Origen es destino: Morena, el PT, los Salinas y la basura / Memoria de espejos rotos - LJA Aguascalientes
16/08/2022

 

Mugre ¡Ra!

Basura ¡Ra!

Smog ¡Ra, ra, rá!

No hay mejor combinación

Mugre, basura, y smog. El Ecoloco, Odisea Burbujas

 

En la pasada edición de Memoria de espejos rotos se comentó que el relevo federal en la Segob ponía en posiciones clave a dos personajes ligados estrechamente con el clan Salinas de Gortari: Alfonso Navarrete Prida en la titularidad de la secretaría, quien fuera procurador del Edomex y encargado de la investigación del asesinato de Enrique Salinas de Gortari; y Alberto Bazbaz Sacal en el Cisen, quien fuera -también- procurador del Edomex (tristemente célebre por el caso de la niña Paulette Gebara), y quien en su despacho Moreno & Bazbaz llevó la defensa jurídica de Raúl Salinas de Gortari. En la columna anterior cerramos con el comentario de que habría que estar atentos a los movimientos políticos del clan Salinas de Gortari, ya que estos siempre habían jugado a dos o tres bandas. Para abundar en este apunte, van los siguientes párrafos.

Durante finales de la década de 1960, y a lo largo de la de 1970, en la Escuela Nacional de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México tuvo semillero un grupo de jóvenes con orientación Maoísta, idealistas de la izquierda popular, en torno al cual coincidieron distintas personalidades, entre éstas destacan Carlos y Raúl Salinas de Gortari, así como Alberto Anaya, “dueño” del Partido del Trabajo. Fruto de este grupo germinaron asociaciones populares y campesinas como Tierra y Libertad (de la que Anaya fue dirigente) y Antorcha Campesina. De ahí también surgieron los grupos ideológicos que sustentaron al EZLN a principios de los noventa.


En política nada es casual. Mucho se ha explorado sobre el hecho de que el clan Salinas de Gortari propició y auspició la creación y desarrollo del Partido del Trabajo como una forma de debilitar a la izquierda entonces representada por Cuauhtémoc Cárdenas en su segunda candidatura por la presidencia hacia 1994. Así lo afirman distintas fuentes, como Lucas de la Garza, perredista entrevistado por Proceso, que en su publicación del 6 de marzo de 1995 afirmó que “el propio Raúl le contaba a varios empresarios amigos míos que él había sido el patrocinador y guía del PT, por más que Anaya se empeñe en negarlo una y otra vez”. Igualmente, Octavio Rodríguez Araujo, en su ensayo “Los partidos políticos en México, origen y desarrollo”, publicado en libro Instituciones electorales y partidos políticos en México, se afirma que: “El gobierno de Salinas apoyó de diversas maneras la formación de un nuevo partido con tintes izquierdistas y que, presumiblemente, le quitaría votos al PRD. Este nuevo partido fue el Partido del Trabajo (PT) formado por antiguos amigos de Carlos y Raúl Salinas de Gortari. Se sabía, en efecto, que uno de los principales fundadores y dirigente hasta la fecha del partido, Alberto Anaya, había desarrollado lazos amistosos con los Salinas, particularmente con quien llegaría a ser presidente de la República, desde sus años universitarios”. La misma especie se encuentra en el ensayo de Miguel González Madrid, “El Partido del Trabajo: un partido minoritario en ascenso”, publicado en libro de Manuel Larrosa y Leonardo Valdés, Elecciones y partidos políticos en México. Una de las fuentes de patrocinio para la creación del PT (y también de la guerrilla zapatista) fue -presumiblemente- el dinero del Programa Nacional de Solidaridad, operado por Raúl Salinas, y organizado en comités de corte socialista, con el que se subsidió a las organizaciones de izquierda que le dieron sustento al Partido del Trabajo.

