicó en su campaña a la alcaldía por qué considera que las mujeres necesitamos y nos ayudan “los temas de computación o de cuestiones de belleza” para salir adelante.

En su discurso de bienvenida, la alcaldesa no ofreció nada nuevo para las mujeres que habitan su municipio: la misma retórica de siempre con el incluyentismo que defenderá el derecho a una vida sin violencia, con unidades de atención a víctimas y programas para mujeres emprendedoras que necesiten trabajar desde casa para no descuidar a sus hijos… no le importó lo que esto implica,  la reproducción de estereotipos y que nos coloca en los mismos roles de género que hemos padecido desde siempre, el hogar, la mujer como lo maternal, lo doméstico, sin observar que nuestras necesidades son muchas más que atender a los hijos, o ser el soporte virtuoso de la familia, que este tipo de acciones afirmativas tapan un hoyo para destapar muchos más baches.

¿No ha sentido Teresa Jiménez ese ensañamiento de la clase política contra ella por su género? ¿No ha tenido la necesidad de romper estructuras y relaciones de poder en el sistema en que se mueve? ¿No le ha sufrido con sus compañeros varones? Aunque también las mujeres la han despreciado, como cuando Norma Esparza, del PRI, le apostó por mencionar primero que nada que “pudiera tener una cara muy bonita, pudiera estar muy guapa la candidata, pero”, pero.

Teresa Jiménez tiene otra oportunidad para realizar acciones políticas de género, para denunciar abusos y aceptar propuestas de otras mujeres, para incluirnos en su agenda municipal, esa que hasta ahora se ha visto mimetizada por las formas políticas típicamente masculinas y que de seguir así avalarán al sistema que terminará dominándola y absorbiéndola, legitimando la opresión en que vivimos.

Apelando a su conocimiento: ¿Qué opina la alcaldesa de permitir el libre ejercicio del trabajo sexual, de la eliminación de la Zona de Tolerancia? ¿Qué sabe de la legislación del feminicidio como delito autónomo, de la norma 46, del acoso callejero?

A mí no me gustaría ser Teresa Jiménez en esos momentos, cuando no sepa o no quiera responder y tenga que voltear a ver la sonrisa de un hombre que lentamente baja su mano por mi espalda, mientras aprueba mi peinado o el segurito en mi escote.

@negramagallanes


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Tania Magallanes
Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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