Sociedad y Justicia

Niños indígenas en Aguascalientes carecen de mínimos derechos

 

  • Una causa importante es la mayoría de los menores carecen de un acta de nacimiento
  • Niños no tienen posibilidad de acceder a servicios de salud y educación

 

Los migrantes indígenas que llegan a Aguascalientes lo hacen en situaciones de extrema pobreza y sin la posibilidad de acceder a servicios de salud y educación, ya que niños y adolescentes carecen de documentos de identidad como el acta de nacimiento, expuso María del Carmen Wotto Gonzáles, presidente de la Mancomunidad de la América India Solar (MAIS) de Aguascalientes.

“Hay un problema grave, por decir, que muchas mujeres adolescentes o jóvenes de 18 a 20 años tienen sus hijos y carecen de papeles, no tiene acta de nacimiento, no tienen acceso a las escuelas, no pueden entrar a los programas alimentarios porque carecen de ese documento, hemos estado tratando de que logren su documentación. Aunque es un derecho la educación, el proceso migrante hace que se vayan o que la exigencia de las escuelas del acta de nacimiento, les impide el acceso”, explicó la activista.

Expuso que es a partir de esta situación de no tener acceso a los derechos mínimos de salud y educación lo que hace la integración aún más difícil para las personas de los distintos grupos indígenas que llegan al estado.

Un aspecto que complica esta situación es que en muchas ocasiones los niños ya son grandes. de entre ocho o diez años, que no cuentan con su acta de nacimiento y requieren de un juicio, mismo que implica erogar un gasto.

La activista reconoció que a pesar de los derechos de los que debieran gozar todos los niños, los menores indígenas que viven es una situación de calle están más desprotegidos, y aunque toda la sociedad los ve, la mayoría hace como que no existen, pues inclusive hasta hace unos pocos años las autoridades negaban que en Aguascalientes hubieran personas de grupos étnicos; a pesar de que se pueden ver en las esquinas todos los días.

“Aunque en la entidad hay una Casa de Desarrollo Indígena, ahí llegan más bien artesanos y comerciantes, pero no todos llegan ahí, pues hay quienes viven en vecindades, hacinados; mientras que los niños son arrastrados a la marginación y la pobreza, carecen de lo básico”, destacó la activista.

Reconoció que a la fecha no existe un estudio que señale con exactitud el número de personas indígenas que viven en vecindades o rentan otro tipos de inmuebles, pues solo pueden asegurar que a Casa MAIS en el 2017 han llegado 300 familias, las cuales están integradas con seis o siete hijos, lo que daría un aproximado de dos mil 100 niños indígenas.

 

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Claudia Rodríguez Loera

Claudia Rodríguez Loera

Reportera en La Jornada Aguascalientes.

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