Sociedad y Justicia

Se tolera la violencia contra las mujeres

 

  • El servicio que brinda el Ministerio Público para atención de violencia contra las mujeres es deplorable; disminuye el problema que le presentan y el señalado resulta exonerado de cualquier culpa
  • Se requiere reeducar a los hombres para no tener que contar con servicios exclusivos para mujeres

 

Las acciones que desde hace más de dos décadas se han emprendido para erradicar el feminicidio en México no han sido suficientes, el movimiento inició en 1996 y el caso de Mara Castillo, que tomó relevancia en el ámbito nacional, se suma a la estadística de las miles y miles de mujeres que han sido víctimas en vehículos, en la calle, en lotes y en sus mismas casas; la lucha se ha visto coartada por los muchos casos en que las autoridades no están de acuerdo en defender los derechos humanos de las mujeres; “son cómplices, son omisos, tenemos el grave problema de que hay tolerancia a la violencia a las mujeres, por parte de las familias, de la comunidad, el estado e instituciones”, lamentó Marcela Lagarde y de los Ríos.

En la cátedra Marcela Lagarde y de los Ríos; Primer coloquio de género: Del discurso teórico a la práctica, que se lleva a cabo en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la investigadora mexicana enfatizó que el servicio que brinda el Ministerio Público para atención de estos casos es deplorable; cuando las mujeres van a denunciar, no la respetan, disminuye el problema que ellas presentan y el señalado resulta exonerado de cualquier culpa; “tenemos que hacer que la justicia como parte de la prevención y erradicación sea justa”.

Urgió a la creación de proyectos concretos, políticas específicas, como el caso de los Uber que hicieron un aplicación específica para el género femenino; los vehículos son conducidos por mujeres capacitadas que pueden proteger los derechos humanos de quienes viajan en estas unidades; “para que no haya la posibilidad de una nueva violación en un taxi, Uber o cualquier modalidad”.

Consideró que este tipo de medidas no deberían considerarse ya que las mujeres deberíamos tener la tranquilidad de hacer uso de estos servicios de manera segura, pero se requiere reeducar a los hombres. “Algún día espero que ya no necesitemos medidas como esas; tenemos el metro separado en horas pico y ha disminuido el 80 por ciento de denuncias de acoso en el metro por esa medida que es práctica (…) hay gente que se enoja por estas medidas, pero a las mujeres son a las que nos puede hacer agresiones de este tipo; ya no tendríamos que ir unas por un lado y otros por otro”.

En nuestro país las universidades públicas educan, que esta universidad tenga la cátedra debe ir de la mano con impulsar políticas universitarias para la igualdad, no sólo dentro sino fuera del campus.

El papel que pueden jugar las universidades en el avance de los derechos de género de las mujeres es importantísimo; las instituciones públicas en el país han sido claves del desarrollo social, económico, cultural, político y de investigación, educan y si están comprometidos comprometidas con esta carga académica aporta considerablemente: “Es compromiso de muchas instancias académicas lograr esa perspectiva de género; el Plan Nacional de Desarrollo está en el plan universitario de la Anuies, de la Conago, muchas instancias ya están involucradas, creo que es un buen momento para la cátedra y sus investigadores”.

La promotora de los derechos humanos de las mujeres enfatizó que la violencia trasciende a las instituciones educativas; es generalizada y es responsabilidad tanto de instituciones, gobiernos y ciudadanía prever; hace falta apostarle más a la información porque no hay claridad de lo que puede significar, no hay registros reales, o como identificar si es o no para trabajar con base en ello, de este modo es difícil que se pueda defender.

“Es importante que las mujeres tengan claro que es un derecho consagrado en la constitución, que la mujeres no debemos vivir violencia;, está también en la Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia”.

Documentos internacionales definen la violencia como toda conducta que dañe o pretenda dañar a una mujer en su persona, bienes, objetos; puede ser sicológica, que en todos los otros casos está presente, como en la violencia sexual, laboral y educativa; se puede manifestar como acoso, hostigamiento, incluso en las redes sociales. “Es un problema que las jovencitas no logran delimitar que están siendo violentadas, las enredan en redes jugando, las filman, exhiben, chantajean; son formas de violencia, que se pase un jefe, discrimine por género, edad o conocimientos”.

Lagarde y de los Ríos lamentó que en las universidades se den muchos hechos de violencia que lastiman a la persona en su integridad, dignidad y condición humana; se ha dispuesto el violentómetro que tiene tipos y modalidades de violencia, para que las mujeres sepan que si les pegan, maltratan, discriminan, reciben burlas, todo eso son formas de violencia; “hay que reforzar las investigaciones, estudios y programas, difundir qué es y qué no es violencia y los derechos que tenemos, como la denuncia; hay mucha violencia por exclusión grupal”.

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Adriana García Campos

Adriana García Campos

Reportera en La Jornada Aguascalientes.

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