09/07/2020


 

El Estado de México es el estado del país más densamente poblado con casi 17 millones de habitantes. Con 125 municipios, representa aproximadamente 11 millones de votos en el padrón electoral en el ámbito nacional, lo que lo hace una de las entidades federativas claves para cualquier elección presidencial.

¿Por qué estamos hablando del Estado de México? No lo hacemos en esta ocasión por el Centenario del mejor equipo de futbol mexicano de los últimos 20 años, el Toluca. Lo hacemos porque el próximo 4 de junio de este año los mexiquenses tendrán a bien elegir a su nuevo gobernador.

Los postulados para este cargo son Josefina Eugenia Vázquez Mota por el Partido Acción Nacional; Alfredo del Mazo Maza por la coalición hecha por el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Verde Ecologista de México, el Partido Nueva Alianza y el Partido Encuentro Social; Juan Manuel Zepeda Hernández del Partido de la Revolución Democrática; Delfina Gómez Álvarez por el Movimiento de Regeneración Nacional; Oscar González Yáñez por el Partido del Trabajo y María Teresa Castell de Oro Palacios e Isidro Pastor Medrano como independientes.

De los candidatos antes mencionados, todo apunta a que la disputa real se encuentra entre Delfina, Josefina y Alfredo, puesto que los candidatos del PRD, PT y los Independientes no han logrado posicionarse en el ánimo del electorado. Diversas encuestadoras dan por ganadores a alguno de estos tres candidatos, por lo que es dable decir que se encuentran en un empate técnico en una batalla electoral que representa mucho más que la elección de un gobernador.

La elección del próximo 4 de junio será histórica puesto que de ganar cualquier partido distinto del PRI representaría el fin de la hegemonía priista en estado que ha sido históricamente su bastión. Representaría que la gente del Estado de México habría decidido por fin decir basta a décadas de miseria e inseguridad en su estado.

Por otro lado, no es menor la representación que tiene esta elección en el camino de la elección presidencial del 2018.

Si gana Delfina Gómez Álvarez, se podría augurar un inminente triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial. El fenómeno electoral que ha sido la maestra Gómez Álvarez en su estado da motivos para comenzar a dibujar un escenario en el que ella, que tiene todo el físico y estilo de habla de un mexiquense, sea la próxima gobernadora de ese estado.

Si gana Josefina Vázquez Mota podríamos garantizar que el PAN con cualquiera de sus dos candidatos llegaría a Los Pinos en 2018. Este escenario se vuelve más probable aún si se considera la posible alianza de facto que el PAN pudiera tener con diversos sectores del PRD para ganar la elección de gobernador para Vázquez Mota.

Si gana Alfredo del Mazo no garantiza de ninguna manera el triunfo del PRI en 2018 puesto que lo único que lograría es preservar su última trinchera y dejaría el escenario hacia 2018 en las mismas condiciones en las que al día de hoy se encuentran -condiciones en las que evidentemente el PRI no tiene cabida en la elección presidencial del 2018-.

El PRD por su parte juega un papel fundamental en esta elección puesto que los 8 o 10 puntos que representa en la contienda serían determinantes para lograr un triunfo de Josefina o de Delfina. En su lecho de muerte, el PRD tiene una última gran decisión que tomar, de no hacerlo, morirá por inanición.


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Faltan cada vez menos para la próxima elección presidencial, una elección en la que nadie tiene garantizado el triunfo. Sin embargo, el 4 de junio próximo podremos vaticinar con un margen de error mínimo.

 

alvarezsanchezjl@gmail.com

 


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