Opinión

Bajo nivel de competencia / De imágenes y textos

 

Estimado lector, no le parece que aquel fenómeno social derivado de una catástrofe natural, ese que volvió a unir a los habitantes de la zona del país donde los reflectores posan su potente haz de luz ya quedó en el olvido, me refiero al 19 de septiembre, pero ahora de 2017. Nunca entenderemos que México no es sólo la capital de la República; la confusión parece generarse desde el principio de los tiempos cuando los habitantes de Aztlán decidieron salir en busca de lo que Huitzilopochtli dijo sería su nuevo hogar, el ombligo del mundo, por cierto. Donde encuentren un águila devorando una serpiente sobre un nopal, ahí mero es, no importa que esté en un lago y que la superficie de los alrededores sea de arcilla roja; que tal si el jefe se refería a Quetzalcóatl, una serpiente emplumada, una fusión mágica, mitológica y no una campal entre ave y reptil. En fin, el chiste es que desde esos tiempos Tenochtitlan, la vieja y la nueva acaparan la atención y restan importancia a todo lo demás. Le decía, que todo ese movimiento social de apoyo entre los mexicanos quedó en el olvido y más ahora cuando la carrera hacia la silla presidencial es franca y sucia como nunca antes. En su momento nos volvimos rescatistas, voluntarios, seres solidarios, una sola voz, un solo puño, pero también una sociedad fácil de manipular y por supuesto de engañar. Pensamos que el reclamo a los partidos políticos para utilizar sus recursos como apoyo a la reconstrucción de las zonas afectadas de la Ciudad de México les haría reflexionar, pero no fue así.

Ahora, nuevamente sumidos en la apatía, en la indiferencia y el hastío por la nula metamorfosis de la raza política, nos dedicamos a observar un absurdo circo de tercera donde los animales se pelean entre sí buscando la mordida a la yugular que aniquile al contrincante antes de que el espectáculo termine.

Nosotros divididos y ya sin solidaridad como bandera de hermandad, padecemos a los políticos esos que quieren desprestigiar al adversario, dejando de lado las propuestas que tienen para arreglar este maltrecho país.

Así, por ejemplo, el pasado martes mientras manejaba escuché una entrevista que le hicieron a Enrique Ochoa Reza, 17 minutos de ataque directo y franco contra Ricardo Anaya con el argumento que las propiedades del candidato panista a la presidencia de la República, esas que tiene en Querétaro son “chuecas”, el Richie creó empresas fantasmas con prestanombres para simular la transacción de compra-venta. Pero lo más impresionante y decepcionante a la vez fue que el Quique, no el de Los Pinos sino el presidente de los tricolores no habló de su candidato y de todas las bondades y monerías que puede hacer si llega a sentarse en la silla del Quique, el de Los Pinos.

No hubo propuesta, pero sí reclamos, afirmaciones comprometedoras y con poco tacto, aquí si aplica estimado lector eso de que, el que esté limpio que arroje la primera piedra, como decimos de manera coloquial, todos tienen cola que les pisen.

Revisando acontecimientos cercanos, cuando el Pepe Meade era secretario de Hacienda, destinó nada más y nada menos que 36 mil 300 millones de pesos a los 15 estados gobernados por priistas, mientras que a las entidades gobernadas por los azules, diez para ser exacto sólo fueron asignados 11 mil 738 millones de pesos a través de tres programas que integran el Ramo 23 o la llamada partida secreta que los presidentes de México destinan para chuchulucos: Contingencias Económicas, Programas Regionales y Fortalecimiento Financiero (Fortafin) Estos recursos provienen de los ingresos excedentes de la nación.

Ya sabe, también a Meade lo llaman el padre del gasolinazo ni modo que los azules no reaccionaran ante tal embestida de Ochoa contra el Richie, qué sólo los tricolores pueden blasfemar, claro que no, para hablar mal de los demás los mexicanos nos pintamos solos; yo te pego porque tu empezaste. Las huestes de Damián Zepeda tacharon de mentiroso al pobre Pepe Meade por afirmar que fueron suspendidos 468 funcionarios después de las auditorías hechas a la Secretaría de Desarrollo Social Sedesol.

Y entonces, así van por la vida, en esta carrera por el desprestigio del otro y no por la presidencia de la República. Seguramente no puse la atención necesaria en las extintas precampañas, (otra burla, por cierto) cuándo los tres caballeros dejaban patente su plan para corregir el rumbo del barco; ahora, a punto de iniciar y cuando los presidentes de los partidos se convierten en la figura de atención no encuentro la propuesta, la plataforma política, la idea, la pauta creativa, el argumento de venta política para convencer al cada vez más fastidiado padrón electoral.

No se ve, no hay propuestas de nadie, cómo es posible que la nota de ocho del martes por la tarde se la lleve Andrés Manuel por andar jugando con el balero, haciendo unos capiruchos, lo cual se relacionó con el tercer intento por ser el presidente de la República, que por cierto aun y cuando está al frente de las encuestas ya manifestó que el INE no está preparado para definir al ganador de la contienda, es decir que de no ganar va a impugnar como en todos los procesos en los que ha participado.

Entre sospechas, rumores, chismes, blasfemias y demás nos vemos atrapados, qué opinión le merece la declaración de Zepeda cuando dice que Andrés Manuel pactó con Los Pinos para hacer la transición con él.

Yo siempre pensé que el triunfo de Fox había sido bien planeado por Los Pinos y más allá, recuerda como esa tarde de domingo de 2000 Al Gore antes de las 18:00 horas gritaba efusivo Fox, Fox, Fox, y felicitaba al presidente electo.

Tal vez ahora a Andrés Manuel se le haga por fin ganarse la rifa del tigre. Así de bajo está el nivel de competencia de los partidos políticos y sus candidatos.

 

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

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Eric Azócar

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