Opinión

Mientras me tomaba un té / De imágenes y textos

 

Pues sí, estimado lector, los primeros días del flamante enero, del incierto 2018, me encontraba tratando de asimilar la novedad de arrancar un nuevo año, siempre estrenar causa cierto placer, no importa que los expertos analistas y gurús digan que las cosas se van a poner color de hormiga. El caso es que decidí tomarme el arranque con calma, me puse las pantuflas azules con cuernitos retorcidos, obviamente del equipo de futbol americano de mis amores, esas que mi suegra algunos ayeres me tejió con tanto gusto; caminé hacia la cocina en busca de una infusión decente que me quitara el último resquicio de sueño, pero la inercia me llevó a la nueva ventana que da hacia el mundo, ahí estaba el dispositivo plateado esperando a servir de herramienta. No pude resistir, así que antes de prepararme el tecito me di una vuelta por la red, ya sabe, para sentirme informado y superior a mis vecinos, sobre todo al de enfrente, cuál va siendo mi sorpresa al saber que para los medios digitales el que Ricardo Anaya haya ido a dejar a su hijo a la escuela era motivo de noticia, vaya qué cosas, ¿no cree?; el joven político entre rockstar y Trump decidió tuitear que se despertó temprano para llevar a Mateo a la escuela y obvio fue la comidilla en las redes a tal grado que, como le comenté, los medios digitales le dieron seguimiento, y entonces pensé, yo llevo todos los días al mío a la escuela y no lo ando tuiteando para que mis seguidores se enteren de esa gran hazaña, bueno, pero sí un precandidato lo hace entonces debe ser importante para la sociedad y no es que yo quiera ser presidenciable ni mucho menos, ni siquiera en mi contexto pero estoy pensando seriamente copiarle al Richie; les mantendré informados todos los días cuando llegue a la escuela de mi hijo, eso es aspiracional ya vio, una excelente influencia de este personaje en todos nosotros los papás mexicanos.

Después de la nota en las redes, la reflexión y las ganas de llevar a mi chilpayate (el menor) a su escuelita, recordé que quería tomar un té de limón, no, mejor uno de cuachalalate para el susto, eso de ver al Richie tan temprano y haciendo esas cosas deja a uno asustado sin duda, total que, ya con el té en la mano, en tacita humeante y sin azúcar, me aventuré a echarle un ojo nuevamente al país, bueno para puras vergüenzas, con qué cree que me topé, resulta que el amigo Javier de apellido Lozano deja a los azules porque se le hace que el Richie es lo peor de lo peor y está enfermo de poder, diría yo que como el buen Andrés Manuel, verdad, don Javier dice que no más, que el novel político acabó con su partido, que expulsó a todos, que les cambió la esencia y que con él ni a la esquina, por eso deja a Acción Nacional. Mire, de alguna manera coincido con este otro personaje, que también es quién es, no alcanzo a entender cómo el partido de ultraderecha por excelencia en la tierra que vio nacer al ahora galardonado Memo del Toro, está aliado con la izquierda mexicana, bueno, pausa, eso de izquierda ni el color tienen. El origen de izquierda y derecha se acuñó muchos, pero muchos años atrás, en la Revolución Francesa, se imagina, sí existe el blanco entonces debe haber negro, el hombre y la mujer, el bien y el mal, los justos y los tramposos, los de derecha y los de izquierda.

La izquierda postula entre sus pilares ideológicos cambios en materia de estructura social, por consiguiente en la economía, con la única finalidad de conseguir la igualdad social, entonces se opone a las propuestas conservadoras que evitan el cambio en la estructura que defiende la derecha política; pero y entonces en nuestra cotidianeidad y basándonos en este primer acercamiento a la definición de izquierda, usted realmente identifica al partido del sol azteca, al del trabajo, o al de Andrés Manuel por ese sendero, claro que no, a poco mecsicou city es el mejor ejemplo de una entidad gobernada por una verdadera izquierda, está muy padre con todo y que se les cayeron unos que otros edificios el pasado 19 de septiembre, pero no creo de verdad que Miguel Ángel, mucho menos Marcelo, en su momento tengan claro lo que es un partido de izquierda; a poco el querido Peje, ahora en mute por cierto, ha vivido de sus rentas o de nuestros impuestos o de donativos o de sus negocios durante estos 12 años, no, vive de la izquierda, claro está. Estimado lector, con todo respeto, si usted simpatiza con la supuesta izquierda, eso no existe en México, lo más cercano a una corriente socio-política como se define en el sentido estricto fue la administración de Lázaro Cárdenas del Río. Ahora sí nos ponemos exquisitos, cómo es que la izquierda puede compaginar con la derecha, el agua y el aceite, ¿no cree? Bueno, pero estábamos con el enojadísimo Javier Lozano actualmente sin partido, por cierto, amigo de Meade y nuevo fan del candidato sin militancia partidista, no, bueno, ahora nos dice a través de los medios que la mejor opción sobre todas las demás es el Pepe, aunque según otros expertos digan que no levanta ámpula y que lo van a cambiar por otro gallo. No le digo, estimado lector, ni con el tecito se me pasó el susto, tan relajada que estaba mi mañana, pero el remate de la impresión fue cuando un amigo venezolano me mandó una imagen de una barda pintada con el nombre de nuestro Andrés Manuel; ¿Ya viste, tocayo? Ya lo vi, sí hasta algunos medios nacionales ya lo hicieron público o viral como ahora se estila decir a hacerlo masivo verdad, la barda dice “López Obrador es Revolución Mexicana”, qué tal, esa no nos la sabíamos, pero mire, la verdad yo no me angustié, pensé, si desde 1970 existe la banda de rock La Revolución de Emiliano Zapata y siguen vigentes, me parece una excelente idea que Andrés Manuel haya pensado en hacerles competencia, por lo menos si esta vez no gana tendremos un rockstar que vivirá en su rancho toda la eternidad.

 

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Eric Azócar

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