Por otro lado, en el periódico Reforma -así como otros medios- se ha documentado la relación que tiene Miguel Ángel Osorio Chong y su grupo en Hidalgo, con el Partido Encuentro Social: el impulso a un partido de corte confesional sólo pudo haber sido auspiciada desde la dependencia que lleva relación con las asociaciones religiosas, la Segob, entonces operada por Osorio; asimismo, los crecimientos electorales más destacados que ha tenido el PES se han dado bajo el cobijo de operadores del grupo Hidalgo. Así mismo, la ruptura entre el equipo del presidente Peña Nieto y el clan Salinas de Gortari (así como con el propio Osorio Chong) quedó en evidencia con la operación política de Luis Videgaray: primero, con la vergonzosa salida de Claudia Ruiz Massieu de la Secretaría de Relaciones Exteriores para recolocar al ex secretario de hacienda (defenestrado por la visita del candidato Trump), y luego con el destape adelantado e imposición del delfín de Videgaray, José Antonio Meade, como precandidato del PRI a la Presidencia de la República. Con estos factores en juego, es posible hacer un boceto de la estrategia salinista para la sucesión presidencial de 2018.

Es evidente que la figura política más lucrativa para AMLO en toda su carrera política ha sido Carlos Salinas de Gortari. La caricaturización del expresidente como el “villano favorito” de AMLO, como su “innombrable”, le ha redituado políticamente a lo largo de dos décadas. Pero, más allá de la caricatura facilona ¿Cómo entendemos la animadversión de AMLO hacia Salinas, cuando ha sumado a su proyecto a destacados salinistas? Podemos entenderlo como lo que es: una impostura, básicamente. Marcelo Ebrard, el fallecido Manuel Camacho, Manuel Bartlett, los allegados a Elba Esther Gordillo, Esteban Moctezuma, Ricardo Monreal, Alfonso Romo o Carlos Slim, sólo por mencionar algunos, han sido personajes clave en distintos momentos de la historia del clan Salinas de Gortari, que ahora operan a favor del proyecto Morenamlo. Por eso, el gran benefactor de Andrés Manuel ha sido Carlos Salinas; por un lado, le ha dado “discurso opositor” y, por otro, le ha dotado de operadores para su proyecto.

Este proyecto de Morenamlo ha sumado, además, a personajes y posturas que podrían dislocar el entramado público: subir a la palestra electoral a grupos religiosos y confesionales es un error tan grave como el de sumar a figuras decadentes como Cuauhtémoc Blanco, Lily Téllez, o el muchacho stripper del grupo Garibaldi. En ese sentido, tenemos un escabroso escenario: el movimiento de AMLO se nutre en su alianza con un partido creado por el clan Salinas (el PT), y el partido auspiciado por Osorio Chong (el PES); se nutre -además- de personajes basura que son populares entre el electorado menos instruido, y teje alianzas pragmáticas con quien le asegure apoyos electorales, a pesar de la falta de honorabilidad que pueda haber en los perfiles que se suman (como el caso de la expanista Gabriela Cuevas), ya que ningún medio es más importante que el fin: acceder al poder presidencial.

A Ortega y Gasset se le adjudica la frase Origen es destino. Quizá así pueda entenderse que el proyecto con más posibilidades de ganar la elección de 2018 sea el que puede restaurar al PRI populista, paternalista, de la década de los setenta, de socialismo rancio, pero refrescado con el mesianismo confesional y la alianza empresarial. Matar al PRI para que viva el PRI, criticar a Salinas para sumar a sus operadores, y al cascajo que prometa aportar votos. Cerramos la pinza con el hecho de que la política interior de la Federación, y la inteligencia política de gobernación, están en manos de gente cercana al clan Salinas de Gortari, en una elección en la que el proyecto de AMLO tiene todo para ganar la presidencia de la república. Quienes malentienden a Maquiavelo, afirman que -en política- el fin justifica los medios; en esa aforisma los morenitas quieren legitimar el uso de medios para la obtención del poder, a costa de llenarnos de basura.

 

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1 thought on “Origen es destino: Morena, el PT, los Salinas y la basura / Memoria de espejos rotos

  1. Cargaditas tus columnas contra AMLO, en parte tienes razón, En parte te vas a lo tendencioso, y vaya que te leo seguido, lo evidente es que no tocas a los azules panistas, “ni con el pétalo de una rosa”. Muy selectivo en tu crítica.

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