Opinión

12. Primeras Repúblicas / Cátedra

Aunque todavía en 1633 Galileo fue condenado por la iglesia Católica por defender la tesis publicada un siglo antes por Copérnico -uno de los precursores de la Revolución Científica- al afirmar que la Tierra gira alrededor del Sol, cada vez eran más numerosos quienes desafiaban a la Inquisición practicando la experimentación para descubrir los secretos de la Naturaleza, demostrando así que para conquistar el anhelado progreso era necesario desechar los dogmas y sustituirlos con el ejercicio de la razón, cualidad privativa del ser humano.

Predominaba en esta lucha la imaginación creativa de los artesanos ingleses que, fuera ya del alcance del papado en virtud de la ruptura de Enrique VIII con Roma al suprimir el catolicismo e instaurar en su lugar el anglicanismo como religión oficial en 1534, genera en Inglaterra la consecuente aparición de innumerables inventos, ventaja que le otorga, un siglo después, la paternidad histórica de la Revolución Industrial que vino a transformar la vida entera de la humanidad.

El maquinismo surge, así, con el propósito de facilitar la producción de artículos de consumo perfeccionando los instrumentos artesanales desarrollados hasta entonces y creando otros nuevos de acuerdo con los requerimientos, así como mejorando las técnicas de elaboración que permitieran optimizar la calidad, la cantidad, el tiempo, los recursos materiales y la fuerza de trabajo.

Esta etapa, conocida como maquinismo, inició en el siglo XVII. Ya en el siglo XVIII tenemos, entre los principales inventos, el telar mecánico que convirtió a Inglaterra en potencia textil y la máquina de vapor que significó un impulso enorme para el desarrollo industrial en general, al encontrar la manera de transformar la energía calórica en energía mecánica con el consecuente ahorro de una gran cantidad de fuerza de trabajo humano y animal y multiplicando, a la vez, la productividad.

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La masonería. Detengámonos un momento para ver el panorama europeo del siglo XVIII desde el enfoque de nuestro continente, pues el también llamado Siglo de las Luces no solo iluminó a las clases desposeídas de aquellas potencias; su fulgor llegó también hasta las más remotas posesiones mal habidas por sus monarcas y su vehículo principal fue la fraternidad iniciática fundada por obreros de la construcción llamados masones (masón significa albañil en francés), que eran los artesanos integrantes de la burguesía que construyeron en Europa las portentosas catedrales de estilo gótico de los siglos XIV y XV; de ahí la regla, la escuadra, el compás y otros instrumentos geométricos utilizados en su simbolismo). Esta fraternidad participó incluso en la gestación del liberalismo como instrumento de lucha en contra de la monarquía feudal, obstáculo que le impedía establecer medidas que propiciaran el desarrollo económico con un enfoque superior al de la Edad Media.

Una vez formalizada la ideología masónica en Gran Bretaña mediante las Constituciones de Anderson de 1723, su número se multiplicó rápidamente con integrantes de muy diversas actividades incluyendo las intelectuales, a tal grado de que influyó notablemente en la conformación de la Enciclopedia Francesa.

Pero lo más notable del caso es que, entre otros, muchos clérigos católicos ilustrados, integrados también a la masonería, se encargaron de difundir en todos los confines de Hispanoamérica la buena nueva de libertad, igualdad, fraternidad congruente con la doctrina cristiana.

Estados Unidos de América. Fue el primer país del Continente Americano en independizarse de Europa, con base en la Federación que integraron las 13 colonias establecidas por Inglaterra, a la que le declararon la guerra por su independencia en 1776 para fundar la primera república del mundo moderno.

República francesa. En 1789, los liberales derrocaron al rey Luis XVI para establecer la segunda, cuya Asamblea Nacional Constituyente aprobó un documento fundamental: la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, que por su redacción clara y sencilla pero profunda, conmovió al mundo y en especial a los pueblos latinoamericanos; aquí están algunos párrafos seleccionados:

  1. I. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en cuanto a sus derechos…

II…los derechos naturales e imprescriptibles del hombre… son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

III. La fuente de toda soberanía reside esencialmente en la Nación.. [es decir, en el pueblo].

  1. IV. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás…
  2. V. La ley sólo puede prohibir las acciones que son perjudiciales a la sociedad. Lo que no está prohibido por la ley no puede ser impedido. Nadie puede verse obligado a aquello que la ley no ordena.
  3. VI. La ley es expresión de la voluntad de la comunidad. Todos los ciudadanos tienen derecho a colaborar en su formación…
  4. X. Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aun por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley.
  5. XI. …todo ciudadano puede hablar, escribir y publicar libremente…
  6. XV. La sociedad tiene derecho a pedir a todos sus agentes cuentas de su administración.

XVI. Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene Constitución.

El resultado fue incendiario, como veremos la semana próxima.

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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