Bow down bitches, bow-bow down bitches / Por mis ovarios, bohemias - LJA Aguascalientes
14/08/2022

Toda la vida he sido para mi madre Negra, Negrita, o Negra cambuja, fue por eso que cuando me gritó Negra, ya me voy delante de todos mis compañeritos de la secu no me causó ni la más mínima extrañeza, pero a los otros sí, tanto que lo utilizaron por semanas con el afán de molestarme. Cuando se dieron cuenta que yo no entendía la sorna ni me acongojaba dejaron de hacerlo. Excepto mis amigos. Para ellos se quedó como una forma amorosa de nombrarme, hasta ahora, a la que en ocasiones le agregan pinche. Pinche negra.

Es obvio que yo, mexicana clase mediera, no tengo ni idea lo que implica la verdadera negritud. Mi morenez es la misma de millones de mexicanos, así que la discriminación que he sufrido ha sido por lo general entre personas que comparten mi misma condición y que me dicen Güerita en el mercado. La discriminación está tan arraigada en nosotros que ya ni la vemos, como aquel morenito que me dijo que Fox tiene razón: Los mexicanos hacen trabajos que ni los negros quieren hacer. Para cuando le dije que no veía diferencia entre él y Trump ya nos estábamos gritando.

El genotipo de las personas sigue definiendo lo que es y cómo, por lo que no se han detenido en el mundo las muertes por racismo y xenofobia. A esta condición tengo que agregarle todavía otra escala: ser mujer. Porque no es lo mismo ser hombre que mujer. En este caso, mujer negra. Mujer negra pobre. Mujer negra pobre prostituta. Mujer negra pobre prostituta madre y si me sigo puedo crear una lista infinita de desventajas si me pongo a clasificar.

Beyoncé a últimos discos es una negra que compone para negros. Una mujer negra esposa madre multimillonaria. Es la negra de moda ahora que está embarazada y que Adele le compartió el Grammy. Lo cierto es que el trabajo de esta negra vale por sí mismo. En sus privilegios, reconoció que hay otras mujeres negras, y también amarillas, blancas, moradas, azules que viven mayores discriminaciones y penurias que ella misma y para ellas ha escrito también. Racismo, brutalidad policiaca y feminismo. Coló a Malcolm X entre sus canciones con The most disrespected person in America is the black woman. O cuando suena a media canción We teach girls that they cannot be sexual beings in the way that boys are. Feminist, the person who believes in the social political, and economic equality of the sexes, y corro a Google a investigar quién es y resulta la escritora nigeriana feminista Chimamanda Ngozi Adichie. ¿En serio? Vaya sorpresa, pero sí, esta negra de quien pensaríamos que no necesita nada tuvo que olvidarse de lo que era, y escribir y defenderse de quien la ve incapaz de crecer ella sola.

Hace unos días me decían lo odioso que es soportar las peladeces de un albañil, lo incomprensible de que una mujer defienda y regrese con el marido golpeador, o que cómo la güera obtuvo la chamba. Estoy convencida que en esta crítica hay hartazgo por todas las diferentes medidas en las que hemos sido violentadas, aunque también parece que hay mucho de la misma ceguera que nos proporciona el racismo, el clasismo, la homofobia y el sexismo, pues no solo es un albañil el que nos agrede de forma soez, la política y la academia está llena de hombres vulgares y sin escrúpulos, y antes de hablar de las mujeres defensoras de su agresor deberíamos observar cómo la historia y el contexto nos ha aplastado tanto que a veces es muy difícil salir de ahí, así como tampoco podemos dejar de cuestionar si la rubia estaba capacitada para el empleo.

Entonces, si observo el racismo como un campo amplio de violencia, veamos a la otra minoría, “otras” mujeres, que si no son negras, sí sufren en particular de algo que las oprime, la burla y denostación porque sufren de estrabismo, que no tienen cabello ni ropa fina o lo que sea que implique la discriminación. Si no podemos analizar fuera de nuestro contexto estamos sesgando lo que nos une: somos mujeres que vivimos de muchas formas la opresión. Si logramos vencer esta barrera nos reconoceremos las diferencias como una oportunidad de plantear nuestra única similitud y transformarlo en trabajo en equipo, feminismo, pues.

En la era de la globalización, nosotras nos integramos y nos excluimos, la colonización ha llegado a todos los rincones de la Tierra, lo que origina procesos violentos y genocidas en todos lados. En nosotras, mujeres ricas pobres blancas negras indígenas campesinas profesionistas musulmanas se llama feminicidios. Por fortuna, algunas tienen la oportunidad de hacerse notar, como Beyoncé, en lo social y político, pero ninguna debería olvidar lo diversas que somos. El rechazo a las otras y a sus condiciones nos hará perder la lucha contra la misoginia, porque al final resulta irónico que cuando nos entregamos a una causa repetimos las mismas estructuras de opresión: sí, claro, feminismo, pero ella es joven, vieja, alumna, maestra, tiene dinero, es ignorante, ella no sabe, no puede, la domina el marido.

Habrá que cuestionarnos qué tenemos que hacer para que todas gocemos de lo mismo, empezando por no olvidar dónde estamos paradas, reconocernos, asociarnos y politizar nuestras privaciones para construir sobre firme que no sea desmontado por el sistema patriarcal. Que nuestro trabajo valga por sí solo.

Mientras, esta Pinche negra se sabe privilegiada tan solo porque puede nombrarse: I know when you were little girls / You dreamt of being in my world / Don’t forget it, don’t forget it / Respect that, bow down bitches. Beyoncé, ahí debes una lana por la mención.


 

@negramagallanes


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Tania Magallanes
Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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