El mismo plan de siempre / Enredos financieros - LJA Aguascalientes
06/08/2020


Estimado lector, con más desánimo que ganas hemos sido testigos de la propaganda política sobre el tercer informe de gobierno de Peña Nieto. Un informe de gobierno que es gris, parco, y que en mucho tiempo, es un presidente emproblemado a la mitad de su sexenio. Mientras que Zedillo y Salinas, los últimos priistas en el poder, a la mitad de su mandato eran alabados en el extranjero y en el interior no eran tan mal vistos (la pérdida de la mayoría del PRI por Zedillo fue orquestada por el mismo Zedillo para quitarse de en medio a sus enemigos). Peña Nieto ha sido golpeado tanto en medios nacionales como extranjeros.

Ante esto, hace movimientos de gabinete para que se desvíe la atención mediática que pesa sobre él y, sobre todo, ya tiene a los culpables de lo que le pasa a su gobierno, la corrupción, que su mismo gobierno ha alentado, y no sólo eso, las pocas oportunidades existentes como el caso Higa-Casa Blanca se ha manipulado la verdad (o el mismo Ayotzinapa), una situación mundial compleja, que muy tarde su gabinete la acepta como compleja, ya que hasta hace sólo 21 días escuchábamos a su secretario de Hacienda decir que todo mundo tenía problemas menos México, que todo estaba bajo control, y la inseguridad, que mucha de la culpa de la misma es del gobierno. ¿O acaso nos dirán que no hubo complicidad de altos mandos por la fuga del “Chapo” Guzmán? Lo más grave es que desde que la economía se petrolizó por allá de los años 70 del siglo pasado, nunca se había tenido una situación tan caótica en cuanto ingresos presupuestales para un año. Todos esperábamos un plan B creativo, que fortaleciera a la economía y también al gobierno, pero nos dieron la misma medicina que el PRI le recetó a la economía durante tantos años. Cuando no sepas qué hacer, endéudate, ya llegará otro que pueda subsanar tus yerros. Salinas de Gortari, al iniciar su sexenio, lo primero que le encomendó a su entonces secretario de Hacienda Pedro Aspe fue renegociar la deuda externa. ¿El próximo presidente tendrá que hacer lo mismo? He aquí por qué lo digo.

Al anunciar su quinta medida para reactivar y “mover a México”, el presidente dice textualmente “Por eso, hoy anuncio la próxima emisión de Bonos de Infraestructura Educativa, en la Bolsa Mexicana de Valores, con los que habremos de respaldar y ampliar los alcances del programa de la Reforma Educativa. Se trata de un innovador instrumento de ingeniería financiera que permitirá multiplicar, en los próximos tres años, los recursos del Fondo de Aportaciones Múltiples de las entidades federativas que se sumen a este programa. Con el apoyo de los gobiernos y la confianza de los inversionistas será posible canalizar a las escuelas de México recursos adicionales, del orden de 50 mil millones de pesos, de aquí hacia el año 2018”. No se si le informaron al presidente que la emisión de bonos tanto para la empresa como para el gobierno es emisión de DEUDA PÚBLICA, es decir, sólo por este rubro se le endeudará al país por 50 mil millones de pesos más sobre los que ya pesan sobre nuestra nación.

Por si fuera poco, además dice:



“El primer instrumento de inversión se llamará Fibra E. Con él, los inversionistas participarán en proyectos en materia energética y de infraestructura; en condiciones similares a las que ofrecen las Fibras inmobiliarias, que han sido muy exitosas en los últimos años.

“Y el segundo instrumento serán los Certificados de Proyectos de Inversión. Éstos permitirán a los fondos de pensiones, aseguradoras y otros inversionistas institucionales -nacionales y extranjeros- invertir en una amplia gama de proyectos en todos los sectores de la economía.

“De manera complementaria, para detonar una mayor inversión del sector privado, a partir de 2016 se impulsarán más proyectos de infraestructura en la modalidad de Asociación Público-Privada.

“De esta manera, México se pondrá nuevamente a la vanguardia en el diseño de instrumentos financieros que alienten el crecimiento económico y la generación de empleo”

Para elevar la infraestructura del país, sin determinar un monto específico, se tendrán dos instrumentos más de DEUDA PÚBLICA para “mover a México”. No dudo que le resulten en el corto plazo adecuados al Gobierno Federal para sus objetivos de término de sexenio, pero ¿qué pasará con los siguientes presidentes? Dudo que puedan tener margen de maniobra después del endeudamiento de este sexenio, porque lo peor es que no se informa a qué monto se refieren estos certificados y bonos de fibras.

En fin, en lugar de un plan B, tuvimos el plan de siempre, espero que no nos arrepintamos en el futuro.

Comentarios a finanzasmodernas@gmail.com

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