Cultura

Reivindicar el lugar de la poesía gay, propósito del libro La síntesis rara de un siglo loco

 

  • Sergio Téllez-Pon es el autor del libro que se presenta este miércoles 21 de junio en el Museo Universitario del Chopo
  • Se lleva a cabo el XXX Festival Internacional de la Diversidad Sexual

 

La síntesis rara de un siglo loco. Poesía homoerótica en México, el más reciente libro de Sergio Téllez-Pon tiene, a decir del propio autor,  el propósito de reivindicar el lugar de la poesía gay en nuestro país, ya que “se le ha querido ver como un tema menor dentro de la literatura mexicana o se le ha querido minimizar o invisibilizar”.



Publicada en la colección Ensayo del Fondo Editorial Tierra Adentro, de la Dirección General de Publicaciones (DGP) de la Secretaría de Cultura, la obra comienza con los poetas que escribieron poesía homoerótica en las postrimerías del siglo XIX y principios del XX y termina con las generaciones más recientes que comenzaron a publicar en la primera década del XXI.

La poesía con tema homosexual en México, en lengua española, no es una historia paralela a la de la literatura mexicana; no es, tampoco, un tema menor dentro del panorama de nuestra lírica, simplemente forma parte de ella, enriquece nuestra literatura y está a la par de sus más altos logros, escribe en la introducción del libro el ensayista y crítico literario.

En México, apunta Téllez-Pon, el acontecimiento paradigmático que le dio visibilidad (término que será fundamental para el movimiento de liberación gay de los años setenta) a la homosexualidad fue, sin duda, el famoso baile de Los 41, ocurrido la noche del 17 de noviembre de 1901 en la calle de La Paz, hoy Ezequiel Montes, de la colonia Tabacalera.

A partir de este suceso inició una agresiva represión política y social contra los homosexuales incluido el escándalo en la prensa amarillista. “Por su parte, la represión política, incluida la policial, fue sistemática e implacable: a los que se encontraron travestidos en ese baile se les envió a Yucatán a hacer trabajos forzados; luego, la policía, el aparato represor más directo, se encargó de las famosas razzias contra fiestas y bares, y tuvo el ojo puesto sobre los travestis que se prostituían”.

Estalló la Revolución Mexicana y, años más tarde, la euforia nacionalista que no admitía a los “contranatura”, pues ofendían la hombría, el machismo y a la Revolución misma: es decir, la homosexualidad no estaba en la esencia del ser mexicano, recuerda el autor.

La poesía con tema gay, sin embargo, surgió sigilosamente, auxiliada por personalidades de otras latitudes que florecieron a lo largo de varias épocas: poetas griegos y latinos, Shakespeare, Miguel Ángel, etcétera. En principio se recurrió a ellas para decir lo que no se podía nombrar directamente, así que los poetas transfiguraban su amor en el amor que vivieron otros, ya fueran héroes, mitos o leyendas.

Con el paso del tiempo, las generaciones han ido reivindicando esas figuras en sus respectivos versos, ya con mayor libertad (Cernuda escribió poemas inolvidables a Luis II de Baviera y a Rimbaud y Verlaine, a quienes también Arturo Ramírez Juárez les escribiría un bellísimo poema). Mientras en 1910 estalló la Revolución, el poeta Amado Nervo publicó en Madrid un pequeño libro llamado Juana de Asbaje. Fue el primer intento moderno por reposicionar la figura y, principalmente, la obra de sor Juana después del menosprecio que padeció durante dos siglos.

Aunque Amado Nervo no habla ni de las preferencias sexuales de la monja jerónima ni de la “rareza” de su poesía dedicada a María Luisa Gonzaga Manrique de Lara, condesa de Paredes, lo importante no es si sor Juana era lesbiana o si escribió así por retórica de la época, sino que desde el siglo pasado, en el que se le reivindicó junto con todo el barroco, sus poemas se han leído como fundacionales y paradigmáticos del lesbianismo.

Sergio Téllez-Pon agrega que escribir poesía homoerótica no es el único mérito de estos poetas, como tampoco lo es que la mayoría sean homosexuales. “Es, simplemente, la particularidad, el tema en el que he puesto mi atención dentro de su obra. Y me lo he propuesto porque la poesía con tema homoerótico en México es ya tan vasta que no puede eludirse más. A la manera de Roland Barthes, puede decirse que al reunir los fragmentos se ha creado un discurso. Con sus particularidades, su tono, su lenguaje, sus fisuras, esos poetas y, en específico, esos poemas -buenos o malos- han contribuido a crear una identidad plena en la que cada vez más lectores se reconocen”.

 

Con información de la Secretaría de Cultura

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