Opinión

Andamos justos de genios… En recuerdo de Fernando Toussaint / El banquete de los pordioseros

No recuerdo cuándo fue con exactitud, y la verdad me molesta mucho no tener claras este tipo de cosas, las fechas como ésta son importantes para mí y de verdad me incomoda no recordarlo. Bueno, como sea, fue a finales de los 80 en lo que en aquel tiempo era el Teatro del Parque, hoy conocido como Teatro Víctor Sandoval, en aquel concierto se presentó un proyecto de jazz en el que estaba involucrado, obvio, entre otros músicos, el baterista Fernando Toussaint, una de las referencias obligadas en el jazz de México, de hecho, creo que sería injusto considerarlo estrictamente como un músico de jazz solamente, lo es, pero se trata de uno de esos músicos que no conocen de etiquetas, porque invariablemente, las etiquetas limitan y él, la verdad no entendía mucho, de hecho nada, de limitantes, la expresión musical, en su caso, fluía libremente como sin duda debe de fluir todo tipo de expresión artística, que por el simple hecho de serlo, es ya una expresión libre y honesta.

Bien, pues te decía que en aquel concierto del Teatro del Parque de finales de los años 80 se presentó Fernando Toussaint, siempre con una propuesta inteligente y ambiciosa. Recuerdo que el concierto lo transmitíamos en vivo por Radio 1320, hoy tristemente en el más cruel de los olvidos y yo tuve el honor de haber sido convocado por la dirección de Radio para conducir esa transmisión, eso, por cierto, lo solíamos hacer muy frecuentemente cubriendo un porcentaje muy alto de conciertos de buena música, de esa otra música con menos reflectores, pero con más sustancia que la música desechable y con fecha de caducidad.

Bien, pues ya para terminar el concierto, prácticamente ya como un encore, Fernando Toussaint anunció la presencia de su esposa que también cantaba, la presentó, su nombre es Ivonne Guevara y yo no tenía la menor idea de quién era esa chica, la verdad, tienes que creerme, yo no sabía quién era ella. Junto a mí estaba mi buena amiga Margarita Guillé, también comprometida con los medios, y se acercó y me dijo: “Ella canta con Flans”, aquel grupo pop de los 80, ¿te acuerdas?, la verdad, mi indignación llegó al límite, pensé para mí: “yo vine a escuchar jazz no a alguien que se enamoró en un bazar, a mí qué pingos me importa eso”. Pues con mi aprobación o sin ella apareció en el escenario la chica en cuestión vestida con unos tenis blancos, uno de esos pantalones ajustados que no sé cómo se llaman pero recuerdo que eran de franjas gruesas blancas y azules y le llegaban arriba de los tobillos, una blusa blanca y sin la menor pretensión vanidosa. La recuerdo pararse frente al escenario, sacar del resorte de la cintura de su pantalón, o como sea que se llame, una armónica y empezar a improvisar un blues, después se puso a cantar el jazz como si de una afroamericana de la región del Delta del río Mississippi se tratara. Yo me quedé con la boca abierta, la verdad no daba crédito a lo que escuchaba, no entendía que esa extraordinaria cantante y armonicista fuera la misma que cantaba con el trío pop de Flans.

Al terminar el concierto no me quedé con las ganas de una entrevista y la conseguí con los dos, a ella le preguntaba con el mayor aturdimiento, cómo era posible que con esa voz cantara cosas que no le permitían su verdadero lucimiento, recuerdo que ella me contestó que en Flans sólo trabajaba, y acá hacía lo que verdaderamente le gustaba, recuerdo muy bien a su esposo, Fernando Toussaint que se reía al ver mi confusión, yo estaba aturdido, confortablemente aturdido, parafraseando a Pink Floyd.

Bien, el punto es que esa fue la primera ocasión que vi en vivo a Fernando Toussaint y tuve la oportunidad de intercambiar con él una breve charla en aquella entrevista. Después lo vi varias veces, con sus hermanos Eugenio (q.e.p.d.) en el piano y Enrique en la batería tocando con Sacbé en el Teatro Aguascalientes un concierto en el que presentaron su disco The painters completando la fórmula con el extraordinario saxofonista Paul McCandless. Este disco es un álbum conceptual en donde cada una de las canciones que lo integran, 9 en total, son un interesante discurso musical inspirado en la obra de diferentes pintores. El teatro estaba lleno, las 1650 butacas del Teatro Aguascalientes estaban ocupadas, lo que sí llama poderosamente la atención considerando que el jazz no es exactamente un dulcecito fácil de digerir.

También tuve la oportunidad de disfrutar de una presentación de los tres hermanos Toussaint cobijados por el mágico nombre de Sacbé tocando un concierto para trío de jazz y orquesta sinfónica escrito justamente por el maestro Eugenio Toussaint y que lo presentaron aquí en el marco de lo que en aquel tiempo, hablamos de 2008, era el Encuentro Regional de Jazz Centro Occidente, hoy simplemente Festival de Jazz de verano. El concierto fue, por supuesto, con nuestra máxima entidad musical, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes.

Ahora que nos enteramos de la muerte de este gran baterista mexicano, Fernando Toussaint, organizador del Festival de Jazz de la Riviera Maya, uno de los más importantes del continente, no dejamos de lamentarlo profundamente. Los grandes están partiendo a la eternidad y como dice Mecano en su canción Salvador Dalí -hablando de pintores- “andamos justos de genios”, y sí, andamos justos de genios y los poquitos que nos quedan están partiendo poco a poco. Descanse en paz Fernando Toussaint.

 

rodolfo_popoca@hotmail.com

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Rodolfo Popoca Perches

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