04/06/2020


No hay lugar a dudas que el contenido del texto del maestro Jesús Medina Olivares es un claro reflejo de la situación de la condición actual del Estado mexicano.

Es claro pues, que el Estado en la actualidad no es capaz de proveer las condiciones mínimas acordadas en el contrato social, como es garantizar la protección tanto de la propia vida y el bienestar, así como de la propiedad privada. Por tanto no es descabellado que el ciudadano al sentir la orfandad estatal tienda a la autoprotección.

Tan es un hecho, que incluso el senador panista Jorge Luis Preciado tuvo la ocurrencia de presentar una iniciativa de reformas a la Constitución y a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos para que los ciudadanos puedan tener armas en su trabajo, en los servicios de autotransportes, así como en sus traslados en automóvil; si de esa categoría son nuestros representantes “populares”, que en lugar de exigir al Ejecutivo el cumplimiento de la ley prefiere meterle mano para poder eludir la responsabilidad.

Y es que esta falla de la clase política mexicana es inherente a sí misma, la mayoría de los políticos que tenemos están acostumbrados a mandar a hacer a su gusto y no como dicen las leyes; se manejan en la discreción de la opacidad sin la menor intención de rendir cuentas a los ciudadanos; y además de muchos más vicios, no son capaces de mantener con vida a su propio sistema que los alimenta.

Ya no es posible distinguir entre los militantes de un partido y otro, ya ni siquiera les interesa el poder político, sólo se ven las malas mañas y la sed por estar en una condición superior a la del ciudadano de a pie, se les ven las ansias de querer comer con manteca y disfrutar de los beneficios de la clase.

A los políticos se les ha ido de las manos la capacidad de hacer frente o, como mínimo, el papel de negociante de los grupos de crimen organizado de los cuales ahora muchos de ellos son chalanes.

Cada vez son menos los políticos que le interesan ideas como las de la gobernanza, la transparencia, los gobiernos abiertos, los mecanismos de participación ciudadana.

Sin duda, estamos ante una de las mayores crisis de ingobernabilidad que ha tenido nuestro país, y es porque son, los políticos que hemos descrito en los párrafos anteriores, los peores especímenes que habitan en el pantano de la política y que cobran un sueldo que pareciera que lo merecen.

Tenemos gobernadores que desfalcan al erario sin que ninguna autoridad sea capaz de sancionarlos.

Es necesario la activación de la participación ciudadana por medio de la sensibilización de los próximos ciudadanos, debemos crear una generación de ciudadanos capaces de conocer y hacer valer sus derechos, pero también consciente del cumplimiento de sus obligaciones; pues en la actualidad es difícil que desde la perspectiva ciudadana puedan ser impulsadas acciones como la creación de leyes antiderroche, de exigir la rendición de cuentas constante y la transparencia permanente en el quehacer político. Esta concientización del ser ciudadano incluso redituaría en tener una nueva clase política que se asuma primero, como un ciudadano más, que esta realizado una labor de servicio público y consciente, además de que su actuar afecta de manera importante la dinámica sociopolítica.

@aguileralespron


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