Opinión

Lluvia / De imágenes y textos

 

Quisiera acabar este año, querido lector, en un estado de tranquilidad, aunque sea simulado; la lluvia es una bendición cuando no cae en exceso sobre nuestra tierra sembrada, sobre nuestras ciudades donde los drenajes colapsan, hasta el agua en abundancia es mala. Le platico que tuve la oportunidad de vivir en Chiapas, seguramente una de las entidades más bellas de la República Mexicana donde el ver llover es una delicia, literal; el aroma de la tierra y la vegetación, el ruido que se convierte en sonido y deleita los tímpanos, el paisaje, los pájaros, realmente es una experiencia muy agradable. Ese tipo de lluvia bienvenida para acabar el año, desafortunadamente la tromba que nos cae en este momento está devastando nuestro contexto socio-cultural, político-económico, el martes cayó en Acayucan Veracruz Gumaro Pérez Aguilando, cuál cree que era su profesión, acertó, reportero, con él ya suman 66 los asesinatos de integrantes del gremio de la comunicación. Nos cae una tormenta y no hay paraguas lo suficientemente grande que nos pueda proteger; según el Instituto Nacional de Estadística (Inegi) en agosto de este 2017 los precios al consumidor registraron un incremento anual del 6,66%, el pico más alto en 16 años. Hasta parece profético el 6,66 en el sexenio de las reformas, del empleo, de la seguridad y del camino a la libertad de expresión; así que no fue figuración suya querido lector el ir a las compras de la despensa y que la cuenta lo sorprendiera con muchos pesos de más en la misma cantidad de productos. Ya nos llueve la información que de pronto se puede convertir en cortina de humo para hacer arreglos en los oscurito que favorezcan a unos cuantos, me refiero a las recién iniciadas pre-campañas por la silla presidencial, ya los conoce, ya sabe quién va a la cabeza, también ya sabe quién hará “panchos”, ya está listo el ganador, las alianzas, los acuerdos, las negociaciones, el ganar-ganar para que todos salgan beneficiados, ellos claro está, no estoy pensando en nosotros el pueblo, la sociedad, la manipulación hacia el populismo por parte de la cúpula, la promoción de la ignorancia, la necesidad, el oportunismo, la hipocresía, el pensar que somos amigos pero en una de esas lo acusan de detractor. El guión está escrito, el chiste es saber quién lo escribió y dónde está para hacerle las modificaciones pertinentes, a veces siento como si el escritor no estuviera habitando estas tierras bendecidas por el señor…

La violencia desenfrenada y la nueve Ley de Seguridad Interior, la confrontación entre los militares y el pueblo, oiga espere, pero si los militares también son pueblo ¿no? O qué, son noruegos, alemanes o algo así.

Le digo que la lluvia arreció de verdad, Diego y Gael muy activos convocan a un diálogo entre el gobierno y la sociedad para discutir los errores de haber aprobado la LSI, el mejor de los éxitos no sólo a ellos, para todos nosotros en la búsqueda del diálogo abierto y franco.

Pero el chiste, estimado lector, como le decía al inicio de estas líneas sin sentido, es simular acabar el año en un estado de tranquilidad, qué le provoca evocar este sentimiento de me olvido de todo, aun cuando esté seguro que al salir del letargo de fin de año ya no tengamos país.

Mi distractor para estas fechas, querido lector, bueno, a decir verdad mi distractor de septiembre a principios de febrero es la NFL, el futbol americano profesional a través de la liga más organizada del mundo, para eso son buenos los gringos, creo yo. El chiste es que, en mi caso el deporte de las tacleadas roba mi atención salvajemente, cada año espero la temporada del “americano” para ver cómo mis amados Rams (de regreso a Los Ángeles) son vapuleados por todos; sin embargo, este año, mayor distracción al sorprenderme con su marca ganadora y su inminente participación en la postemporada, de verdad me llena la pupila y hace de mis domingos el día más emocionante de la semana. Usted, estimado lector, cuál es su distractor preferido, también los deportes, el soccer, el béisbol, básquet, box, luchas, etc., a estas alturas de la vida estoy convencido de que estas válvulas de escape son necesarias para todos nosotros.

El planear las vacaciones con los hijos, aunque después la otra familia las tire a la basura como si nada, el salir de la rutina por unos días, el dejar de escribir sobre lo malo que nos pasa y mejor buscar información positiva, feliz, compartir y conocer, saludar y creer, dejar de lado la paranoia de la mala vibra de los compañeros de trabajo, los vecinos o incluso de la misma familia.

Pásela bien, disfrute lo que este fin de año le ofrezca, conviva, recuerde cuando era niño y la ilusión con que esperaba la Navidad, la cena, la familia, los regalos, la convivencia, vámonos por ese camino, aunque sea por unos días. Que la lluvia sea como la de Chiapas y no como la otra, no olvide que, en usted, en los suyos, en nosotros está el cambio, nadie va a venir a salvarnos, los súper héroes están muy ocupados destruyendo Manhattan como para voltear a este vapuleado país.

2018 no es claro, pero depende de nosotros limpiar el parabrisas para afinar la visión, tómese su tiempo, haga lo que le guste, comparta, camine, coma, duerma, lea, léame (por favor), sea paciente, cargue pilas, agradezca y prepare la estrategia para enfrentar lo que venga en los siguientes 12 meses.

El próximo jueves le reportaré mi cena de Navidad y el camino a la postemporada de mis amados Rams, felices fiestas.

 

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

The Author

Eric Azócar

Eric Azócar

No Comment

¡Participa!