Opinión

¿Evaluar o no evaluar? Ese es el dilema / Alegorías cotidianas

Como si fuera poco, lo digo por todo lo que pasa día con día en las aulas, resulta que están considerando no continuar con la evaluación docente ni que esta sea un filtro para los profesores quienes, frente a grupo no trabajan.

¿Cuántos diputados y senadores conoce usted que tengan un habla decente? Sí, de esos que no dicen “haiga” ni repiten una y otra vez muletillas o mejor aún, de esos que sacan palabras domingueras para verse muy cultos mientras no se percatan de que quizá están en desuso.

Naturalmente, esos individuos que necesitan pulir su habla son quienes se manifiestan, la mayor parte de las veces, como si la Cámara de Senadores o el Congreso fuera un espacio para expresarse con gritos, porras, fuera de un ambiente donde se dé respeto al sitio, sus compañeros y al pueblo.



Esos manifestantes son quienes apoyan y revisan el no evaluar a los profesores, lo importante, desde mi perspectiva, es tener de su lado al magisterio sin importar que como país desaparezcamos de los resultados de la prueba Pisa o que cada vez el rezago educativo sea mayor si nos comparamos con los países punta de conocimiento en educación.

El poder, el dinero, es lo que importa, por ello es que las reformas educativas no son adecuadas, prosperan o llegan a término.

Una reforma educativa no puede ser aplicada de un día al otro ni tampoco se verán resultados en una generación sino varias después, sin embargo, eso no sucede pues se aplican un año o dos posteriores a la toma de protesta del nuevo presidente y terminan, al tiempo que el ciclo de la política inicia de nuevo.

A los nuevos diputados y senadores no les conviene tener un pueblo culto, pues con pan y circo no tendrán y exigirán por lo que es mejor calmar a las masas desde ahora para que en un futuro su partido pueda seguir vigente sin reproches y reclamos.

Quizá un pueblo educado por profesores de excelencia, de esos que pasan las evaluaciones por conocimiento y no por dinero, podría reclamar el que existan tantos partidos políticos, negocios familiares que después de un tiempo pierden su registro por falta de seguidores mientras que durante algunos años vivieron plácidamente de nuestros impuestos.

La educación privada no existiría si hubiera suficientes espacios públicos para el número de educandos y, además, el conocimiento fuera de tal nivel que pudiesen equipararse con las escuelas internacionales.

Pocos alumnos tienen la oportunidad de estudiar en Harvard y esto puede ser por dos vías. La primera, ganar un concurso académico, una beca al 100 por ciento, o bien tener unos padres con el recurso económico suficiente para costearlo.

Dirá usted que eso no es posible pero lo es, un alumno que tuve hace unos años al salir de bachillerato fue directamente a estudiar a la escuela de física de la NASA donde por cierto continúa estudiando un posgrado, según me comenta su hermana, con quien aún mantengo contacto.

Es cierto, en ocasiones parecería más fácil rendirse, sin embargo, la capacitación continua y la motivación es primordial para que nuestros alumnos puedan tener la mejor experiencia y conocimiento.

La semana pasada escuchaba a una profesora asegurar que no le gustaba que observaran su clase, pues se ponía muy nerviosa y todo le salía mal, una de sus compañeras le aseguraba que al estar preparada, verdaderamente preparada, no tenía por qué estar nerviosa y por tanto contaba con los recursos suficientes para enfrentar cualquier situación medible que pudiese ocurrir.

¿Por qué no les gusta a los profesores ser evaluados? Es muy sencillo y todo deriva de que en algunos casos no soportan el verdadero rigor académico y todo lo que conlleva ser docente.

Para ganar puntos y evitar problemas con el magisterio evitan la evaluación docente, y eso evitará grandes manifestaciones, paros, etc…, todo eso que usted y yo hemos visto durante largo, largo tiempo.

Quizá para los partidos políticos pueda valer la pena el intentar el llevar la fiesta en paz con los maestros agremiados, ser condescendientes en todo con ello para finalmente acabar fuera de las pruebas internacionales sin estandarización y con un rezago impresionante.

Necesitamos gobiernos y políticos con ganas de cultivar a México, de llevarlo a otro nivel intelectual, de manera que los profesores trabajen y estén dedicados a la mejora continua.

Los alumnos de posgrado en educación ideales (me refiero a los que tienen plaza federal) serían aquellos quienes se inscribe por placer al estudio y de mejora continua, no aquellos que sólo quieren el grado y en realidad les interesa egresar para con el título percibir un salario mayor.

No evaluar es un grave y terrible error pues los comodinos seguirán fingiendo trabajar mientras los educandos no reciben educación.

Complicado es el ser firmes con el sindicato de maestros para una educación diferente, muchos, muchos de los problemas que como sociedad tenemos podrían ser resueltos si nuestra educación estuviera en niveles de desempeño docente más altos.

Evaluar para mejorar, evaluar para progresar.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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Paula Nájera

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