Opinión

Cambio constante / Debate electoral

Uno de los filósofos de la antigüedad, Heráclito, basaba su pensamiento en la eterna modificación de todo cuanto nos rodea, es decir, en que lo único constante en la vida, paradójicamente, era el cambio. A siglos de distancia podemos percibir la vigencia, y con ella la certeza del aforismo. Todos los días apreciamos procesos en donde naturalmente se provocan cambios, nacen cosas, productos, ideas, que modifican y actualizan a otras que ya fueron.

Si bien las cuestiones jurídicas no son ajenas a esas actualizaciones naturales, también es cierto que la tradición se impone en las más de las ocasiones. Hace algún tiempo, un maestro de la licenciatura, con el afán de construir esas necesarias modificaciones, nos hacía reflexionar, primero, leyendo un pasaje de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha; después, con la analogía de que si un abogado y un médico, por alguna extrañísima razón, hubiesen permanecido dormidos durante cincuenta años, cuál sería su realidad.

En las reflexiones percibimos, por un lado, que en el pasaje de la letra de cambio, Cervantes da muestra de conocer un instrumento mercantil que en esos tiempos era común, y que ahora ha caído en desuso: en plena Sierra Morena manda una carta a su Dulcinea, por medio de su fiel escudero, con una letra de cambio inserta. Sin olvidar que la obra entera del Manco de Lepanto es en sí misma una sátira a la época en la que se escribe, de la cual no escapa dicho documento (básicamente no se hace sobre cantidad alguna, sino sobre unos pollinos con los que salda una deuda); por otro lado, en la alegoría de los profesionistas que se enfrentan a una realidad distinta cincuenta años después, la conclusión es la misma.

Un abogado podría dormirse décadas enteras y, al despertar, ciertos formalismos serían los mismos, entre palabras sacramentales que se siguen utilizando y frases ya hechas para iniciar y despedir libelos. Si un abogado durmiera desde tiempos de Cervantes y despertase hoy, podría tranquilamente acudir a su despacho (en realidad, no sé si tan tranquilamente) y expedir una letra de cambio utilizando casi las mismas palabras con las que Don Quijote emitió su documento.

Siguiendo con el ejemplo, el médico no tendría tanta suerte. Entre los procedimientos de auscultación y la técnica quirúrgica, aunado a los avances tecnológicos manifestados en los aparatos que adornan modernos consultorios, imagino que se encontraría, por lo menos desconcertado y aunque posiblemente hubiera llegado al mismo diagnóstico (o uno muy aproximado) es patente que la medicina ha evolucionado, en ciertos aspectos, de manera más rápida que la abogacía.

Ahora bien, dentro de las ramas jurídicas, la electoral muestra un ritmo de ese cambio constante de manera más vertiginosa que otras. Siguiendo con el ejemplo anterior, si un político durmiera, ya no digamos cincuenta, quizá ni veinte, sino diez o cinco años y despertara el día de hoy, se vería abrumado por la diferencia de instituciones, procedimientos, legislación, figuras y criterios de interpretación que evolucionan día con día en esta materia.

Lo que hace algunos años fueron los primeros pasos para lograr que en la integración de cuerpos colegiados de gobierno, como los ayuntamientos o las cámaras parlamentarias, se procurara la participación de las mujeres de manera paritaria a la de los hombres, justo en esta semana que concluye ha dado pasos grandes al modificarse diversos criterios para ajustarse a la realidad imperante.

Gracias a las medidas afirmativas y los criterios jurisdiccionales que han provocado fórmulas del mismo género, listas de candidaturas alternadas, protección de las candidaturas femeninas obligando a los partidos a proponerlas en distritos ganadores, y demás, nos encontramos frente a unas nuevas medidas de manera emergente tras la sospechosa renuncia de candidatas ya ganadoras para que accedieran hombres que seguían a continuación en las listas para así integrar órganos colegiados, en una versión revisada del recordado y tristemente célebre caso de Las Juanitas.

Las acciones inmediatas del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas, con el respaldo del Consejo General del INE, han llevado a la adopción de medidas drásticas para garantizar el acceso de mujeres al poder, llevando al extremo de asignar, si fuere necesario, a mujeres de otros partidos a los ayuntamientos donde se generó esta problemática.

Esta dinámica electoral nos permite concluir que, dado que la sociedad siempre está más adelantada que la ley, también constata que, si las autoridades reaccionan con sensibilidad, transitamos firmemente hacia la construcción de ciudadanía que deseamos.

Ante una rama que evoluciona prácticamente todos los días, no siempre nos situamos ante errores, sino muchas veces frente a diferencias de criterio, dentro de un sistema que está diseñado para que trabajemos en conjunto autoridades administrativas, jurisdiccionales y persecutoras del delito, cuyo común denominador es, hablando de ese cambio constante, la renovación periódica y pacífica de nuestros representantes, hombres y mujeres, en el gobierno.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE



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Luis Fernando Landeros

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