Opinión

Refinerías ¿La dirección correcta? / Mareas Lejanas

En 1938, México daba un paso decisivo en su historia. Culminando una sinuosa trama que venía desde que se promulgó la Constitución de 1917, el estado mexicano expropiaba el petróleo de los extranjeros, tomando control de uno de los recursos de ese momento de la historia. Fue un movimiento arriesgado, pues implicaba hacerles frente a países tan poderosos como Inglaterra y Estados Unidos. La genialidad de esta decisión, que consagraría a Lázaro Cárdenas como estadista, estribó en su timing. Europa se convulsionaba frente a las ambiciones expansionistas de Hitler y los americanos estaban atentos a lo que sucedía ese escenario. Fue esta la razón principal de que el bloqueo en contra de México posterior a la expropiación durara poco tiempo. La razón era simple: si los ingleses y los norteamericanos no compraban el petróleo, México lo vendería en otros mercados en su carácter (en ese momento) de país neutral, incluso si se trataba de los países del eje.

Este hecho permitió que México tuviera un ingreso potente que fondeó una buena parte del desarrollo logrado en los años de la postguerra. Además, la expropiación pasó a convertirse en un símbolo de orgullo nacionalista, contrastando con una historia de desilusión y derrota en el ámbito internacional. Este símbolo se consideró sagrado hasta este sexenio (¿o puede hablarse ya, del sexenio pasado?) en el que la Reforma Energética lanzó al país en una guerra ideológica sin cuartel en relación con la propiedad del petróleo. Finalmente, la constitución se reformó y los recursos se licitaron. Ahora vemos por todo el país gasolineras Shell, British Petroleum, Chevron y marcas privadas mexicanas compitiendo con Pemex.

En este contexto es que se da la elección presidencial en la que Andrés Manuel López Obrador logró la victoria. Una de las importantes promesas de campaña: invertir en refinerías. No pretendo abordar la discusión técnica en términos de la viabilidad de construir estas plantas de producción de gasolina, sino abordar el debate desde una óptica ambiental. El petróleo, como es bien sabido, es altamente contaminante y su uso es uno de los causantes del efecto invernadero exacerbado, una de las causas del calentamiento global.



Este fenómeno se hace patente en todo el mundo a través de desastres naturales y temperaturas récord. Hemos vivido los años más calientes de la historia desde 2015 con el 2016 siendo el año más caluroso desde el Siglo XIX, seguido por un empate técnico entre 2017 y 2015 (Doyle, 2018). El año en curso, según parece, está encarrerado para llegar al 4to lugar (Levenson y Miller, 2018). Las temperaturas han causado incendios sin precedentes en Suecia, Estados Unidos y Grecia, las olas de calor en Japón, Corea y Canadá han matado a decenas de personas. El huracán Florence pasa el día de hoy por los estados de Carolina del Norte y Carolina del Sur. En el caso de México, si estás leyendo esto es porque sobreviviste nuestra propia ola de calor.

Es tremendamente triste tener que decir, a estas alturas del termómetro, que el calentamiento global es real y que es causado por la humanidad. Las 5 refinerías planeadas, si bien nos recordarán de cuando México les hizo frente a las potencias extranjeras, costarán 6,000 millones de dólares (siendo optimistas), y comenzarían a funcionar en 2023, según algunos analistas (Solís 2018).

La alternativa, revertir la reforma energética, se antoja costoso y difícil. El petróleo, aunque sigue siendo un recurso fundamental para el funcionamiento de la economía, es inviable por sus características contaminantes y por la actitud amoral de muchas empresas; algunas de las cuales ahora venden gasolina en México. Ejemplos de lo anterior son Shell, British Petroleum (BP) y Chevron. En este sentido, podemos decidir donde compramos gasolina y eso hay que entenderlo como una decisión con implicaciones políticas.

La estrategia gubernamental sensata sería disminuir la inversión en petróleo de forma gradual, emparejando esta disminución con un simultáneo aumento en la investigación de energías alternativas. Más que un cambio inmediato con implicaciones económicas sísmicas, tentemos el terreno con cautela y visión de futuro. La energía eólica, solar y nuclear tienen todas sus ventajas y desventajas, pero no son, por mucho, tan contaminantes como el petróleo. No nos casemos con la ideología petrolera. Pensemos en otros futuros, la alternativa es ser testigos como hacemos el planeta inhabitable.

 


Bibliografía:

  • Doyle, Alister “Last three years hottest on record, severe weather hits 20118: U.N.” https://reut.rs/2NNyUx7
  • Levenson, Eric & Brandon Miller “2018 is a hot year: It’s on pace to be the 4th-hottest on record” https://cnn.it/2MD2Ec2
  • Solis, Arturo “Estos son los obstáculos para las nuevas refinerías de AMLO” https://bit.ly/2NhFuwk

 

@joseemuzquiz

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José Eduardo Múzquiz Loya

José Eduardo Múzquiz Loya

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