Maggy y Marichuy / De imágenes y de textos - LJA Aguascalientes
05/10/2022

 

Estimado lector, la semana pasada le compartí la ya clásica historia de Oz, a la mexicana claro está, donde Maggy quiere llegar a Ciudad Esmeralda o tal vez Ciudad Esperanza, como bien dijo mi querida prima Miriam.

Nuestro personaje ahora circula por el camino de ladrillos grises ya con acompañantes que le hacen la travesía más divertida. Nuestra protagonista está lista para enfrentar brujas, hechiceros, pejelagartos, dinosaurios y todo tipo de alimañas conocidas y por conocer. Como lo mencioné con anterioridad, Maggy quiere llegar con el mago no para regresar a casa sino para ocupar el lugar de Oz, pues sabe de los beneficios que tiene el ser líder supremo de una aldea o ciudad. Ella como el mago distinguen que el servir a la sociedad queda en segundo plano cuando las arcas de los dineros se abren de manera mágica ante sus ojos con el visto bueno de los habitantes; se sabe capaz de manipular a sus subordinados y de tomar ventaja si llega a ser la nueva Oz, no hay intenciones de trabajar por el bien de la aldea ni hacer felices a sus pobladores, no construirá puentes, calzadas francas, no habrán caminos amarillos para llegar hasta ella y pedirle un favor, el regresar a casa por ejemplo; no acabará con los malos del cuento, al contrario se va a aliar con ellos para hacerse de más y más dinero listo para ser repartido entre los suyos.

Dicen que Maggy es valiente porque se salió de la casa azul, que tiene los tamaños para llegar al castillo y suplir a Oz, pero, sobre todo, cuenta con el poder para quitar del camino a cualquier pejelagarto, dinosaurio o al mismísimo hechicero azul aun y cuando en el reino de las encuestas en este momento ella se encuentre debajo de un tal Andrés Manuel, amenaza para unos, esperanza para otros, nuestro eterno enfermo de poder. Pero le quiero decir, querido lector, que de una semana para acá la historia ha cambiado drásticamente, Maggy no va en solitario por el camino gris, estamos conscientes que la casa verde, la amarilla, la azul y la morena van a poner sendos contendientes en un mano a mano con nuestra querida niña de Tenochtitlan, una vez que esté tocando las puertas verdes del castillo de Ciudad Esperanza. Pero antes de que pase lo que le estoy relatando, pareciera que se va a llevar a cabo un maratón precisamente por el camino de ladrillos grises, Maggy no recorrerá sola las peligrosas praderas, me informan que ahora son 86 seres vivos con las mismas negras intenciones que la de nuestra protagonista, todos quieren llegar a tocar la puerta. De dónde salieron, quiénes son, por acá les llaman los independientes, subcultura de moda emergente que sueñan con un México mejor, con una nación sin partidos políticos, un país justo en el que todos seamos beneficiados por el desarrollo y extirpemos de una vez por todas el sistema clientelar y corrupto que nos gobierna.

Lo de Maggy se convirtió en un maratón, en una carrera de resistencia, aquel que logre recabar 866,593 firmas, es decir apoyos reales, podrá contar con una candidatura independiente y llegar a tocar la puerta del castillo.

Según el Instituto Nacional Electoral INE recibió 86 manifestaciones de intención para contender como candidato independiente en los próximos comicios electorales. De estos valientes maratonistas mexicanos varios ya se quedaron en el recién iniciado camino a la gloria; ocho no cumplieron con los requisitos establecidos por el instituto y 38 están en el trámite del escrutinio en espera de contestar requerimientos. De los 86 que yo tenía, de los 86 que yo tenía, a unos los agarraron en la lenta y nomas me quedan 40.

40 mexicanos fueron citados el pasado domingo para recibir constancias que lo acreditan como valientes buscadores de un montón de firmas para así poder ser candidatos independientes. Se imagina un escenario hipotético donde todos ellos llegaran con sus rúbricas; 34,663,720 es decir el 40.32% del padrón electoral esperado para los comicios de 2018, en todo caso tendrían el triunfo garantizado si 39 declinan por uno, es decir las firmas de todos para la Maggy, por ejemplo, ganaría con la mano en la cintura porque la suma la estoy haciendo sobre el total, falta restar los que se abstendrán a emitir su voto, los que lo anularán y los que abandonarán el planeta de aquí al próximo 1 de julio. Pero como eso no va a pasar, los partidos políticos pueden estar tranquilos, será una contienda como todas las que hemos vivido a lo largo de la historia de esta nación.

Yo no me imagino a Armando Ríos Piter, Pedro Ferriz de Con, Margarita Ester Zavala Gómez del Campo o a Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón declinar por María de Jesús Patricio Martínez.

Con tantos complejos sociales, amantes del estilo de vida americano, con aspiraciones a vernos blanquitos, güeritos, donde todavía escuchamos frecuentemente la palabra indio de manera peyorativa, aquí en nuestro México donde existen ciudadanos de primera y los demás, aquí mero, en este escenario aparece Marichuy afirmando que “Vamos a caminar al estilo de los pueblo indígenas, con el apoyo de nuestros pueblos, varios bancos se negaron a abrirme una cuenta de banco”, requisito que exige el INE para los candidatos independientes. “Nos pusieron muchas trabas, nos quisieron tratar como de la alta, de los que se rigen allá arriba, que solamente esta estructura está diseñada para ellos, no para la gente de abajo, no para trabajadores y mucho menos para las comunidades indígenas, pero aun así hemos logrado dar este primer paso”.


La comitiva formada por integrantes del Consejo Nacional Indígena, estudiantes, docentes, artistas plásticos y músicos formaron una valla humana para permitir a Marichuy ingresar a las oficinas del instituto.

Maggy se hará acompañar en la búsqueda de las 866,593 firmas por otra mujer, cada una jalando agua para su molino, sin duda una clara señal de la equidad de género, pero no de la igualdad social de nuestro México. Si Marichuy es asesorada de verdad, entonces estaríamos frente a la versión femenina de Evo Morales en una tierra que no es Bolivia y que desde 2006 es dirigida por el segundo presidente más famoso de origen indígena después de Juárez. ¿Estamos listos para esa hipotética alternancia?

[email protected] | @ericazocar

 


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