La puerta rosa no sale sobrando / Lo que uno se encuentra – LJA Aguascalientes
13/08/2020


 

De características que posibilitan una interpretación que, con buena intención, se podría llevar incluso por terrenos que le guiñen un ojo a la poesía, La jaula de oro de Jonathan Fuentes, es una obra que podría encasillarse en lo que se considera como ensamblaje o arte objeto. La obra es una estructura cilíndrica hecha de tubos de neón blanco en forma de jaula y cuya puerta se muestra abierta y en neón color rosa. 25 kilos de alpiste cubren el piso de la jaula y se extienden hacia el exterior de esta para cubrir la base sobre la que reposa.

Si bien desde una trinchera llamada “opinión personal” podría decir que el título se desfasa de las posibles lecturas que de la obra se puedan tener, concedo al autor el acierto de haber logrado una pieza potente y atractiva en vías de ser perfectible.

Utilizar las connotaciones del color blanco y del término “iluminar” para contraponerlas a la idea del encierro otorga una personalidad interesante a la obra. Aprisionar con luz y la pureza y libertad de lo albo en tensión con la consecución de verticales dispuestas para contener, para impedir ¿acaso el vuelo?



La puerta se presenta abierta, condición que trastoca la naturaleza misma del objeto y lo plantea quizás más como un mero habitáculo y no tanto como una jaula. El cambio de color en la composición es importante pues funciona como un flash visual, como una llamada de atención que, siguiendo clichés de pensamiento, se podría emparejar a lo femenino. Me niego a leer esta apertura y cambio cromático como una mera ocurrencia, prefiero pensar que Fuentes tiene una intención ¿acaso el autor considera a la mujer como la salvación? ¿son ellas quienes nos liberan del encierro?

Ahora bien ¿el alpiste al interior de una jaula abierta es un señuelo? ¿estamos frente a una trampa? De ser así, ¿qué sentido tiene el alimento del exterior? ¿no es esto una inconsistencia en el discurso de la obra?

Por otro lado, si a la puerta abierta se le suma el vacío de la jaula el resultado plantea una disyuntiva ¿la trampa no ha funcionado o ha sucedido una fuga? ¿prolepsis o analepsis? ¿ la obra es la posibilidad de algo por suceder o la narración de lo acontecido?

Si bien algunos ajustes al planteamiento museográfico podrían potenciar el impacto de la obra y una revisión a la relación entre el título y la solución formal favorecería la recepción del discurso, es pertinente decir que la pieza de Jonathan Fuentes posee una factura que se aplaude, es evocadora y genera un diálogo que remite a una travesía literaria que me hacen pensar en el bluebird de Bukowski y en la idea hermosa de cualquier posibilidad de fuga con nombre de mujer.

La jaula de oro es una de las obras que Jonathan Fuentes está exponiendo en la Galería de la Ex Escuela Pía en el andador Juárez # 107. Usted puede ir a corroborar si todo esto que escribo son sólo patrañas.

 

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